El fin de la cuarentena traerá consigo algunos trastornos porque las personas acostumbradas por tantos meses a estar confinadas justamente para protegerse del coronavirus, no querrán volver a su anterior vida ante el miedo a contagiarse o sufrir otras externalidades negativas.
Valparaíso y Viña del Mar han estado hace ya seis semanas y San Antonio unos días más, bajo cuarentena por el COVID-19. En algunos sectores de la Región Metropolitana, las personas llevan más de cuatro meses viviendo el confinamiento en sus hogares. Actualmente, de acuerdo a lo que ha declarado el Ministerio de Salud, se empiezan a ver mejores cifras con respecto a los contagiados, fallecidos y otras variables y, además, se han dado a conocer los preparativos para el desconfinamiento de las comunas y ciudades, en el contexto del “Plan paso a paso”.
Pese a que no hay fechas por el momento, las personas ya están empezando a imaginar y planificar cómo será su vida después del desconfinamiento. Algunas de ellas están muy alegres y esperanzadas, mientras que otras se encuentran con miedo a salir de sus hogares ya que han encontrado en sus casas el mejor refugio para pasar la cuarentena. En este contexto, habrá personas que en vez de disfrutar el retorno a la calle, los lugares públicos, las plazas y los paseos, sentirán gran temor o rechazo a la idea de salir al exterior. A este fenómeno se le conoce en la psicología como el “síndrome de la cabaña”.
De acuerdo a los expertos, estas manifestaciones, que son similares a las crisis de pánico, son habituales en personas que han pasado mucho tiempo en situaciones de aislamiento. Para conocer más del tema le preguntamos al especialista Horacio Llovet, socio fundador de Nawaiam, empresa especializada en gamificación e inteligencia artificial para recursos humanos, para que explique los detalles de esta patología que se puede generar por el confinamiento al que se ha estado expuesto por la pandemia.
El experto añadió que las personas ante situaciones desconocidas suelen armar rutinas para poder enfrentarlas. Las prácticas de aislamiento excesivo ante el coronavirus sostenidas en el tiempo permiten sentir un mayor control que podría ser percibido como natural y traer efectos adversos, por ejemplo, el miedo a salir a las calles.
Algunos de los consejos que entregó Llovet apuntan a evitar la sobreexposición a información, debido a que puede contribuir a alimentar el pensamiento negativo y generar mayor ansiedad. No perder el contacto social y volver de forma paulatina a reencontrarnos con personas conocidas son parte también de las recomendaciones. De igual forma, sugirió salir, pero sin forzarse, es decir, hacerlo de manera gradual para ir acostumbrando nuevamente al cerebro a sentir seguridad y rechazar el temor. Según el experto, realizar actividades que nos gratifiquen es una buena acción ya que esto genera mayor motivación.
Por último, el especialista recomendó reconocer el miedo y asumir que el riesgo existe. Tener conciencia de ello es importante para no llegar a la ansiedad o temor extremo. De todas maneras, para Llovet es recomendable solicitar ayuda y orientación de un profesional de la psicología en caso de no poder afrontar la situación actual.
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