Opinión

[OPINION] La naturaleza del turismo (Leo Silva)

Cuando se habla de turismo, inmediatamente todo el mundo parece tener una opinión al respecto y alegremente opinan tomando sus propias experiencias turísticas como referencia. Muy a la ligera y livianamente evalúan si en la ciudad esta actividad se desarrolla de una manera correcta y, según su propio criterio, se lanzan en tormentas de ideas propias de una sobremesa.

De la misma manera ocurre cuando las autoridades designan directores y cargos en las oficinas de turismo. Por lo general termina siendo alguien completamente ajeno al circuito que llega a asumir su cargo con una idea vaga, gastando tiempo en desarrollo de mesas ciudadanas con el pretexto de procurar insumos sociales u ofreciendo algo de infraestructura para terminar solicitando folletos o trayendo ideas foráneas de programas exitosos desarrollados en otros lugares, gastando enormes recursos en plataformas, planes de marketing, para terminar finalmente en una gestión débil y de poco aporte.

El mundo turístico siempre espera el nombre del nuevo director de la oficina de turismo con distancia. Nunca tiene esperanzas y, como una profecía autocumplida, al saber quién es el encargado y confirmar como siempre que se trata de alguien ajeno a la actividad, con un suspiro, simplemente se resta, puesto que no tiene tiempo que perder ya que sus energías están enfocadas en su propia gestión comercial y así, nunca se logra una real conexión con los actores principales

Pero… ¿Por qué sucede esto y por qué nunca pareciera existir una sinergia virtuosa que genere actividades exitosas en conjunto, público–privado, de desarrollo turístico?

Simplemente porque, para la gran mayoría externa a la actividad, no es del todo claro cuál es la naturaleza propia del turismo. Si es entretención, si es promoción de la belleza del lugar, si es social, qué rol juega y cómo activarlo.

Así como cualquier persona parece tener una opinión con respecto a la actividad, las autoridades también desconocen la real y simple naturaleza de la actividad turística.

El turismo se mueve en la respuesta a tres preguntas básicas al momento de que cualquier persona decida viajar a un destino:
– Cómo llego: En avión, en Crucero, en tren, en bus, etc.
– Dónde llego: Hotel, hostal, alojamiento barato, etc.
– Qué hago: A qué restorán voy, qué probaré, qué visitaré, qué experiencias quiero tener.

El Turismo es un negocio que busca dar respuesta con su oferta a las tres preguntas básicas antes expuestas. No pasa de eso. Esa es su real y más simple naturaleza y como tal se mueve dentro de los parámetros de cualquier negocio: mercado, productos a poner en oferta, marketing, venta y logística. Plantea sus estrategias para atraer a un mercado y mantenerlo cautivo y creciente.

Desarrolla una sinergia de servicios relacionados entre ellos, para generar la experiencia turística, puesto que se necesitan varios actores que se complementan entre sí para lograr que la actividad se realice. Entonces, económicamente mueve muchos sectores a la vez, los cuales generan diferentes tipos de empleos: transporte, hoteles, restoranes.

Todos estos servicios necesitan personal calificado el cual debe ser preparado. Al menos deben ser bilingües, así que las instituciones educacionales que imparten carreras relacionadas, también se ven favorecidas

Por ese motivo se le conoce como una actividad virtuosa.

Aunque todos estos servicios ponen su oferta en el mercado por sí mismos, la alineación de esta oferta, donde se involucran todos, es desarrollada por los operadores turísticos, quienes generan programas encadenando un servicio con otro.

El programa turístico constituye el producto esencial para la oferta en el mercado, puesto que da respuesta eficiente a las tres preguntas básicas que resumen las necesidades de cualquier turista.

Tres días – dos noches en Valparaíso. Transporte privado desde y hasta aeropuerto. Alojamiento en hotel tanto, almuerzo en tales restoranes y visita a tales lugares con guía privado bilingüe.

Es por ese motivo que la designación de un Director de Turismo que provenga de la industria y conozca en detalle su naturaleza de negocios, resulta clave para conseguir objetivos eficientes y lograr una sinergia adecuada y virtuosa con los –en su mayoría– pequeños emprendedores de la ciudad. El departamento de turismo debe asumir una labor muy cercana al marketing turístico, sin dejar de lado todas las labores que con mucho esfuerzo realiza hasta ahora, pero enfocándose en el reposicionamiento de la ciudad entre los destinos turísticos más cotizados por los turistas y liderar la gestión de asociatividad efectiva entre todos los servicios que se enlazan para realizar la experiencia turística.

Los programas turísticos resultantes deberían ser llevados a las ferias internacionales de turismo en conjunto con las actividades municipales donde se busca promover la ciudad y que son visitadas por los grandes operadores, pues todo el esfuerzo y gasto de recursos desplegados en seducir con las bellezas del lugar, es en vano si no acaba en una oferta tangible.

Sin duda alguna, la ciudad misma debe prepararse para esta misión, si desea asumirla con eficiencia. Embellecerla y repararla de los daños sufridos por el levantamiento social y los efectos de la pandemia. Pintura de fachadas, cuidado de inmuebles patrimoniales, puesta en acción de todos sus ascensores, recuperación de sus hitos más importantes, apoyo para los emprendedores que arriesgan recursos en sostener locales tradicionales. Sacarla de la depresión en la cual se encuentra.  Una tarea titánica, pero digna de ser enfrentada, dado que mueve recursos Importantes y que alcanzan en sus beneficios a gran parte de sus habitantes.

El mundo turístico, hoy por hoy, se encuentra mundialmente alicaído, puesto que para que exista turismo se necesitan obviamente de turistas, personas que deseen viajar y, para que eso ocurra, se deben dar las siguientes condiciones:
– Seguridad económica: Si las personas tienen para ahorrar pueden destinar recursos en viajar.
– Seguridad social: Particularmente de los países que se escogen para ser visitados, pues nadie quiere ir a caer dentro de una revuelta en sus vacaciones.
– Seguridad sanitaria: Pues nadie quiere ir a enfermarse en sus viajes.

Los pasajeros del mundo comienzan a tomar poco a poco las confianzas y, hastiados de sus encierros por la pandemia, empiezan tímidamente a aventurarse, primero cerca de sus lugares de origen, hasta ir ampliando este rango. Sin embargo, puede que el excesivo confinamiento, vivido por todos mundialmente, provoque en algún momento una gran explosión de viajeros buscando respirar nuevos aires. Hay que prepararse.

El hecho de que, en este momento, la industria turística de Valparaíso, tal como la conocíamos, se haya terminado por completo (es mejor asumirlo así) no resulta tan dramático si lo vemos como la oportunidad de tener tiempo para rearmar la industria en su totalidad. La primera ola de turismo vivida progresivamente y con fuerza después del nombramiento de Valparaíso como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO pilló de sorpresa a la inexperta oferta local, la cual y sobre la marcha se las arregló para dar frente a la demanda aprovechando esa bonanza.

Ahora que ya tenemos experiencia ganada, podemos ser mejores y poner en orden todo aquello que no pudimos en su momento por las urgencias del mercado. Reconstruir el turismo de Valparaíso desde sus bases fundamentales es la oportunidad que este tiempo de pausa nos está dando y, para lograr este cometido, necesitamos de personas con experiencia, locales, en los cargos adecuados.

Valparaíso cuenta con suficiente experiencia; no necesita planes y recetas importadas. Valparaíso tiene a sus ciudadanos y a sus empresarios turísticos con capacidad adecuada para afrontar el desafío.

Leo Silva
Empresario turístico
Guía director de Ruta Valparaíso

 

 


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