- Carta a la redacción.
El piloto que permite a pacientes del Hospital de Los Ángeles retirar medicamentos gratuitos en Salcobrand puede reducir filas y ampliar horarios para 1.600 personas. Eso es valioso. Pero convertir esta experiencia en política nacional, sería un error.
Las cadenas farmacéuticas no son meros puntos neutrales de entrega. Salcobrand fue condenada, junto a Cruz Verde, por colusión en el precio de medicamentos; el caso involucró tratamientos tan sensibles como antihipertensivos, anticonvulsivantes y antidepresivos. Además, el reciente sumario del ISP contra Farmacias Ahumada por presuntos incentivos económicos a auxiliares para promover medicamentos específicos recuerda que los incentivos comerciales pueden chocar con el interés clínico de los pacientes
Una expansión masiva de esta “iniciativa” fortalecería el poder de mercado de unas pocas empresas, trasladaría información sanitaria sensible a operadores comerciales y podría volver vulnerable la continuidad de tratamientos ante huelgas, cierres, quiebres de stock o decisiones corporativas. La salud pública no puede quedar subordinada a la lógica de ventas ni abrir la puerta a sustituciones por marcas más caras.
El Estado debe resolver las filas fortaleciendo sus propias farmacias hospitalarias, la atención primaria, las farmacias comunales, la entrega domiciliaria y la gestión pública de stock. Si se recurre a privados, debe ser de forma complementaria, temporal, con contratos transparentes, múltiples proveedores, datos bajo custodia estatal y planes de contingencia.
Facilitar el acceso es indispensable; privatizar silenciosamente la dispensación pública no es el camino.
Daniel Zapata Z.
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Absolutamente, la Salud Publica no se puede privatizar, es deber del estado el diagnóstico, la prescripción dispensación, y sobretodo proteger la privacidad de cada individuo, la que no puede estar en manos de intereses comerciales.