Hasta este viernes 26 de febrero estará la Feria de Antigüedades “La Merced” en la céntrica plaza porteña.
Difíciles meses han sufrido las anticuarias y anticuarios de Valparaíso a consecuencia de la pandemia de COVID-19, no solo debido a la imposibilidad de realizar su tradicional feria los fines de semana por estar la comuna en cuarentena sino, también, por ser muchos de ellos y ellas adultos mayores, por lo que un gran número ha optado por quedarse en casa para evitar un posible contagio.
Consultado sobre las ventas, señala que “nos ha ido regular porque muchos no saben que estamos acá, no tienen la información”. El hecho de no poder trabajar los fines de semana también les ha afectado, añade. “Viene poca gente, porque anda poca gente y más venían los fines de semana”.
ARTESANÍA Y PEQUEÑOS EMPRENDIMIENTOS
Cruzando la calle, en dirección al monumento de Arturo Prat y los Héroes de Iquique, se encuentran las y los productores, artesanos y emprendedores que estarán instalados en ese sector de la plaza hasta el viernes 5 de marzo. “Serán dos semanas en total”, explica Cecilia Alarcón, presidenta de la Asociación de Emprendedores, una de las cuatro agrupaciones que han organizado la feria.
Los escasos turistas han provocado una merma en las ventas, explica Cecilia. Si bien, “nos dieron el espacio para trabajar, estuvo complicadísimo porque veníamos y había muy poco público. El tema del turismo, eso afectaba harto, pero ahora, desde la semana antepasada ha habido más movimiento, a ratitos”.
Muchos de los socios y socias de las cuatro agrupaciones no han regresado aún por ser adultos mayores. A su vez, los protocolos para evitar contagios también los ha obligado a reducir el número de puestos y “no nos da el espacio para que estén todos. Nos bajaron la cantidad, entonces hay que dejar más espacios. Cada pasillo tiene tres metros, las entradas también son de tres metros y, respecto a los protocolos, estamos cumpliendo todos».
Jorge Osandón, dirigente de la agrupación Cultura Patrimonial, complementa que “acá somos cuatro agrupaciones que trabajamos cooperativamente en conjunto desde siempre, nos potenciamos independientemente que sean cuatro agrupaciones. En conjunto actuamos, como un sólo cuerpo, tanto en las decisiones, en la solicitud de los permisos, donde sea, siempre estamos juntos”.
El librero, integrante del grupo de anticuarios, libreros y anticuarios organizados que, en conjunto con la Alcaldía Ciudadana, lograron dar un vuelco a esta situación, destaca que “me siento muy orgulloso ser parte inicial de la ‘Feria Ciudadana’. De ahí nace esta instancia, se le dio un carácter distinto, y eso fue gracias al Municipio Ciudadano”.
ADAPTÁNDOSE A LA NUEVA REALIDAD
María Verónica Leiva, presidenta de la agrupación Yapen, plantea una apreciación acerca de la forma en que se han debido ir adaptando a la pandemia y sus consecuencias. “Nos hemos sentido perjudicados, pero creo que todo Valparaíso lo está. La gente no sale, ha cambiado el ritmo de ventas: antiguamente eran los sábados y domingos los buenos, y ahora son los lunes. Ahora tú notas un público local, entonces las inclinaciones son diferentes porque aquí todos estábamos enfocados al turismo, a la gente de afuera”, sostiene, usando su caso personal como ejemplo. “Mis bordados eran de Condorito, Valparaíso, y ahora no se ha vendido nada de eso; entonces he tenido que cambiar mi mirada porque el público es local. Creo que todos estamos en las mismas condiciones; hemos aprendido a adaptarnos al nuevo público”.
María Verónica concluye haciendo un llamado a las autoridades a tomar en consideración algunos problemas que han debido enfrentar, en particular la escasez de baños públicos y lugares donde poder lavarse las manos, y la falta de estacionamientos.
“Muchos tenemos autos en los que traemos nuestra mercadería y, desgraciadamente, no hay lugar para estacionamiento, entonces tenemos que estar peleando el parte, porque si tú te vas a estacionar abajo -apunta hacia el acceso al estacionamiento subterráneo concesionado de la plaza-, ¿cuánto te sale? Mejor me quedo en la casa. Y esto afecta también a los restaurantes que se han ido reactivando”.
En un contexto de pandemia, también se hace necesario contar con baños públicos y, en particular, un lugar donde poder lavarse las manos. “En diciembre nos iban a traer agua para lavarnos las manos. Todavía no hay. He tenido la fortuna de viajar y en los lugares públicos tienen sus baños, es lo mínimo. Esas cosas hay que ayudar a mejorar”.

