Nacional

Las lecciones que dejará el COVID-19 en los procedimientos funerarios

Medidas excepcionales que agilicen los trámites de sepultación o cremación ante el Registro Civil y notarías y más coordinación con las instituciones del sistema son algunos de los cambios que deberían evaluarse.

La pandemia que vive el mundo ha sido calificada como una de las mayores crisis sanitarias de la historia de la humanidad. Además de estar remeciendo la economía de los países, ha causado millones de contagios y miles de fallecidos. En Chile, la cifra de pérdidas ya han superado las ocho mil víctimas desde que se confirmó el primer caso a principios de marzo.

Esta nueva realidad ha sido todo un desafío para un rubro muy ligado al proceso que prepara a los fallecidos para su último adiós: las funerarias, las que a pulso han debido adaptarse a la alta demanda por este tipo de servicio y los retos que de aquí en adelante se avizoran para la industria.

Según Wilfredo Flores, supervisor comercial de la funeraria Inmemoria, “la forma en la cual se desenvuelven los servicios mortuorios y protocolos para tratar los cuerpos de fallecidos por esta enfermedad van a cambiar, así como la mayoría de las cosas que conocíamos y conocemos”.

“A pesar de superar la pandemia van a haber ciertos miedos que generarán ciertos protocolos y que seguirán manteniéndose por un lapso de tiempo que dependerá de cuánto tome conseguir la cura al COVID-19”, apuntó.

A nivel de sistema, Flores también planteó que será necesario mejorar la coordinación con las autoridades involucradas: “hay que tomar muchas más medidas excepcionales producto de la pandemia que permitan agilizar los trámites de sepultación o cremación. Me refiero a instituciones como el Registro Civil y notarías claves en las autorizaciones de cremación. Hay muchos trámites que se podrían hacer de forma digital y aún se hacen de manera presencial”.

La idea, agregó, es que “pudiéramos coordinarnos las diferentes instituciones que estamos al frente de esta crisis, porque las funerarias son una de las áreas que están dando la batalla en contra de este virus y es importante que estemos todos integrados”.

¿FALLARON LOS PROTOCOLOS?

Si bien existe un protocolo del Ministerio de Salud para regular el manejo de los cuerpos de aquellos fallecidos por coronavirus, se han registrado errores en el procedimiento, como sucedió en el hospital de Antofagasta donde personal de una funeraria retiró los restos mortales equivocados o el caso de un hombre de 40 años muerto por COVID-19 en su casa de la comuna de San Joaquín quien, pese a tener un examen de PCR positivo, debió permanecer casi un día en su domicilio antes de ser trasladado al cementerio.

certificado_piñeraLa polémica desatada tras el funeral de Bernardino Piñera, tío del Presidente de la República, en el que se evidenció que, a pesar de constatarse en el certificado de defunción que su muerte se debió a COVID-19, no se habrían seguido los protocolos para el manejo del cuerpo y el ataud, también da cuenta de esto (ver video al final de esta nota).

De acuerdo a Flores, una de las fallas en la manipulación sería mover el cuerpo antes de constatar la defunción. “Puede que por desconocimiento médico se intervenga a la víctima si es que ha permanecido mucho tiempo fallecida y por su parte el equipo de la funeraria lo pase por alto y de forma precipitada introduzca el cuerpo dentro de una urna sellada y ya no se pueda calcular el tiempo sin vida ni las causas de la muerte que es muy importante para poder prevenir futuros casos”, describió.

También en muchas oportunidades no se cumple la espera de las 24 horas que establece la ley chilena para la sepultación o cremación, como tampoco se llega a las 48 horas máximas, precisó el representante de funeraria Inmemoria.

Recordó que a nivel general, el Minsal y la Organización Mundial de la Salud han establecido ciertos parámetros respecto de cómo tratar una víctima por COVID-19, por eso, enfatizó que para evitar nuevas equivocaciones que alteren el adecuado funcionamiento de los protocolos, es fundamental que la población tenga claridad de las etapas del proceso:

  1. Lo primero es certificar la muerte por medio de un médico que determinará las causas de fallecimiento, ya que el COVID-19 es uno de los factores que influye, pero normalmente existen otras variables que también deben estar estipuladas en el documento. La coordinación previa con el profesional de salud permitirá dar paso a la preparación del fallecido hasta su sepultura o cremación.
  2. Una vez contratado el servicio funerario éste debe encargarse de trasladar el cuerpo en la urna desde donde se haya constatado su muerte.
  3. Para esta tarea se requiere que el equipo de la funeraria esté totalmente protegido con las normativas de seguridad e higiene como dicta el Minsal. Por ejemplo, usando mascarillas N 95, doble guantes, pecheras o usos encapsulados según sea el caso, cobertor de cabeza y facial y todos los implementos que eviten la exposición del personal a residuos o substancias contaminadas.
  4. Después de retirado el cuerpo del lugar es muy importante que todas las prendas de protección sean removidas, colocadas en una bolsa y botadas de forma aislada.
  5. Todos los elementos que estuvieron en contacto con las prendas contaminadas deben ser sanitizadas, por ejemplo, con amonio cuaternario y alcohol para lugares más puntuales.

PROTOCOLO DEL MINSAL PARA EL MANEJO DE CADÁVERES

En Chile, el Ministerio de Salud (Minsal) emitió el pasado 10 de marzo un protocolo para el manejo de cadáveres de casos de COVID-19, en el que se estipulan las medidas sanitarias que deben adoptar quienes están en contacto con los restos, ya sea para su trato médico o para despedirlo.

Según indica el protocolo, “el cadáver debe introducirse en una bolsa impermeable para su retiro de la sala o de la zona de aislamiento. La introducción en la bolsa se debe realizar dentro de la propia sala o habitación de aislamiento. Esta bolsa se deberá pulverizar con desinfectante de uso hospitalario o con una solución de hipoclorito sódico. Si el cierre de la bolsa es de cremallera, se procederá a sellar utilizando pegamentos u otras sustancias que aseguren la impermeabilidad de la cremallera”.

Para el posterior traslado al crematorio, o al velatorio y posteriormente al cementerio, “la bolsa que contendrá al cadáver deberá ser introducida dentro de un ataúd, el que deberá cumplir con la condición de ser completamente hermético e impermeable a fin de evitar la fuga de líquidos y secreciones corporales”.

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