Una ola de indignación se ha levantado luego que Piñera designara como nueva ministra de la Mujer a una sobrina nieta del dictador, Augusto Pinochet, la ex alcaldesa de Olmué, Macarena Santelices. Sobre todo porque en varias entrevistas, antes de asumir, se dedicó a alabar lo que hizo su pariente.
En otra entrevista al canal de cable regional Quinta Visión dijo que las violaciones a los derechos humanos eran el “gran karma” que perseguía al régimen de su tío-abuelo. Es decir, da a entender que solo fueron un “mal menor”, un “error” cometido durante la dictadura, pero que había que reconocer que en ese período hubo recuperación económica.
Aquí dejamos un recordatorio de las atrocidades contra las mujeres que hizo su querido tío-abuelo dictador y que deja en evidencia la total incompatibilidad de poner en el cargo que debe defender a las mujeres, a una mujer que avala lo que hizo Pinochet contra sus opositores, especialmente contra el género femenino.
MUJERES TORTURADAS
Según el libro “Así se torturó en Chile” (1973-1990), del periodista Daniel Hopenhayn, casi todas las mujeres que fueron torturadas en Chile desde del golpe militar de 1973 sufrieron también violencia sexual, sin distinción de edad. Al menos unas 316 fueron violadas, entre ellas 11 que estaban embarazadas. Del total de las víctimas que declararon en la Comisión Nacional Sobre Prisión Política y Tortura, entre 2003 y 2004 un 12,5% eran mujeres (3.399). De ellas, 229 esperaban un hijo y algunas lo perdieron; otras dieron a luz tras ser violadas por sus torturadores, y muchas pasaron por torturas sexuales que incluían agresiones físicas y vejaciones en las que se ponían como obligados testigos a sus padres y hermanos, como presión para obligarlas a confesar supuestos delitos o a compañeros de partido.
DRAMÁTICOS TESTIMONIOS
Una mujer que fue detenida en 1974 en la capital chilena y permaneció dos años en prisión sin ningún proceso relató a la Comisión sobre Prisión Política y Tortura: “Por violación de los torturadores quedé embarazada y aborté en la cárcel (…) Sufrí shocks eléctricos, colgamientos, pau de arara (un método de colgamiento de pies y manos desde un palo), submarinos (sumersión asfixiante en agua), simulacro de fusilamiento, quemaduras con cigarros, la ‘parrilla’, (aplicación de electricidad sobre un catre metálico). Me obligaron a tomar drogas, sufrí violación y acoso sexual con perros, la introducción de ratas vivas por la vagina”, detalló la víctima.
Otra muchacha, de 16, relata lo que sufrió en un recinto de la Dirección de Inteligencia Nacional, DINA: “Fui violada, me ponían corriente, me quemaron con cigarrillos, me pusieron ratas (…) Me amarraron a una camilla donde unos perros amaestrados me violaron”. También en un recinto de la DINA de Santiago, otra joven de 17 años fue violada reiteradamente y sufrió quemaduras en su útero.
ASESINATOS
Estos son solo dos casos emblemáticos que resumen cómo fueron asesinadas las mujeres opositoras a la dictadura, la misma que hoy continúa defendiendo Santelices.
Pero el riel que iba en el saco se soltó, lo que permitió que su cuerpo, a diferencia de los demás cadáveres arrojados al mar, flotara hasta la playa La Ballena, sector Los Molles.
Según la autopsia, su muerte fue a consecuencia de las torturas que sufrió en vida: «una luxo fractura de columna, traumatismo tóraco-abdominal con fracturas costales múltiples, ruptura y estallido del hígado y del bazo, luxación de ambos hombros y cadera, y una fractura doble en el antebrazo derecho, habiendo fallecido el 9 de septiembre de 1976».
LUMI VIDELA
El 21 de septiembre de 1974 fueron detenidos por agentes de la DINA en Santiago los cónyuges Lumi Videla Moya y Sergio Pérez Molina, ambos militantes del MIR. Numerosos testigos dieron cuenta de su permanencia en el recinto de José Domingo Cañas.
El 3 de noviembre Lumi Videla murió en una sesión de tortura a la que era sometida en el recinto de José Domingo Cañas. Según el informe de autopsia, la causa precisa de la muerte fue la asfixia. Sergio Pérez desapareció desde ese mismo recinto.
LA FALSEDAD DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO EN DICTADURA
Pero también hay que desmentir la falacia expresada por la nueva ministra Santelices para justificar las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de su tío-abuelo.
«El ‘milagro económico’ que Milton Friedman atribuyó a Pinochet es una de las más grandes falsas narrativas de la historia económica moderna», explica el norteamericano Michael Ahn Paarlberg en el diario The New Republic.
“Incluso, el desempleó alcanzó el 20% y los sueldos bajaron un 35%, con respecto a los que había en 1970 y la pobreza llegó al 40%”, agrega.
“En dictadura, a veces el PIB aumentó 6% anual y hasta 9%, pero en otros cayó 14% o 17%. El mito del éxito se basa, en mucho, en considerar solo las recuperaciones, ignorando las caídas”, dice a su vez el destacado economista chileno Ricardo Ffrench-Davis.
De hecho, al retorno de la democracia -o semi democracia para algunos- en 1990, Chile registraba un 45% de pobreza y un 18% de desempleo. Ese fue el “legado” de Pinochet al nuevo período que se iniciaba hace 30 años.
Por lo tanto, ambas afirmaciones de la nueva ministra -que las violaciones a los derechos humanos en dictadura son “el gran karma”, el gran error de su tío-abuelo, que se justificarían porque hubo “crecimiento económico” y que esto último sería “lo bueno” de la tiranía- son falsas.
Tener una ministra con este pensamiento perjudica gravemente a todas las chilenas que luchan por más democracia, justicia e igualdad.

