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[ENTREVISTA] Marjorie Aguilar, precandidata a concejala por Quilpué: “Porque estoy en contacto diario con las injusticias es que me interesa la política”

(Por Roberto Córdova)

Marjorie Aguilar (46 años), es dueña de casa y madre de cinco hijos. No obstante, se ha hecho el tiempo para estudiar peluquería y estética, liderazgo social, cocina internacional y enfermería. Ha estudiado danza en Argentina, España y Chile, especializándose en flamenco. Hoy está a punto de certificarse en lengua de señas, en su afán de trabajar el tema de la inclusión.

Marjorie es una mujer inquieta, tenaz y una luchadora social por naturaleza. Lleva más de dos décadas trabajando en el campo de lo social; ha sido dirigente vecinal, ha creado un centro cultural y una fundación, y desde allí, a propósito de la pandemia, ha salido a levantar y apoyar diversas ollas comunes.

Hace poco, en medio de su agitada vida, el Proyecto La Comuna de Quilpué la ha propuesto, como precandidata a concejala por esta comuna. Ella, ha decidido volcarse en este nuevo desafío.

– Evidentemente, el trabajo social es tu impronta. ¿Nos puedes contar un poco del Centro Cultural Contrapunto, que entiendo trabaja básicamente con niñas y niños?

Así es. Siempre he pensado que el talento en este país no ha sido motivado y, mucho menos apoyado, porque no hay dinero. Si tú no tienes dinero no puedes bailar, ni cantar, ni tocar la guitarra, nada artístico, porque no hay auspiciadores. Teniendo eso en cuenta, porque pasé por eso, cuando creé el centro cultural me dije aquí no va a importar si alguien tiene plata o no, aquí va a importar el talento. Si bien con las alumnas que pagan se mantiene el centro cultural en sus gastos básicos, a la hora de bailar hacemos que todas las niñas se integren. Nadie sabe quién es la hija de la señora que está cesante o la hija de un ingeniero o un abogado, porque están todas vestidas iguales, porque mandamos a hacer la ropa a la misma modista. Lo fundamental, es que el día de la función, todas se sientan importantes, que no haya diferencia alguna, fuera del talento personal, que las marque. Nunca hemos dejado a nadie afuera por no tener dinero, y me siento orgullosa de eso porque –entre otras cosas- la campeona nacional de tango y una de las bailarinas del Bafochi fueron alumnas mías, y yo nunca les pregunte si tenían dinero o no, yo sabía que tenían talento.

– La Fundación Bienvenidos está focalizada, desde sus inicios, en un tema que se ha hecho relevante en nuestro país los últimos años: la migración. ¿Cómo ha sido esa experiencia?

La Fundación Bienvenidos empezó como un grupo de amigos que ayudábamos a personas con ciertas necesidades. Un día me encuentro con unas venezolanas que estaban recién llegadas a Chile. Era invierno y ellas no tenían ropa adecuada. Entonces hablé con algunas amistades y comenzamos una recolección de ropa que resultó muy bien. Luego nos planteamos con estas amistades formalizar este espacio de ayuda y constituimos la Fundación, con el objeto de tener mayor credibilidad y de poder optar a diversos fondos. Hoy somos 22 personas que estamos a cargo. No hay jefaturas, cada uno aporta lo que es de su competencia.

Cuando estás en un país en el que no conoces a nadie, cuando no tienes a quien recurrir, cuando no puedes acudir al Estado, porque para tener tu ficha de protección social necesitas estar, por lo menos, 3 años en este país. Muchas personas piensan que los extranjeros llegan y reciben apoyo de inmediato. No es así. Sin ficha no hay acceso a ningún beneficio estatal. ¿Qué haces cuando no tienes redes de apoyo?, cuando la ayuda que necesitas es para hoy, no para mañana. A veces un simple colchón mejora la calidad de vida de un inmigrante avecindado en nuestra comuna.

Hoy tenemos muchos casos de violencia intrafamiliar, ¿a quién le pide ayuda esa mujer si ni siquiera conoce el sistema judicial chileno? Bueno, es ahí donde la Fundación ha jugado un rol maravilloso, incluso en el tema de contención. Hubo una niña víctima de violencia intrafamiliar que lo único que nos pidió fue que no la dejáramos sola. Ahí se designó a una persona que estuvo en permanente contacto con ella, que la acompañó en medio de su depresión. A veces cosas tan sencillas como el acompañamiento resultan importante para las personas que atraviesan un problema de este tipo.

– La pandemia que nos ha acompañado este año dejó en evidencia las pobrezas que estaban ocultas, y vuelven a surgir en Chile, como a principios de los 80, las ollas comunes. Tú has tenido un rol en este tema, ¿cierto?

Pienso que hemos hecho con la Fundación un tremendo trabajo con las ollas comunes. Es mucha gente la que llegó a las ollas comunes. Tenemos la de Belloto Norte, que van 100 personas a comer, la de la población Argentina, que son 174 personas que van a buscar su ración de comida, la de Belloto Sur, que también son alrededor de 100 personas, la del Bellousat donde hacíamos un pequeño aporte. Aunque cuando teníamos muchos aportes los llevábamos al quinto sector del Belloto y a una olla de Villa Alemana. A ese nivel llegamos a ayudar. Asimismo, llegamos a levantar una olla común en Villa Porvenir y Villa Olímpica, donde se apoya a personas de la tercera edad, y como no pueden hacer la fila, se les entrega casa por casa. Es más, hicimos una minuta donde se les da a los abuelitos y abuelitas una entrada, un plato de fondo y un postre, todo con una dieta balanceada que, según cuentan ellos mismos, el doctor los encuentra espectacular, que les ha bajado el colesterol, que están comiendo como nunca antes, en fin. En otras palabras, no sólo se está entregando un plato de comida, sino que se está entregando calidad de vida.

Todo este trabajo en el ámbito de lo social es fundamental y siempre urgente, pero se requiere atacar las causas de las injusticias que provocan tantas carencias, y ese es el ámbito de la política. ¿En qué momento decides vincularte a la política?

A mí siempre me interesó el tema político porque siempre vi las injusticias sociales. El hecho de tener una Fundación me ha tenido mucho tiempo en la calle, por lo que las injusticias no las vine a ver con los efectos de la pandemia. Hace 20 años que estoy en contacto permanente con esas injusticias.

Muchas personas como yo, apoyamos a diversos candidatos que prometían trabajar para la gente, pero luego en sus cargos nos decepcionaban completamente. Olvidaban que alguien que está en un cargo político es un servidor público, es un empleado público; por lo tanto tiene la obligación de escuchar lo que está pasando de boca de los propios ciudadanos. Si no ¿cómo va abordar la solución a problemas o necesidades que no conoce?

Fue así que decidí ingresar a una organización política que se llama Proyecto La Comuna, donde la base de su accionar político es trabajar no “para” ni “por” la gente, sino que trabajar “con” la gente. Eso me hizo sentido, como también el que se privilegiara el trabajo dentro de la comuna (de allí su nombre) y el poder construir un proyecto político tanto desde el trabajo en los barrios y con sus organizaciones, como desde un eventual gobierno municipal. Y lo otro que me identificó plenamente es que en el Proyecto La Comuna las decisiones se toman horizontalmente, y es esto lo que nos diferencia de cualquier partido político, de derecha o izquierda; las y los representantes de esta organización funcionamos bajo un mandato, y si no lo respetamos, existe la revocabilidad del cargo. Aquí mandan las bases.

Pues bien, hace un tiempo el comunal Quilpué del Proyecto La Comuna acordó que fuera yo quien representara la propuesta política para el municipio de esta organización, a través de una precandidatura a la concejalía, y apoyando la precandidatura a alcalde de Fidel Cueto, con cuyo equipo hemos concordado en una práctica de lo que nosotros llamamos democracia radical, que no es otra cosa que la participación activa e incidente de las y los vecinos en los temas públicos, en los proyectos de interés colectivo.

Ahora, para que las y los vecinos puedan participar se requieren condiciones básicas y una voluntad política de parte de quienes quieren ser o son autoridad en el gobierno local. Un ejemplo: uno se encuentra en las tomas con personas que no saben cómo postular a un proyecto, porque nadie se ha preocupado de enseñarles. De hecho, con la Fundación hemos asumido ese rol y nos encontramos con temas tan básicos como que la gente no postula a las casas porque no tiene internet o no sabe prender un computador.

El estar en contacto permanente con la realidad que vive la mayoría de la gente es lo que me ha hecho conocer sus necesidades, y la reflexión sobre las causas de sus problemas y sus posibles soluciones, es lo que me ha motivado a entrar en la política.

Esta horizontalidad que tú mencionas al interior del Proyecto La Comuna, ¿cómo se materializa en la relación con las y los vecinos?

Nosotros tenemos en este momento el sistema de “las chocas”, donde nos reunimos con grupos pequeños, ya que la pandemia no permite reuniones masivas, en casa de diferentes vecinos y vecinas. Allí nos dedicamos principalmente a escuchar las problemáticas de ese barrio, ya que cada barrio tiene distintos problemas. Los problemas o necesidades de la Teniente Serrano nada tienen que ver con los problemas de la toma de Belloto Norte. En esta etapa, para nosotros es fundamental escuchar la voz de las y los vecinos.

– Me parece un buen método el escuchar a la gente, pero algunas propuestas deben tener ustedes para compartir también…

Antes que todo decir que para nosotros el tema de la probidad es fundamental. Luego, insistir en que el trabajo que realizamos o, en el caso de llegar al Concejo Municipal, el que realizaremos, lo haremos siempre CON la gente. Dicho esto, nuestra organización tiene una postura profundamente crítica al sistema capitalista, y en particular a su modelo neoliberal, el cual se basa en el egoísmo, la competencia y el consumismo. Por lo tanto, nuestras propuestas, en todas las áreas de un gobierno local, tienen como base lo comunitario, lo solidario, lo cooperativo, y apuntamos a un tipo de desarrollo más austero y respetuoso del medio ambiente que nos cobija. Más que el bienestar, nos interesa el buenvivir.

¿Cómo evalúan lo ocurrido a partir del 18-O?

Lo que pasó el 18 de octubre del año pasado, lo que llamamos el estallido, es porque la gente se cansó de ser ignorada, explotada y burlada por la élite empresarial y política, se cansó de la corrupción desatada en las iglesias, en las fuerzas armadas y en la mayoría de las instituciones. La gente quiere participar, quiere decir lo suyo. Nosotros veníamos hablando de este tema desde antes de la revuelta. De hecho, una semana antes del estallido habíamos traído a Quilpué al Premio Nacional de Historia, el profesor Gabriel Salazar, para hablar sobre la historia de los gobiernos locales en Chile y el poder constituyente (lo pueden ver en nuestra página en Facebook). No es un tema que lo hayamos relevado después del estallido. El que los ciudadanos ejerzan su poder es un tema central en nuestro proyecto, y es la comuna donde se puede materializar ese ejercicio.

– Finalmente, ¿cómo evalúan el triunfo del Apruebo en el plebiscito reciente?

Lo vemos de una manera bien positiva, partiendo por el incremento en la participación de electores, sobre todo en Quilpué. Positiva, porque a pesar de la campaña del terror de la derecha, el triunfo fue avasallador. Positiva, porque quedó en evidencia que la riqueza que debiera ser de todas y todos los chilenos, está concentrada en tres comunas de Santiago. Positiva, porque nos queda la certeza que es una minoría la que no tiene conciencia social. Positiva, finalmente, porque con un resultado tan contundente, se abre una puerta para presionar a los partidos institucionales a que cedan sus cupos a representantes de las organizaciones de base. Así, las personas comunes y corrientes, tendremos la posibilidad de definir la nueva constitución, a la que más del 80% de este país dijo que sí el 25 de octubre pasado.

3 replies »

  1. Excelente querida Marjorie, mujer, madre, hermana, hija y Amiga con una conciencia Social ejemplar, Felicitaciones

  2. Excelente entrevista de una mujer luchadora, consecuente y preocupada por el bienestar de la comunidad. Un abrazo Marjorie y mucho éxito.

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