Opinión

[OPINION] En estos tiempos de preferir mantener la distancia, hazlo con tu consumo y no con tu basura (José Alé Leiva)

Como es sabido, la OCDE ha recomendado su postura de aplicar prontamente la ley marco para la gestión de residuos y sus programas de responsabilidad extendida del productor. Sin embargo, ha reiterado que existen pocos incentivos a la reducción y reutilización de residuos, donde la mayoría de los hogares están exentos de los cargos municipales por residuos. Aproximadamente el 80% de los municipios no cuentan con un plan de gestión de los residuos y muchos de ellos carecen de los recursos necesarios para ejecutar estos programas.

Pero cuando las cifras revelan que para el año 2017 se estimó una generación nacional de 8,1 millones de toneladas de residuos sólidos municipales (RSM), donde más del 95% de los residuos municipales recogidos se almacenan en vertederos, y de éstos, alrededor del 25 % son inadecuados o basureros no controlados, nos damos cuenta que comparativamente con los países miembros de la OCDE, Chile se ubica en el penúltimo lugar en valorización de sus desechos domiciliarios, y en lo que respecta a los residuos reciclables, su valorización no supera el 4%.

Dado este concreto escenario nacional e internacional surge la pregunta: ¿estamos dispuestos y dispuestas a modificar positivamente nuestros hábitos y costumbres como consumidores, para así mejorar considerablemente nuestra calidad de vida y cuidado del medio ambiente?

Probablemente, en intenciones sí, pero en la práctica la realidad apunta a lo contrario. Las cifras mencionadas indican los resultados bajo el marco de la responsabilidad directa que tienen los países y sus políticas públicas para fomentar y gestionar eficientemente los recursos y residuos para proteger la salud de las personas y el medio ambiente. Pero debemos ser conscientes y entender que el origen de la problemática va mucho más allá y que nace desde nuestros hogares. ¿Por qué?, Simplemente por el hecho de que los consumidores y únicos responsables de elegir un producto y generar basura somos las personas.

Actualmente por un cambio de conciencia, si lo encasillamos de tal forma, las personas en Chile ven la actividad del reciclaje como una de las principales acciones para aportar al cuidado del medio ambiente, como se muestra en las últimas ediciones de la Encuesta Nacional de Medio Ambiente (ENMA), donde las personas declaran y aseguran que en el 2018 el 50% de su basura es separada para reciclar. Sin embargo, ¿Quién podría explicar el por qué no se ve reflejado este indicador ciudadano en la práctica y a nivel nacional?

Primero, aclaremos conceptualmente que Reciclar es una actividad de la valorización, y que, por orden de jerarquía (relevancia), se ubica en segundo lugar, después de la Reutilizar (1°). Por el simple hecho de que el reciclaje, o actividad que logra un cambio en la composición física o química del material requiere de un mayor uso de recursos y actividad humana para lograrlo. Derechamente la estrategia unilateral del marketing verde ha errado en su mensaje de volver popular el término “reciclar” sin medir su impacto en la realidad.

Segundo, si vamos más allá, la mayoría de los residuos generados diariamente por las personas son los plásticos. Ahora, de los siete tipos de plásticos establecidos, la mayoría no es reciclable, o sea al menos en Chile no se cuenta con la infraestructura y tecnología necesaria para hacerlo. Y es por lejos uno de los materiales más contaminantes y difíciles de eliminar dada su tipología. Finalmente terminan dispuestos en lugares incorrectos y causando un mayor impacto ambiental. He aquí la importancia de reducir el consumo de estos materiales, principalmente de envases y embalajes, prefiriendo un material sustituto amigable con el medio ambiente.

Tercero, no solo el poder contar con las instalaciones públicas o privadas (ya que por el momento no son suficientes, pero irá mejorando), sino que hacernos cargo -qué no es fácil- habilitando sectores o lugares claves dentro de nuestros hogares para su acopio -limpio y seco-, importante no olvidar. Cabe mencionar que, actualmente, participando en la recolección y gestión de valorización de más de 11.000 kilógramos de residuos (vidrio, plástico PET1, cartón, papel, latas de aluminio y chatarra), he podido ver que es posible hacer este ejercicio, desde un departamento y/o casa de una persona, hasta en hogares o instalaciones con mayor número de integrantes. Por lo que sí es alcanzable, el deber está en tus manos.

Finalmente, darnos cuenta de que cada agente colaborativo es un eslabón clave en la correcta gestión integral de los residuos sólidos reciclables, y que las personas debemos ser el actor principal e impulsor que permita el correcto desarrollo de las políticas públicas y metas nacionales, como mínimo, ya que es responsabilidad de todos y todas el cuidado y mejora en la calidad de nuestras vidas y medio ambiente.

José Alé Leiva
Director de Excelencia Operacional e Innovación
R-Acciona


 


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