[OPINIÓN] ¿Configuración mental del cerebro humano? (Silvio Becerra Fuica)

Durante las últimas cinco décadas se ha estado discutiendo a diferentes niveles de conocimiento (humanista y científico), la posibilidad de implementar una comparación o un símil entre el cerebro humano y el computador, o aún más, si tomamos las opiniones de los más osados, con los bien o mal llamados cerebros electrónicos. Estos últimos como producto de la técnica en desarrollo, funcionan de acuerdo a una determinada configuración que ha sido preparada para este objeto por el hombre, que en este caso sería su creador.

Pero, ¿por qué se habla de una posible configuración mental del cerebro humano? ¿Quién es el responsable de esta configuración, al modo como lo es el hombre de los computadores?

Este es un punto de interés que debe llevar a la reflexión y a la investigación en los diferentes ámbitos del conocimiento y que por lo pronto nos permite atrevernos, a los que no somos especialistas en estas materias, a preguntarnos y respondernos sobre este fenómeno, entregando una opinión sobre el tema en cuestión.

En el desarrollo de este investigar y reflexionar tras la búsqueda de una respuesta, es probable que nos encontremos con dificultades u escollos en algún momento, los que deberían ser más que obstáculos, un acicate para continuar con la tarea; también descubriremos insospechados caminos y respuestas en el curso de nuestra investigación, la que, a partir de elementos simples de conocimiento, nos permitirá mediante procesos de asociación propios del cerebro, descubrir nuevos elementos, bastante más complejos que nos entregan una determinada orientación para el objeto de nuestro interés.

Lo más llamativo de todo esto es que en algún momento de este hacer, nos sorprenderemos y percataremos de cómo, poco a poco, se ha ido configurando en nuestra mente una idea, una teoría, una opinión acerca del tema que nos interesa, lo que al inicio de esta investigación pudiese parecernos estar fuera del alcance de nuestra comprensión.

Esta configuración mental del cerebro humano, de la que estamos hablando, tiene para sorpresa nuestra, infinitas formas de configuraciones, según sea el desarrollo personal e histórico – circunstancial de cada persona.

Si por ejemplo, llevamos este tema al ámbito de la forma en que cada persona redacta una carta o un escrito cualquiera, notaremos, que la configuración mental que posee cada individuo fluye de forma diferente en cada caso, tal es así, que la redacción de un literato, un filósofo, un historiador, un abogado o un político por ejemplo, tienen variaciones fundamentales, llegado el momento de expresar en forma escrita o hablada los contenidos que se pretende transmitir por este medio.

La curiosidad nos lleva a preguntarnos acerca de ¿Qué es lo que hace, que para redactar un escrito sobre un mismo tema, el resultado final sea siempre tan disímil?

Es probable que debido a los conocimientos específicos que posee cada persona, relacionados con su especialidad u oficio y a las experiencias propias de vida internalizadas, el cerebro pueda realizar asociaciones y contactos neuronales independientes de la propia conciencia, que actúen en forma precisa y dirigida a la búsqueda de una respuesta determinada, que estará marcada preferentemente por la forma en que el cerebro a lo largo de la vida, se ha ido desarrollando y configurando, proceso que es diferente en cada individuo.

Esta apreciación no sólo se manifiesta en este ámbito, sino que también tiene claros efectos en la forma en que nos enfrentamos e interpretamos el mundo que nos rodea, con actuaciones que pueden ser discordantes con las de otras personas, que como se dice, piensan diferente, lo que pudiese ser a causa de la propia e individual configuración de nuestro cerebro.

¿Pero qué es pensar diferente? Según lo expresado anteriormente, la diferencia estaría dada por el bagaje de conocimientos acumulado por las personas, los que de acuerdo a la historia personal pueden ser muy específicos, que tienen que ver con síntesis de conocimientos y experiencias recibidas desde el ámbito educacional y socio cultural en el que se está inmerso.

Es probable que el cerebro al igual que el CPU de un computador puedan funcionar en forma parecida, si reconocemos que en este último también existe una configuración para sus contenidos mediante la instalación de programas.

Si bien comparativamente existe una similitud desde el punto de vista de la configuración de contenidos, existe también una diferencia fundamental, debido a que en el hombre esta configuración puede ser el resultado de conocimientos teóricos y de experiencias prácticas vivenciadas, la que en el computador es inserta por el hombre en su sistema.

Insistiendo en esta diferencia, la configuración que determina el modo de pensar en el hombre, no es un programa predeterminado, sino que el resultado del trabajo del cerebro que con sus permanentes asociaciones, entre los conocimientos guardados en memoria y las experiencias diarias de vida, es capaz de entregar resultados que nos pueden sorprender, pues son inesperados, los que responden al tipo específico de estímulos que los agentes del medio ambiente nos entregan en todo momento, estímulos que desencadenan en el cerebro relaciones autónomas que pueden ingresar al banco de datos que permanece en nuestra memoria vital, para sin proponérnoslo conscientemente, actualizar en un presente experiencias del pasado entremezcladas con las actuales.

El cerebro como podemos ver, tiene como una de sus características el estar permanentemente activo, haciendo asociaciones y relaciones sin que se pierda continuidad durante toda nuestra vida, ya sea que estemos en vigilia o dormidos.

Silvio Becerra Fuica
Profesor de Filosofía
Diplomado en Gestión Integrada de Zonas Costeras
Villa Alemana

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