Conductores de colectivos recibieron la visita de la consejera regional por Valparaíso, Nataly Campusano, y el director de la Fundación País Digno, Robinson Delgado, quienes entregaron una donación de mascarillas y abordaron con el presidente del sindicato de la línea 105 la realidad crítica del transporte público a consecuencia de la pandemia por coronavirus.
Uno de los principales problemas que enfrentan los conductores, expuso el presidente del sindicato de trabajadores independientes de taxis colectivos Línea 105, Alexis Araya, es precisamente la necesidad de contar con elementos protectores y “lo difícil que ha sido conseguirlos, por la cercanía que tenemos con nuestros usuarios, que no son más de 30 centímetros”.
Araya fue enfático en señalar que la crisis sanitaria por COVID-19 ha mermado fuertemente los ingresos de los conductores debido a la baja en el número de pasajeros y el exceso de colectivos que transitan por las calles. En el caso de la línea 105, con 50 vehículos y 80 trabajadores, a diario son entre 50 y 60 los conductores que salen a realizar su recorrido, muchos trabajando solo media jornada.
“Hay muchos acá que han renovado sus autos y no están siendo capaces de pagar las cuotas mensuales a los bancos o las financieras”, agrega Araya. “Es un temazo; incluso yo tengo ese problema. Pero eso va amarrado a que el Gobierno le exija a los bancos darnos facilidades para pagar. Hay compañeros que quieren pedir a la banca aplazar los pagos. Hay banco que ofrecen repactar la deuda, a renegociar, o sea, el Gobierno dice una cosa y la banca hace otra. No todos tenemos crédito en el Bancoestado”.
“Esto es desesperante. Además de hacer las monedas para comer, tenemos que pagar las letras y no cuadra la cosa. Aunque trabaje 12 o 14 horas, no alcanza porque a veces uno va con un pasajero para abajo y otro para arriba. No alcanza ni pare el combustible”, recalcó el dirigente sindical.
Respecto a las medidas de prevención y cuidados, Araya explicó que también preocupa la situación de las vacunas contra la influenza, a las cuales tampoco tienen acceso. “Tenemos compañeros que son menores de 65 años y no tienen derecho a la vacuna”, a pesar de ser un grupo de alto riesgo por la actividad que realizan, por lo que “queremos hacer un llamado a las autoridades de Salud que nos de esas facilidades, que vacunen a nuestros conductores”.
La consejera Nataly Campusano afirmó que “no hemos recibido respuesta ni protocolo para proteger al trabajador, por ejemplo, si se detecta un eventual caso positivo en el transporte público”, por lo que la CORE se comprometió a insistir en la necesidad de contar con información por parte del seremi de Transporte y procedimientos claros al respecto. A su vez, afirmó que presentará la propuesta planteada por el presidente del sindicato de conductores respecto de la reducción de colectivos en circulación a través de una mayor restricción vehicular.
“Cada uno ha tenido que arreglárselas solito, comprando sus mascarillas, sus guantes, desinfectando y el costo lo asume cada conductor”, detalló Araya, por lo que piden a las autoridades de Salud “que nos ayuden con los implementos, guantes máscaras, que vacunen a nuestra gente. Es lo básico, lo mínimo que estamos pidiendo”.
Al respecto, la CORE del Frente Amplio aseguró que también abordará con el seremi de Salud la necesidad de incorporar a los conductores de la locomoción colectiva al plan de vacunación contra la influenza para este invierno.
«¿A quién le podría parecer ilógico que la campaña de vacunación abarque a todos los conductores de la locomoción pública? ¿A quién le podría parecer improcedente facilitarles elementos de protección contra el virus? ¿A quién le podría parecer inapropiado que se fiscalice para que las instituciones bancarias no se aprovechen de la situación y faciliten el poder resistir este período de aflicción? Esto es sentido común; esto es tener conexión con la realidad de nuestros vecinos y vecinas”, concluyó Delgado.
