- Durante el 2024 la región de Valparaíso produjo más de 80 mil litros de chicha, equivalente el 16% del total nacional. La fiscalización la realiza el Ministerio de Agricultura a través del, SAG, quien fiscaliza productores y expendios de chichas, con el objetivo de velar por el cumplimiento de las disposiciones de la Ley de Alcoholes.
Hasta el sector de El Almendral, en la comuna de San Felipe, llegó el Seremi de Agricultura, Sergio Salvador, acompañado de la directora regional de Servicio Agrícola y Ganadero, SAG, Astrid Tala, y el delegado provincial de San Felipe, Daniel Muñoz, quienes junto a los equipos técnicos de servicio, iniciaron la fiscalización en la conocida Chichería “Chicha Criolla” del productor José Toro, ello con el objetivo de interiorizarse sobre la labor de los inspectores del SAG, que velan por el cumplimiento de la Ley N° 18.455, que fija las normas sobre producción, elaboración y comercialización de bebidas alcohólicas.
En tanto, la directora regional del SAG, Astrid Tala, indicó que “con este acto quisimos realizar un cierre simbólico a nuestras fiscalizaciones de chicherías en Aconcagua. Podemos concluir que los elaboradores de este brebaje en las provincias de San Felipe y Los Andes están cumpliendo con la Ley de Alcoholes, no sólo en cuanto a la calidad y potabilidad de producto, sino que también lo están haciendo en materia de trazabilidad y documentos requeridos”.
LEY DE ALCOHOLES
En las fiscalizaciones de expendios, el SAG revisa que se cumplan los parámetros de legalidad, trazabilidad y etiquetado (si es que corresponde), por tal motivo los inspectores del SAG verifican que el productor cuente con inicio de actividades de alcoholes ante el SAG y facturas o guías de despacho. En el caso de los productores, se verifica además de lo anterior, que posea declaración de existencia, declaración de cosecha, libro de existencias al día e inscripción de bebidas alcohólicas en la plataforma web.
Además, en caso que se requiera se toma una muestra para comprobar la potabilidad del producto, es decir, asegurar que el producto es apto para el consumo humano, que se efectúa con muestreos y que finalmente son analizados en laboratorio SAG. La genuidad implica que el producto sea obtenido a partir de variedades de vides viníferas o de mesa, que no se usen insumos prohibidos o en límites superiores a lo establecido en la ley, que son los mismos que no se aceptan en la elaboración de vino, tales como azúcar, alcohol o ácido benzoico.
