Evidencia científica de equipo de expertos internacionales integrado por arqueólogo de la Universidad de Playa Ancha (UPLA) se publicó recientemente en revista Quaternary Science Reviews.
Un estudio internacional liderado por el doctor en Ciencias Químicas de la Universidad Ca’ Foscari de Venecia, en Italia, Marco Román, en el cual participó el arqueólogo del Grupo Interdisciplinario de Investigación Avanzada de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), José Miguel Ramírez, arrojó datos de una precisión sin precedentes que permiten documentar cambios ambientales dramáticos ocurridos durante los últimos dos mil años en Rapa Nui.
El estudio, que se tituló “Un registro geoquímico de varias décadas de Rano Aroi (Isla de Pascua /Rapa Nui): Implicaciones para el medio ambiente, el clima y los seres humanos durante los últimos dos milenios”, mediante análisis de radiocarbono de múltiples elementos de sedimentos, turbas y fango del cráter Rano Aroi, precisó siete fases cronológicas distintas, marcadas por transiciones ambientales vinculadas con factores climáticos de los últimos dos milenios de la isla.
Destaca en ellas un extenso periodo de sequía ocurrido entre 1520 y 1710, que pudo haber sido exacerbado por las actividades humanas y generado cambios culturales profundos. En tanto, durante el intervalo del primer contacto entre los rapanui y los europeos, el clima cambió a condiciones más húmedas, seguidas de intensas precipitaciones entre 1790 y 1900.
“Los rapanui utilizaron intensivamente el bosque, pero la principal causa de su desaparición fue una larga sequía, a lo largo de dos siglos ocurrida entre los años 1520 y 1710. Lo más importante es que los rapanui fueron capaces de adaptarse a ese impacto en el ecosistema y modificaron todo su sistema sociopolítico y religioso, abandonando el poder vitalicio de los grandes jefes y sus expresiones monumentales mediante la construcción de ahu y moai, desarrollando tecnologías eficientes para mantener la producción de alimentos, y un nuevo orden político con la elección anual del Hombre Pájaro”, explica el investigador Ramírez.
ADAPTARSE O MORIR
La investigación sugiere que, aunque muchos de los cambios ambientales pasados de la isla estén probablemente ligados a factores intrínsecos de variabilidad climática, la influencia humana localizada no puede excluirse, especialmente en relación con el cambio de la actividad hortícola ocurrida en Rano Aroi.
El área de estudio permaneció imperturbable por actividades humanas durante siglos hasta 1520, cuando la práctica de quema de vegetación condujo a un reemplazo rápido y completo de palmeras por prados de hierba. Los datos arqueológicos y la tradición oral demuestran que esta transformación tuvo lugar durante un cambio cultural profundo de los rapanui, acompañado de la expansión de asentamientos en el interior de la isla.
“Por mucho tiempo, el caso de Rapa Nui se usó como modelo a escala de la destrucción actual del planeta. Los antiguos habitantes de Rapa Nui no podían escapar de la isla. Por lo tanto, el dilema era cambiar su modo de vida o morir, y fueron capaces de hacerlo”, concluye el investigador José Miguel Ramírez.

