Cuando hablamos de deporte en cualquiera de sus disciplinas y niveles, no solo se trata de ir a recrearse o jugar la pichanga el domingo con los amigos, sino que la práctica sistemática deportiva está asociada a un sinfín de beneficios que mejoran nuestra salud física, mental y social.
En la edad escolar, por ejemplo, los niños aprenden a seguir reglas y a crear hábitos, socializan y mejoran sus habilidades para relacionarse, favorece el desarrollo físico con el crecimiento de sus huesos y músculos, desarrolla la capacidad intelectual, el aprendizaje y la memoria. En la etapa adulta, el deporte previene el envejecimiento prematuro y la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles, como la diabetes e hipertensión. Los beneficios del ejercicio físico más relevantes en los adultos mayores son prevenir caídas y fortalecimiento del sistema óseo, previene el estrés, la ansiedad y la depresión, mejora el autoestima e imagen corporal.
En este sentido, la gestión deportiva municipal debe estar orientada a favorecer y masificar el deporte en la comuna. Pero, ¿cómo estamos a nivel comunal en el ámbito deportivo?
Desde hace más de una década la Municipalidad de San Antonio no ha logrado tener un impacto real en la comunidad y esto se debe a varias situaciones que paso a enumerar:
1.- El 80% de los monitores no son profesores de educación física, tampoco son especialistas en sus disciplinas. Esto genera poca credibilidad en el servicio que se está brindando a la comunidad, también que las y los usuarios no perduren en el tiempo y solo se quedan en el intento.
2.- No contar con página web o redes sociales donde se publiquen los talleres y eventos deportivos. El municipio, al no difundir sus actividades, produce un desconocimiento generalizado en la comuna, capta pocos beneficiarios y queda la sensación de que solo hacen por hacer.
3.- La nula supervisión y fiscalización de las clases y utilización de los recursos invertidos por parte del encargado de deportes y concejales. No existe un control en la asistencia de los beneficiarios, ni evaluación a los profesores para conocer sus debilidades y entregar un mejor servicio.
4.- Poca vinculación entre el municipio y las organizaciones deportivas. Un ejemplo claro de este problema es la precariedad en la que se encuentran algunos clubes de fútbol amateur, que por décadas han subsistido en base a la autogestión, al no recibir subvención municipal.
5.- Insuficiente creatividad, conocimiento, motivación y voluntad por parte del encargado de deportes. Carece de propuestas a nuevas disciplinas, eventos, ligas escolares, encuentros deportivos, capacitaciones, etc. Su calendario de actividades no presenta innovación. No existe una planificación seria, oportuna y consensuada con otros organismos municipales, equipo de docentes y la comunidad.
Una forma de mejorar la gestión deportiva, es elaborar un «Plan comunal de actividad física y deporte». Este documento nos permitirá orientar la actividad física y deportiva de nuestros habitantes en torno a la participación social, fomentando la disminución de la inactividad física, el deporte formativo para construir hábitos y una cultura de actividad física, y finalmente promover e identificar nuestros talentos deportivos.
Director
Fundación Deportiva Costa Activa
