[OPINION] La pirotecnia de anuncios (por Aland Tapia)

La región vive una verdadera pirotecnia, casi una epidemia, de rimbombantes anuncios, cuestión que no es nueva y que tienen relativo o nulo alcance.

El 2004, cuando Valparaíso recibió el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad pareció un impulso hacia su desarrollo. Vemos su condición y sabemos que apenas un par de barrios tienen dicha categoría. Los que quedaron fuera se comenzaron a cubrir de edificios de gran altura.

Ese mismo año se anunciaba por los diarios un túnel entre Recreo y Las Salinas. Los anuncios son los calmantes sociales, la promesa de un lugar mejor, pero obras reales y de impacto social no hay desde esos mismos años, cuando se inauguró el Troncal Sur y comenzó el soterramiento de Merval en calle Álvarez.

Mientras tanto, en 15 años la población aumentó en 20%, pasando de 1,5 a 1,8 millones, y se duplicó la tasa de motorización, que se encamina a un vehículo cada 3 personas.

Pero hecho el diagnóstico, más que anuncios y promesas es necesario ponerse desafíos, tanto en la ciudad de Viña del Mar como en la misma provincia.

Estamos en el dilema de ser ciudades dormitorio de Santiago o tener vida y producción propia. Somos puerto y turismo a la vez, tenemos una población joven y necesitamos inversión de mediano y largo plazo. El mejor mecanismo es un plan de infraestructura y transportes a nivel local, que facilite la movilidad y sea modelo de gestión medioambiental. Un plan así deja en la región el dinero invertido, que impactará por una década en su desarrollo y bienestar. No necesitamos un tren bala para trabajar en Santiago, sino obras para mejorar la producción local. Si conseguimos vías subterráneas en zonas críticas, transporte público moderno y eficiente, la ciudad se moverá más rápido, su producción será mayor, se valorizará en conjunto y habrá un atractivo más para visitarla y disfrutarla.

Hay estudios y diagnósticos acabados sobre lo que hay que hacer. Invertir mil millones de dólares en 4 años en obras viales nuevas puede hacer la diferencia. Esto equivale a 250 dólares por año por cada habitante del Gran Valparaíso (un millón de personas). La ventaja es que las obras en Viña del Mar facilitan la vida de los que van desde y hacia el puerto, Quilpué y Concón, porque nuestra comuna es la más poblada de la región y en la ciudad confluyen la mayor población flotante y el alto tráfico vehicular.

La pregunta es si esos 20.8 dólares mensuales por habitante durante 4 años hacen rentable socialmente esa inversión. La respuesta es sí. Una familia gasta el doble de esa suma al mes en movilizarse ($14.000), pero cada día tarda más en ir y venir del trabajo o los estudios, afectando el entorno familiar y la vida en el barrio. Lo caro es no hacer nada.

De una buena vez, basta de anuncios, de calmantes. La pirotecnia que quede para el 1 de enero.

Opinion_AlandTapia

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