Valparaíso

[EN MEMORIA] Valparaíso despide a un indispensable: Héctor Cataldo Ávila

Profunda tristeza ha causado la partida de Héctor Eduardo Cataldo Ávila (1948-2022), presidente de la Mesa de Derechos Humanos de Valparaíso y ex preso político de la dictadura cívico-militar.

El velorio será en calle Víctor Pivet 109, cerro Esperanza, Valparaíso. La ceremonia religiosa se efectuará en la iglesia Nuestra Señora de la Esperanza (calle Barros Arana 493, Cerro Esperanza) el domingo 06 de marzo a las 11:00 hrs., y posterior responso en el cementerio Parque Los Pensamientos, en Santa Julia. 



HÉCTOR CATALDO ÁVILA, un luchador indispensable

Hernán Narbona Veliz, 04/marzo/2022
HÉCTOR CATALDO ÁVILA ha fallecido esta tarde. Honor y Gloria
Esta tarde ha dejado esta dimensión terrena, habiéndose ganado un sitial en la historia de los pueblos, por su integridad y consecuencia.
A los 11 años nos conocimos en el Colegio Experimental Rubén Castro (1961-1966). Fue siempre brillante. Multifacético, gran deportista.
Estudió Ingeniería Química en la Universidad Técnica Federico Santa María. Fue militante del MAPU y, durante el gobierno popular, tuvo a su cargo la Compañía de Gas de Valparaíso. El día del golpe, ese 11 de septiembre de 1973 fue detenido con saña por efectivos de la Armada de Chile. Fue torturado, encarcelado, exiliado por defender y participar en el proyecto soberano de Salvador Allende.
Persistió en su lucha por Verdad, Justicia y Reparación, se enfrentó contra la impunidad, fue dirigente de la Agrupación de Ex Presos Políticos. Presidió AQUSA, Agrupación de Querellantes Salvador Allende, que agrupó a víctimas acreditadas por la Comisión Valech, luchando para lograr Justicia para víctimas de la dictadura. 48 años después de su detención y torturas, el Magistrado Arancibia procesó y condenó, el año 2021, a 8 ex funcionarios de la Armada que participaron en esa deleznable y criminal detención ilegítima, pero que, por su edad, cumplieron con detención domiciliaria. Como tantas víctimas sufrió la solución biológica que el sistema ha aplicado a los viejos sobrevivientes.
Pero la bestia debilitó su cuerpo, mas no su espíritu de lucha ni su convicción revolucionaria. Nunca bajó los brazos y como Presidente de la Mesa Coordinadora de los DDHH de Valparaíso mantuvo siempre una voz crítica y consecuente con sus ideales, en los que nunca claudicó.
En los últimos años se suma a la explosión social de octubre, en sus publicaciones periódicas va dejando una palabra crítica y desconfiada de la clase política. En los 50 años del aniversario del triunfo de la Unidad Popular levanta una mirada aguda a sus causas profundas, tratando de comunicar esa experiencia a las nuevas generaciones. La Mesa que dirige publica un Manifiesto Constitucional resumiendo los principios de una democracia profunda y una soberanía efectiva. También se hace parte e impulsa la propuesta de una Defensoría Constitucional de los Pueblos y la Naturaleza, junto a la Agrupación de MUZOSARE, Mujeres de Zonas de Sacrificio en Resistencia. Esa propuesta es respaldada por 21 organizaciones sociales y logra el patrocinio de 9 convencionales. Héctor Cataldo no alcanzará a ver plasmadas sus ideas en la nueva constitución, pero quedará el registro de su lucha en los jóvenes que conocieron de su trayectoria y consecuencia.

En el umbral, despedimos a un indispensable.

Alexis Yovanovic escribió hoy 3 de marzo de 2022.

Héctor Cataldo Ávila, el mejor alumno de nuestro curso (Colegio Rubén Castro de Valparaíso, 1961-1966), podría haber sido Doctor PhD en cualquier disciplina que hubiese escogido; podría haber sido jugador profesional de futbol; podría haber sido ejecutivo principal de cualquier empresa; podría haber sido un gran humorista; podría haber sido director de un colegio con centenas de pequeños cataldos como él; podría haber sido embajador, senador o presidente; podría haber sido el jefe de todos y de cada uno de nosotros; podría haber sido famoso en el mundo entero; pero escogió el camino de la indignación contra la injusticia y la pobreza, el camino de enfrentar un mal que fue uniformizado y que hoy continua de paletó y corbata sofocando la sociedad, escogió la opción de renunciar a sus merecidas expectativas personales y, ganó con eso, la prisión, la tortura y una vida llena de dificultades que hoy lo mantienen postrado en cama. Irá partir, como todos, para otro lugar, pero no quiero que parta sin que sepa, de parte de sus antiguos amigos y compañeros, que respetamos su decisión, su camino y su entrega por una causa de todos y, a pesar de no haber conseguido todos esos títulos de PhD ni cargos honrosos que podría merecer, dada su excepcional inteligencia y madurez, ocupa en mi corazón la posición de líder de mi juventud, de héroe de guerras, de referencia de todo lo que muchos de nosotros dejamos de hacer corriendo atrás de nuestros sueños personales, que algunos conseguimos justamente gracias a colegas como Héctor que, junto a otros como él, aseguró con fuerza y entusiasmo la base de la escalera que condujo nuestras propias vidas.

 

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