[OPINIÓN] Presente y futuro de Colliguay (Silvio Becerra Fuica)

Colliguay es una zona rural, dependiente administrativamente de la comuna de Quilpué. Su nombre proviene del mapudungun colli “rojo” y huay “espina” que se refiere a la planta del mismo nombre, el colliguay.

Geográficamente está ubicado en un valle montañoso de la cordillera de la costa, con altitudes entre los 500 y 2300 metros sobre el nivel del mar, con un clima templado seco -mediterráneo- al que se puede llegar desde Quilpué, en aproximadamente una hora en vehículo.

En la actualidad Colliguay mantiene una población cercana a las mil personas, con la sumatoria de nuevas personas que han elegido esta zona para vivir, considerando entre estas a personas mayores que sólo buscan paz y tranquilidad.

Si bien este es un lugar paradisíaco para muchos, es menester tener en cuenta que por su lejanía y difícil acceso, por los efectos del clima, por intervenciones antropocéntricas inadecuadas, por la baja atención por parte de las autoridades en pro de su desarrollo y sostenibilidad; resulta claro, que tanto en el pasado como en el presente, Colliguay ha estado y está en una situación que permite posicionarlo como una zona de posibles riesgos atentatorios para dicha sostenibilidad.

En relación a los riesgos mencionados para esta zona, algunos de los principales son los siguientes:

La extrema sequía sufrida por décadas, la que se visto incrementada por la acción del cambio climático, la que ha afectado directamente a la economía de las familias residentes, que se sustentan mediante la crianza de ganado, de la agricultura, de la apicultura, de la artesanía y turismo rural entre otras.

El temor permanente por los incendios que se pueden originar por la extrema sequedad de los pastizales y por la acción irresponsable de turistas de fin de semana, que además aportan con una apreciable cantidad de basura que no se llevan a su regreso.

Aumento sostenido durante los últimos años, de una migración con ocupación de terrenos -comprados legalmente- por parte de personas que como ya se dijo,  desean vivir en contacto con la naturaleza; como una forma de escapar de la complicada vida en ciudades como Valparaíso, Viña, Quilpué, Villa Alemana, etc.

Esto preocupa a los vecinos originarios, que por generaciones han sido parte de Colliguay, los que vislumbran que el aumento poblacional futuro, afectará en forma sensible el valioso y vital recurso del agua, la que no será suficiente para atender las necesidades de todos sus habitantes.

Quizás sería conveniente que, a nivel del Estado, mediante sus organismos especializados, se pensara en una posible moratoria o normativa que sea capaz de regular en forma equilibrada esta ocupación, la que, como sabemos sólo podría ser perjudicial para los residentes actuales, los que serían meros espectadores del deterioro progresivo de su medio ambiente y por ende de los escasos recursos existentes en Colliguay. Se requiere de una acción preventiva y responsable que evite futuras acciones reactivas, que no aportan nada, frente a eventos que se habrían podido evitar.

Otro de los riesgos, tiene que ver con la realización y presentación de proyectos mineros que por décadas han usufructuado del medio ambiente de esta zona para sus particulares fines, contribuyendo a la depredación del medio ambiente.

Al respecto es aclaratorio que las comunidades de Colliguay se han visto sobrepasadas y pasadas a llevar por décadas en sus derechos constitucionales, en lo referido a su derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación, sin que se haya logrado un resultado positivo para sus justas demandas y reclamos ante las autoridades respectivas. Si se analiza los fríos hechos, encontramos que se configura una especie de símil, de lo que fue la historia de David y Goliat, donde las comunidades y organizaciones de esta localidad -David-, son entidades que no disponen de medios para asumir una lucha justa en contra de poderosas empresas mineras -Goliat-, teniendo como  única arma de lucha su indignación, la que a la larga resulta no ser productiva para lo que se quiere lograr; permitiendo de este modo que una vez más el poder económico arrase con la naturaleza y los derechos fundamentales de los vecinos, con lo cual en esta oportunidad, se espera que se cumpla el deseo de los vecinos de que David derrote definitivamente a Goliat; empresa que no es fácil, considerando que la normativa mantiene brechas que son hábilmente aprovechadas y manipuladas en su favor por los equipos legales de estas empresas mineras .

Al día de hoy, se hace presente y con gran fuerza en Colliguay la temida amenaza que representan las mineras, debido a la presentación de un proyecto para la instalación de una planta y mina -Carmelita- que tiene como objeto el procesamiento de material aurífero, con todas las consecuencias ambientales que esto conllevaría para la comunidad, lo que es fuertemente rechazado por ésta.

Como una muestra de este rechazo, el 14 de octubre del 2024, se llevó a efecto por parte de organizaciones sociales de Colliguay, que están por este rechazo a la actividad minera, realizaron una caravana como protesta y advertencia, bajo la consigna de “Colliguay sin mineras,” actividad minera que de ejecutarse contaminaría por un lado y por otro absorbería los mínimos caudales de agua del estero Puangue, tan necesaria para la vida y actividades cotidianas de los lugareños

En este contexto los vecinos y sus organizaciones están por el rechazo de la instalación y ejecución de este proyecto minero, el que, según la Dirección Regional Zona Centro de Sernageomin, cuenta con los permisos sectoriales aprobados para explotación y cierre de una mina y una planta.

La comunidad organizada durante el año 2024 e inicios del 2025 ha tomado contacto con diferentes organismos públicos y privados con el fin de encontrar apoyo para sus justos reclamos ante el proyecto de la mina Carmelita, considerando la afectación negativa que sufriría su actual modo de vida; entre los cuales se cuentan, la diputada Carolina Marzan, el Instituto de Derechos Humanos, alcaldesa de Quilpué Carolina Corti, Superintendencia del Medio Ambiente, Ministerio de Agricultura y otros más.

Finalmente, es el sentir de una gran mayoría de habitantes de esta hermosa localidad de Colliguay, de que sus reclamos sean escuchados por el Estado, mediante los organismos de gobierno pertinentes encargados de ver y decidir sobre estas materias; y se respete su calidad de personas y especialmente la de todas las personas mayores que aquí viven, las que serían mayormente perjudicadas, considerando su gran vulnerabilidad. Frente a estas consideraciones, a quien corresponda, no olvidar que Colliguay se encuentra declarado Zona de Protección Ambiental por el Ministerio de Agricultura.

Silvio Becerra Fuica
Profesor de Filosofía
Villa Alemana

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