Opinión

[OPINION] Ámbar Cornejo: una gran deuda (por María Teresa Larraín)

Nuevamente fallamos. A Ámbar, y tantas decenas de niñas cuyos asesinatos remecen nuestros muros de conciencias en un país que despertó un 18 de octubre, marchó un 25 y se prepara para seguir marchando hasta que la igualdad se haga carne, y la justicia, también.

Con Ámbar, la “Justicia” falló. No debió morir en manos de un asesino, psicópata, al cual una libertad condicional le permitió salir para seguir matando…

Buscamos antecedentes de la infancia de Bustamante, sus padres, niñez, alguna señal que permitiese saber si nació psicópata, o se hizo en un ambiente hostil. El hombre, nacido en Quilpué en 1965, recorrió el mundo robando y regresando a Chile para seguir en el camino del delito y las drogas, cometer su primer crimen, su pareja e hijo, año 2005. Entonces fue condenado por “homicidio simple…”

Hugo Carreño, subprefecto en retiro de la PDI, trató a Bustamante en 2005. Indica que éste “No tiene remordimiento al cometer estos delitos”. Esta persona no tenía recursos cognitivos para expresar sus emociones, y lo transforma en una frustración. La frustración lo ha llevado a un odio, y el odio a matar

Nos preguntamos ¿Qué hemos hecho para aceptar tanta perversión, animalidad en el corazón de estos asesinos?

LA DEUDA DEL PODER JUDICIAL

Gloria Ana Chevesich, Ministra de la Corte Suprema y vocera de la misma, se lava las manos a nombre de los jueces, justificando la acción, sin decirlo explícitamente, de la Jueza de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, Silvana Donoso, quien presidió en 2016 la Comisión que dio libertad condicional a Hugo Bustamante afirmando que “esto no es un beneficio, sino que es un derecho…porque así lo determina la ley”.

La vocera Chavesich, con una frialdad que espanta, asegura, que “la gran deuda del sistema penal chileno es lo concerniente a la ejecución de las penas, es decir, lo relativo a la implementación de un sistema de seguimiento eficiente y eficaz de los condenados, mediante la labor de delegados que los acompañen en todo su proceso de reinserción social y la existencia y jueces y juezas de ejecución que puedan adoptar decisiones entorno a aquello”.

¡Que irreal y desconectada explicación! Una mayoría de jueces no aplica criterios de análisis que evalúan al reo. Tampoco siguen los informes de Gendarmería, esencial para tomar una decisión. Esta fue determinante en caso de Ámbar Cornejo y en otros casos de condenados por similares hechos que salieron en libertad condicional junto a Hugo Bustamante en 2016. El “interno requiere intervención y un mayor periodo de observación intra penitenciario, ya que las variables psicosociales determinan un pronóstico incierto (…) por lo que no se recomienda otorgar libertad condicional”.

“Basta ver sus fallos para darse cuenta que no leen los informes, los cuales, en su generalidad, son realizados por peritos psicológicos recién titulados, inexpertos en diagnosticar casos como estos que requieren mayor preparación. Hacen tests de psicometrías generalizados. Los jueces no los leen porque los informes son crípticos, larguísimos, imposibles de entender para alguien que debe fallar con el apremio que los procedimientos exigen”, indica la psicóloga clínica y analista, autora de Las Flores Carnívoras y la Justa Palabra., Paola Pacheco.

Precisamente porque los jueces no leen detenidamente los informes es que en La Araucanía hay presos mapuches en huelga de hambre, entre estos Celestino Córdova que puede morir en cualquier instante y a quien la Corte Suprema le denegó la petición de seguir su condena en casa. Su juicio está más lleno de dudas que certezas, pero aun así está condenado, quizás por un crimen que nunca cometió. Al igual que en su caso, las cárceles tienen a detenidos que por protestar y enfrentar a Carabineros son acusados por estos. La palabra de los jóvenes no existe. Y el juez, sin mediar informes más precisos, condena.

Con esta inercia y poca empatía está claro que el Poder Judicial está en deuda. Siguen, por ende, los crímenes como el que hoy impacta a los chilenos. Al momento de dictar un fallo son varios que se dejan llevar por la opinión mediática, que condena o libera, especialmente de élite, que a la larga es intocable. Esto produce rabia y frustración.

EL ESTADO: ABANDONO Y DESPREOCUPACION

Es indudable que la deuda mayor la tiene el Estado frente a la inversión en políticas de salud mental. Y el Parlamento que no ha sabido defender sus ponencias legislativas para convertirlas en ley. Un Estado que no invierte en políticas sociales integrales, abandona uno de los pilares de su eje: que es el bienestar de una comunidad en todas sus variables de existencia. Lo consigue a través de una buena salud mental. Una política de educación y desarrollo cultural incentiva una mejor convivencia. Sin entender esto, seguiremos siendo testigos de atrocidades como lo sucedido en Villa Alemana. Los hijos de un sistema que los aparta por el solo hecho de ser vulnerables y “problemáticos”, desarrollan depresiones y psicopatías sociales.

Por otro lado, no existe evidencia real sobre las posibles causas del trastorno de personalidad antisocial; sin embargo, se cree que factores genéticos y ambientales, como el maltrato infantil o el abuso infantil, contribuyen a su desarrollo

La OMS coloca a Chile entre los países con mayor carga de morbilidad por enfermedades psiquiátricas (23,2%) en el mundo. La depresión mayor y los trastornos por consumo de alcohol ocupan el primer y segundo lugar en las discapacidades atribuidas entre adultos. Casi un tercio de la población mayor de 15 años ha sufrido un trastorno psiquiátrico en su lapso de vida y un 22,2% ha tenido uno durante el año pasado. Los trastornos de ansiedad son los más prevalentes, seguidos por depresión mayor y trastornos por consumo de alcohol. Solo el 38,5% de quienes han sido diagnosticados reciben algún tipo de servicio de salud mental, ya sea de un especialista o un médico de atención primaria.

A lo largo de estas cinco décadas, la salud mental permaneció en el patio trasero de la Casa de Gobierno. Los problemas de niños y jóvenes quedaron en manos del Sename, verdadera escuela de delito y nicho para que cientos de niños sean abusados sexuales por sus propios guardadores.

A la vez, las Isapres solo cubren 10 sesiones y consultas anuales. Con ello es imposible lograr sanar a un paciente o equilibrarlo, salvo recetándoles costosos tratamientos con fármacos, los cuales deben contar con control médico en forma periódica. Debido a la falta de ingresos, el paciente o su familia opta por no seguirlos.

“Chile gasta el 1,9% (2019) del presupuesto total de salud en salud mental, cifra muy inferior al 5% planteado por el Plan Nacional de Salud Mental y Psiquiatría del año 2000 y aún más inferior que en los países de la OCDE. A modo de ejemplo, Australia destina el 9,6%, Suecia y Nueva Zelanda el 11% (Minsal, 2015).”, señala el Colegio de Psicólogos.

“En Salud Primaria, si bien los profesionales con más consultas en Salud Mental son psicólogos, estos no cuentan con las condiciones de trabajo, contexto e incentivos mínimos para lograr responder a la demanda o resolutividad. Por ejemplo, deben atender en box que están en malas condiciones lo cual repercute tanto al profesional como al paciente; las sesiones duran 20 a 30 minutos (promedio) y éstas son del orden de 3 a 5 por año. Asimismo, el tiempo de espera para primera atención puede llegar hasta 48 días”, declara la entidad profesional en su revista fechada en octubre del 2019. Y continúa: “En los países donde se protege de forma más eficaz la Salud Mental de sus ciudadanos, la existencia de cuerpos legislativos asegura y resguarda el derecho al acceso Salud Mental en condiciones dignas. Sin embargo, ninguna de estas dos situaciones se cumple en nuestro país, dejando en notable abandono a una inmensa cantidad de chilenos que no cuentan con acceso a una atención de Salud Mental acorde a sus necesidades”.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN “AMARILLOS”

Asesinatos y crímenes suben las ventas. No hay dudas para ello. La información impacta a quien la digiere, pero no hay nada que venda más que el espanto. Es parte del “comidillo” cotidiano en todos los niveles sociales.

En especial ante la personalidad narcisista del psicópata. Un ser frío que goza con la destrucción del otro. Sin arrepentimientos. Con una baja autoestima, aunque extremadamente inteligente en muchos casos. Estos no se arrepienten del daño que hacen porque íntimamente se vengan del daño que a ellos les hizo la sociedad. Gozan estar en la boca de todos, más aún si son portadas compitiendo en la farándula con artistas y deportistas, especialmente si ocupan los horarios prime o matinales, junto a políticos, opinólogos o alcaldes. “El mundillo en sus manos” ¡Qué gloria!

Por desidia, omisión e indiferencia estamos en deuda con Ámbar Cornejo y muchas más, asesinadas en manos de psicópatas no tratados ni menos condenados.

María Teresa Larraín
Periodista

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