Opinión

[OPINION] Unos son malos y los otros son peores… y viceversa (Héctor Cataldo)

En EE.UU. se vive un escenario de virtual guerra civil que varios analistas internacionales habían vaticinado en el caso de una derrota electoral de Donald Trump. Por un lado, están los poderes económicos vinculados al complejo industrial-militar y el petróleo, representados mayoritariamente por los demócratas de Hillary Clinton y Joe Biden ahora y, por el otro, los sectores económicos emergentes tremendamente poderosos vinculados a la industria tecnológica y al comercio electrónico representados por Trump y un gran sector de los republicanos.

Como hemos visto en todas las últimas elecciones, están electoral y económicamente casi empatados. Su disputa por el control de la Casa Blanca no tiene que ver con el dominio de la economía interna de EE.UU., sino con el control de los mercados mundiales y de los billones de dólares que el comercio internacional produce.

Para Biden, Bill Gates, J.P. Morgan, etc. (asociados al Club de Bilderberg) el objetivo es tener control militar del mundo para imponer criterios de globalización como el tipo de divisa (dólar), los acuerdos comerciales a favor de las transnacionales, el control social con las pandemias, las vacunaciones masivas y la reclusión domiciliaria de miles de millones de seres humanos. Para estos señores de la guerra y el petróleo sobran los viejos, los pobres y los que protestan por mejores condiciones sociales.

Para Trump, Elon Musk, Jeff Bezos (Amazon) y muchos otros poco conocidos, el objetivo es crear condiciones de comercio internacional favorables a las empresas estadounidenses, por eso no se oponen a un mundo multipolar, con Rusia, China y otros centros de poder, siempre y cuando las condiciones del comercio las imponga EE.UU. De ahí las sanciones económicas, boicots comerciales, llegando incluso a la piratería más cruda como ocurrió con los barcos iraníes que llevaban gasolina a Venezuela o con las partidas de vacunas contra el Covid o con la retención de activos de países soberanos que no se someten a las reglas del juego de EE.UU.

Es cierto que Trump es un loco que quiere hacer buenos negocios aunque sea a costa del sufrimiento de pueblos enteros (Venezuela, Cuba, Irán) o del colapso del planeta, pero Biden representa la mano militar para obtener riquezas a partir de la guerra, con todos los dramas humanitarios que implica, y de una política neocolonialista para seguir explotando las riquezas naturales de países como Chile a favor de sus transnacionales y en perjuicio del desarrollo soberano y digno de nuestros pueblos.

Unos son malos y los otros son peores… y viceversa.

Héctor Cataldo
Presidente
Mesa Coordinadora por los Derechos Humanos Valparaíso

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