Para María José Oyarzún, docente licenciada de Filosofía de la Universidad de Valparaíso, actualmente trabajadora dentro del campo cultural, activista feminista y candidata a la Convención Constitucional, el momento de cambio constitucional que se avecina es un acontecimiento histórico, producto de un esfuerzo de generaciones y gatillado por el movimiento social expresado en el estallido social, con distinciones tan notables como ser la primera Constitución Paritaria del mundo.
¿Cuáles son tus ejes y cómo llevarás tu campaña?
– Uno de mis ejes principales es el bienestar social y justicia, dada la actual crisis sanitaria detonada por la pandemia que desnudó un inhumano sistema de salud que se arrastraba por décadas, y el sistema de salud es lo primero que hay que transformar. Situación sanitaria que además ha mostrado la inestabilidad laboral y profunda precarización de millones de trabajadoras/es en Chile, sin sustento alguno en la política laboral contenida en la actual Constitución y sin la protección necesaria por el gobierno de Piñera, por tanto, el marco jurídico que rige el trabajo en Chile debe cambiar radicalmente.
A su vez, lo vivido por la mediana y pequeña empresa, absolutamente desprotegida y sin las definiciones económicas pertinentes que les permita salvar sus emprendimientos, con gran incertidumbre ha debido enfrentar la profunda desigualdad de trato en la política económica, donde los únicos protegidos han sido los grandes empresarios de este país, desde la doctrina neoliberal del gobierno.
Y para qué decir del sistema de pensiones; ya las grandes movilizaciones del 2016 habían develado la injusticia del sistema de AFP. Hoy, dada la nula sensibilidad del gobierno y su férrea defensa a los súper ricos de este país, además esperar jubilaciones de miseria, tuvimos que echar mano a nuestros ahorros dentro del sistema de pensiones para costearnos la existencia. Sinceramente, el sistema de AFP no resiste más.
Pero el 2020 no solo desnudó un sistema productor de desigualdad e injusticia, también mostró su cara más monstruosa de la mano de las Fuerzas de Orden, como es Carabineros. Su actuar represivo, y por sobre todo derecho humano, se comportó como un enclave propio de la dictadura que creíamos superada, ante lo cual, dicha institución debe ser intervenida civilmente, cuestión de suma urgencia a ser tratada en este proceso de nueva Constitución.
Todo lo anterior debe ser con más democracia, que es otro de nuestros ejes de trabajo. Para ello se debe cambiar la Ley 20.500 que rige la participación y la organización ciudadana, en pos de fomentar una democracia participativa y vinculante en todo orden de cosas que, por ejemplo, permita ejercer soberanía ciudadana sobre nuestros propios cuerpos, expresado en derechos reproductivos, como también en los planes de desarrollo comunal, provincial y regional, que diseñen los derechos ambientales y su protección desde las comunidades, superando la actual centralización y concentración del poder. Nuestra participación no puede seguir siendo coartada por el Tribunal Constitucional o el Ejecutivo a través del veto.
Por todo lo declarado y más, el modelo neoliberal y patriarcal que rige y permite estas desigualdades que producen precariedad, injusticia e indignación debe ser cambiado de raíz, y para ello la Convención Constitucional abre el camino de esperanza, un camino que entregue certezas desde una nueva concepción de Estado y sociedad.
¿Qué temas crees primordiales para llevar a la constituyente pensando en el distrito y en tu experiencia?
–El distrito 7 hoy cuenta con crisis de alta complejidad, como es la crisis hídrica que somete a toda la región y en distintos niveles. El marco legal que regula el agua debe ser tema fundamental. Esto se complementa con otra crisis en nuestro distrito, la vivienda, ya que contamos con la mayor cantidad de campamentos del país. Miles de familias, además de vivir en asentamientos irregulares, no tienen agua potable, y esto en el actual contexto de crisis económica, va en aumento.
Otra crisis que nos afecta de sobremanera es la falta de empleo. Las tasas de desempleo han estado entre el 13% y 14% para la región, lo cual se expresa fuertemente en nuestro distrito. Esto además se acompaña de la crisis que está viviendo actualmente el sector del turismo y el comercio.
Además de considerar la situación en salud, el distrito 7 es donde ha emergido con mayor fuerza la lucha por el feminismo. Lamentablemente hemos vivenciado como género asesinatos atroces, como también la injusticia producida por un sistema judicial que está estructurado para la desafección y la impunidad. Es por ello que el feminismo debe permear el nuevo sistema judicial y, cómo no, toda la nueva institucionalidad. Como ven, podemos concluir que el distrito 7 está en crisis, pero estamos dispuestas a superarlo.
¿Cómo te definirías para la gente que no te conoce, pero que quiere saber más de ti?

