Opinión

[OPINION] Romper el pacto de silencio: Derechos Humanos y Revuelta Popular (Nancy Díaz Soto)

“Aquí nació y aquí morirá el neoliberalismo”. Tanto en su nacimiento como en su (actual) deceso, el modelo instaurado en la dictadura de Pinochet y continuado por los gobiernos de la Concertación muestra su cara más autoritaria e inhumana: las violaciones a los Derechos Humanos, especialmente las desapariciones forzadas.

En el año 2011, la Organización de Naciones Unidas (ONU) instauró el día 30 de agosto como el Día de las Desapariciones Forzadas, gracias a la iniciativa de organizaciones de Derechos Humanos que buscó visibilizar y esclarecer estos casos a nivel mundial. Desgraciadamente, nuestro país continúa con una deuda histórica que no ha podido saldar, pese a las iniciativas e insistencia de las organizaciones defensoras de derechos humanos a lo largo y ancho del territorio nacional.

Tras 48 años del Golpe de Estado, Chile suma la triste cifra de 1.197 víctimas, cuyos familiares aún no obtienen justicia ni reparación. Gran parte de ellos sufrieron de detenciones y desapariciones forzadas. Casos emblemáticos son el lanzamiento de prisioneros y prisioneras políticas al mar amarrados a rieles para evitar que sus cuerpos flotaran y fueran eventualmente identificados. Jamás esperaron que los propios rieles servirían para este fin.

En octubre del 2019 resurgieron temores de regresar al terrorismo de Estado, la guerra subversiva contra el enemigo interno. La declaratoria de Estado de excepción ante las masivas protestas de los “alienígenas”, así como las denuncias de violencia desmedida en las calles, violaciones sexuales, mutilaciones oculares, instalación de centros de tortura en comisarías, estaciones de metro e, inclusive, en supermercados fueron argumento suficiente para pensar que el próximo paso serían las desapariciones forzadas como corolario de la represión de Octubre y la Declaración de Guerra del propio Presidente de la República al Pueblo Chileno.

Tras años de neoliberalismo pragmático post crisis económica de 1985 y de neoliberalismo con gobernabilidad post plebiscito de 1989, se legitimó un Pacto de Silencio respecto a los enclaves autoritarios del modelo, en especial de aquellos relacionados con las violaciones a los Derechos Humanos. Recordemos que Pinochet entregó el poder sólo luego de profundas reformas a leyes orgánicas constitucionales que privatizaron derechos sociales a última hora e intervenir la corte suprema, y que Patricio Aylwin renunció públicamente a la promesa de convocar a una Asamblea Constituyente al asumir la presidencia en 1990. Ambos hitos marcan el inicio de un largo camino de gobernar en la medida de lo posible, sin verdad, justicia ni reparación.

En este contexto, las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos y familiares de Detenidos Desaparecidos trabajaron incesantemente para conocer la verdad de quienes ya no están. Gracias a su trabajo, sabemos que Viña del Mar cuenta con 11 lugares lugares donde se cometieron graves violaciones a los Derechos Humanos en Dictadura, según el catastro de sitios de la memoria del Archivo de la Memoria y Derechos Humanos (Subsecretaría de Derechos Humanos, 2021):

  1. Comisaría de Carabineros Nº 1, Viña de Mar
  2. Comisaría de Carabineros Nº 3, Viña del Mar
  3. Comisaría de Carabineros Nº 4, Viña del Mar
  4. Cuartel de Investigaciones, Viña del Mar
  5. Fuerte Papudo, Cerro Recreo
  6.  Fuerte Vergara del Destacamento de Infantería de Marina, Las Salinas
  7. Prefectura de Carabineros, Viña del Mar
  8. Recinto CNI calle Agua Santa 980, Viña del Mar
  9. Recinto CNI calle Álvarez, Viña del Mar
  10. Recinto CNI calle Habana 476, Viña del Mar
  11. Regimiento de Caballería Nº 4 Coraceros, Viña del Mar

Asimismo, la Revuelta Popular de Octubre dejó huellas en nuestra ciudad, en que se suscitaron jornadas de protesta y represión policial, así como lugares de secuestro a dirigentes y dirigentas sociales, mutilaciones oculares, operativos de brigadas de salud y resistencia callejera. Uno de estos es la Iglesia de Fátima, lugar en que se identificaron y atendieron innumerables casos de tortura mediante la aplicación del Protocolo de Estambul por voluntarias y voluntarios de enfermería y medicina.

Finalmente, ambos casos nos desafían a seguir contribuyendo en iniciativas que fomenten la no repetición de las violaciones a los Derechos Humanos con el objetivo de alcanzar un nuevo acuerdo social que supere el Pacto de Silencio y nos permita aprender a convivir en paz y justicia social. Para ello, necesitamos realzar la memoria viva en cada uno de los rincones y calles de Viña del Mar como sitios de memoria histórica y lugares de educación cívica para las próximas generaciones, para que nunca más sintamos -como sociedad- el temor de regresar a la Dictadura.

Nancy Díaz Soto
Concejala Ind./Frente Amplio
Viña del Mar

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