Por Roberto Córdova.
El sábado 3 de agosto, en la comuna de Limache, se reunieron cerca de 150 personas de la Región de Valparaíso en el marco de la Cumbre de los Pueblos; instancia en que diversas organizaciones y activistas en lucha contra el capitalismo destructor de la vida se autoconvocaron para conocerse, deliberar y organizarse para enfrentar a los poderosos que depredan y contaminan los territorios, y asesinan a quienes habitan las zonas que ellos han decidido sacrificar.
Durante ocho horas se respiró fraternidad y combatividad entre quienes se reconocen hermanos y hermanas en la lucha. No obstante, lo más significativo es la voluntad de articularse y coordinar las acciones.
Akram recalcó, a su vez, la importancia de estos procesos articulados desde las organizaciones de base, señalando que “este movimiento de los ciudadanos que están sufriendo en primera línea los problemas del desastre del modelo, estas personas que protestan, hacen viable la existencia humana a futuro, y específicamente en términos de la política, cuando hay movimientos sociales protestando por problemas específicos -educación gratuita, por tener acceso a agua en ciudades que han quedado sin agua, por tener un medio ambiente libre de contaminación- esas protestas específicas obligan al sistema político a cambiar, a que hagan las regulaciones necesarias para que funcione bien el sistema».
CIUDADANÍA ORGANIZADA
«Para que funcione bien el sistema económico, uno necesita de ciudadanos constantemente fiscalizando», precisó Akran, agregando que «hasta los que están en el gobierno, los que hicieron las privatizaciones, reconocen que las empresas controlan el sistema de regulación: por lobby, por compra política, etc. ¿Cómo nos podemos liberar de ese control empresarial? A través de los movimientos sociales. Si no hay esa presión, si no hay esa fiscalización, entonces tenemos constantes desastres y el sistema no funciona. Esto es necesario para que el sistema funcione bien, esto es lo que hace viable toda nuestra vida.”
Caracciolo remarcó la trascendencia del encuentro. «Lo que está sucediendo hoy es de una importancia fenomenal, porque la preparación de la APEC, de la COP25 por parte de los grandes poderes económicos del mundo, ellos se reúnen para organizarse y seguir la depredación y la destrucción; entonces los territorios que son más afectados por los poderes económicos que piensan que las especies naturales son meros recursos, los que somos afectados, estamos en la obligación de reunirnos, organizarnos y defendernos frente a lo que se viene. Desde San Antonio adherimos a esta actividad, somos parte, tuvimos una muy rica acogida de las compañeras y los compañeros, y por eso estamos felices y dispuestos a ponerle carne a este encuentro que está en su primera etapa se desarrolle de buena forma. Nos ponemos a disposición como San Antonio para ser sede; recordar que nuestra ciudad va a ser sede de la APEC, se va a hablar de desarrollo portuario, que es un tema que nos afecta directamente”.
Al trabajo desarrollado en la mañana siguió un almuerzo colectivo, el que fue preparado en base a donaciones y por un equipo de voluntarios y voluntarias.
TRABAJO DE COMISIONES
Después de las intervenciones en sala, donde hubo testimonios de luchas no sólo de la Quinta Región, se pasó a trabajo de comisiones en el patio de la escuela que acogió a la Cumbre. En ellas se analizaron y coordinaron los pasos siguientes, en materia de contenidos, metodologías, comunicaciones, entre otros.
La tarea es ardua, dado que las luchas sectoriales siguen en curso, pero ahora se debe agregar este esfuerzo de coordinación, el que requiere de tiempos y energías adicionales. Sin embargo, la gente quedó prendida. Se notaba el buen ánimo y voluntad de acometer este nuevo desafío.
Respecto de los pasos a seguir, Arcos indicó que “lo que viene ahora es articular redes en todo el territorio. A nosotros nos compete la región. Otras regiones se deben levantar de la misma manera a tejer esta unidad para finalmente confluir en un gran movimiento antes que lleguen y cuando lleguen”.
Debemos agregar, parafraseando al viejo Antonio que hace un tiempo sentenció desde la Selva Lacandona, allá en Chiapas, “que cada uno es tan pequeño como los miedos que siente y tan grande como el enemigo que elige”. La Cumbre de los Pueblos ha elegido al más grande de los enemigos: el poder económico mundial que asola los territorios que aún nos cobijan.
Foto portada: Gabriel Rodríguez

