[OPINION] País de locos: “El Estado contra el Estado” (por Gato Dequinta)

Parece que vivimos en un país de locos. Con la tragedia de Quintero-Puchuncaví estamos viviendo la tragicomedia de ver “El Estado contra el Estado”.

Hemos visto varias veces cómo un Gobierno acusa de ineficiencia o irresponsabilidad a alguna empresa estatal.  Esta vez, el Gobierno de Piñera acusó a ENAP de ser la responsable de las emisiones tóxicas en Quintero y Puchuncaví. Pero no hay recuerdos de cuándo una empresa estatal, cuyos directores son nombrados por el Presidente de la República, se “montan en el marcho” y encaran duramente al Jefe de Estado y a su representante, la ministra del Medio Ambiente. Es más, rechazan totalmente la acusación y anuncian que, incluso, demandarán al Estado por dañar la imagen de la empresa.

Son las locuras a las que puede llevar el neoliberalismo. Tras este ataque frontal contra ENAP parece haber dos razones, una grande y una pequeña.

La grande: a través de desprestigiar a ENAP, se busca privatizar la empresa. Nadie estaría interesado en invertir recursos del Fisco en una empresa que contamina, que daña el medioambiente y a las personas. Bajo esta lógica, los privados serían más eficientes y, supuestamente, manejarían mejor este problema si la empresa se vende al mejor postor. Esta iniciativa formaría parte de un anhelo del empresariado capitalista de echarle el diente a ENAP desde los tiempos de la dictadura de Pinochet, cuando se vendieron o remataron empresas estatales a precio vil. ENAP escapó de la masacre neoliberal, pero hoy se encuentra asediada por los hambrientos capitalistas de siempre. Servirse una empresa estatal es siempre un plato que se come frío. Frente a ello, y como un acto de dignidad, renunció el vicepresidente de ENAP, Gonzalo de la Carrera, y el Sindicato de Trabajadores del Petróleo está considerando realizar un paro nacional como protesta por la imputación a ENAP.

La razón pequeña: salvar al marido. Gonzalo Molina, esposo de la ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, ha sido socio durante 17 años de Fernando Barros, presidente de Oxiquim, una de las empresas acusadas de contaminar la bahía de Quintero. Entonces, la precipitada acusación de la ministra contra ENAP, antes siquiera que terminara la investigación de la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA), dejaría de manifiesto su nerviosismo para que el caso contaminación de Quintero no afecte a su marido y, de rebote, a ella misma. Hace poco salió el informe de la SMA que reitera que el culpable fue ENAP. No podía ser de otra manera, si no el superintendente se habría tenido que ir.

Los habitantes de las comunas afectadas deberían considerar también estos hechos en la lucha que están dando por su dignidad y derechos.

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