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[OPINIÓN] Viña del Mar y «Toxic Town»: Cuando la historia se repite

·La reciente serie de Netflix «Toxic Town» ha conmocionado a miles de espectadores al relatar el caso real de contaminación tóxica en Corby, Inglaterra. Allí, durante los años 80 y 90, el intento de remediar suelos contaminados mediante la remoción y el traslado de desechos industriales terminó afectando gravemente la salud de decenas de niños y niñas, muchos de ellos nacidos con malformaciones y trastornos del neurodesarrollo por la exposición a compuestos peligrosos. Años más tarde, la comunidad logró justicia en los tribunales.

En Viña del Mar, Chile, vivimos un caso extraordinariamente similar. En el paño Las Salinas, más de un siglo de actividad petroquímica ha dejado una profunda huella tóxica en el subsuelo, el borde costero y las napas subterráneas. A pesar de la gravedad del daño, la empresa COPEC —responsable directa de gran parte de esta contaminación— ha comenzado una remediación Ex Situ basada en Pilas Biológicas, remoción y traslado de suelos contaminados, sin garantías reales para la salud pública ni mecanismos de fiscalización y auditoría independiente a la industria responsable.

Advertimos con preocupación que se está replicando el mismo modelo fallido que en «Toxic Town», con la diferencia de que esta vez el Estado chileno está permitiendo que esta operación ocurra en pleno entorno urbano, rodeado de jardines infantiles, escuelas, viviendas y servicios de salud.

Sería un verdadero milagro que las mismas operaciones que, en Europa, dañaron la salud de tantas personas, en Chile, por arte de magia, no generaran impactos similares. Más aún, considerando el grave problema de transparencia, debilidad institucional y falta de fiscalización que afecta actualmente a las instituciones públicas en nuestro país.

El caso que visibiliza «Toxic Town» es un triste pero potente precedente del verdadero impacto que puede tener una mala remediación ambiental. La comunidad de Viña del Mar, organizada en torno al Movimiento Un Parque para Las Salinas, ha denunciado esta situación a las autoridades competentes en materias de medio ambiente y salud pública. Sin embargo, hasta ahora, ha reinado un silencio cómplice.

Esperamos que, al igual que en Corby, los responsables —tanto directos como indirectos— respondan algún día por exponer a una ciudad entera a un cóctel de químicos cancerígenos y neurotóxicos, daño en la salud que puede ser heredado por tres generaciones como mínimo.

Movimiento Un Parque para Las Salinas de Viña del Mar

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