Opinión

[OPINION] Piñera inauguró planta de energía solar cuyo modelo fracasó en Estados Unidos (Gato Dequinta)

Piñera siempre ha querido aparecer como “winner” y apostar a lo grande. Pero esta vez las noticias provenientes de Estados Unidos parecen decir que se equivoca.

En junio inauguró una gigantesca planta de energía solar llamada “Cerro Dominador”, en la Región de Antofagasta, consistente en 10.600 espejos, en un terreno de 700 hectáreas, que reflejan el sol y concentran la luz en una torre de sales de 250 metros de altura, que sirve como una enorme batería que activa una turbina para producir energía eléctrica.

Piñera la presentó como la primera planta solar de América Latina y que se ubica a la vanguardia de la tecnología mundial.

Sin embargo, una planta idéntica, llamada “Crescent Dunes”, fracasó estrepitosamente en Estados Unidos y los expertos declaran que, aunque ambas tienen un gigantesco e intimidante tamaño, este tipo de plantas no sirven para generar energía y son un gastadero de plata inútil.

En términos técnicos, estas plantas se llaman Sistema de Concentración Solar de Potencia, CSP.

Desde el comienzo, Cerro Dominador tuvo problemas para iniciar su proyecto. Hubo una larga demora en la instalación del primer espejo solar de la planta. Tanta fue la desconfianza en el proyecto que el ministro de Energía de la época, Máximo Pacheco, en 2014, no fue a la colocación de ese primer espejo de un total de 10.600 heliostatos.

Además, tuvo también dificultades para captar socios inversionistas. El proyecto lo inició Abengoa, en 2014, pero estuvo paralizado dos años por falta de capitales. Después lo tomó EIG, de Estados Unidos. En total, demoró ocho años en ser construido.

Superados todos esos problemas, Piñera inauguró la planta solar el 8 de junio pasado. “Podríamos decir muchas cosas de esta planta. Primero, que es la primera planta de concentración solar de América Latina; segundo, que es una planta que está en la frontera del conocimiento y la tecnología, no hay ninguna planta que tenga mejor tecnología que la que estamos viendo a mis espaldas”, se ufanaba el mandatario.

FRACASO TOTAL

Pero el tipo de planta de energía eléctrica del que tanto se vanagloria Piñera ha demostrado ser un fracaso total, nada menos que en Estados Unidos.

El ejemplo más dramático y palpable ha sido Crescent Dunes, una planta solar con una inversión de 1.000 millones de dólares, que se levantaba como ejemplo mundial de una nueva forma de generar energía.

El 9 de agosto del año pasado, la agencia de noticias Reuters informó un verdadero “terremoto” en el sector energético: “Tonopah Solar Energy, propietario de los 110 MW de la ya desconectada central Crescent Dunes, en Nevada, se ha declarado en bancarrota en términos del Capítulo 11 en el Tribunal de Quiebras de los Estados Unidos”.

“El pasado octubre, el operador eléctrico de Nevada, NV Energy, rescindió su contrato de suministro en Crescent Dunes visto que la central no cumplía con las expectativas de producción. Tonopah fue incapaz de cumplir su obligación de rembolso de una garantía de préstamo de 737 millones de dólares”, agrega la agencia informativa.

“Crescent Dunes se puso en marcha en octubre de 2015, con un año de retraso, y la producción fue inferior a la prevista durante el primer año de funcionamiento. En 2018, el factor de planta medio de Crescent Dunes fue del 20,3 %, muy inferior al previsto del 51,9 %, según datos de la Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés). El peak de producción energética de la planta solo llegó a un 40% de lo proyectado y apenas lo pudo sostener por tres meses.

Finalmente, hace poco, la planta Crescente Dunes fue expropiada por el Departamento de Energía de Estados Unidos, por no pagar los créditos financieros entregados. El recinto se encuentra cerrado y su destino es completamente incierto.

Según expertos, el negocio energético de esta planta fracasó por el alto costo del mantenimiento y porque la realidad pulverizó las expectativas, ya que la enorme cantidad de elementos en juego los hace inmanejables. Una cosa es lo que dicen los planes y otra lo que realmente produce la planta y el elevado gasto de mantención, en razón de su enorme tamaño y la gran inversión que significa.

Como solución, los expertos sugieren desarrollar este tipo de plantas mediante proyectos más pequeños, destinados a producir no más de 50 MW, lo que permite manejar los inconvenientes que puedan presentar y así tener un futuro viable. Y evitar la construcción de estos “elefantes blancos” que se ven monumentales, pero al final resultan ineficientes.

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