
En Valparaíso tenemos una gran población de estos tipos de animales, sobre todo gatos y perros.
Como animalista, veo con gran preocupación las complicaciones que tanto agrupaciones como personas naturales pudiesen tener al momento de querer salir a alimentar o a atender a estos animales o a otros que, teniendo «dueños» conocidos o registrados, puedan necesitar atención y no puedan recurrir a atención médico veterinaria por sus costos y acuda a personas que sabe que son animalistas o pertenecen a alguna ONG de protección animal.
Entiendo que existen permisos referentes a iniciativas comunitarias, pero, ¿será eso suficiente? Creo que el municipio porteño, por intermedio del departamento correspondiente, podría empadronar, con ayuda de las coordinaciones territoriales de confinamiento, a quienes deseen y puedan ayudar en esta arista que tan poco se toma en cuenta durante este proceso.
Comprendo absolutamente que los esfuerzos están enfocados en cosas que para una mayoría pueden no ser de mayor importancia, pero no podemos olvidar que nuestros territorios y barrios los compartimos con otros seres que, sin pedir mucho a cambio, nos brindan amor, compañía y en muchos casos seguridad.
La pandemia y la cuarentena no solo nos afecta a los animales humanos y es por eso que también se hace muy necesario tener a la vista y con claridad todo el entorno.
Vocero en cordones territoriales
Asamblea autoconvocada “Ramaditas”
(Foto portada: @petelead)
