Opinión

[OPINION] Democratizando espacios: El uso del baño también es política pública (por Nataly Campusano*)

En otros países se han implementado baños sin distinción de género en algunos bares y universidades, medida que se tomó como una respuesta a los conflictos de género en los espacios públicos generados por grupos más conservadores.

Hablar del uso del espacio sanitario de los hombres es una realidad completamente diferente a la de las mujeres, y más aún para la comunidad LGBTTTIQ. Ir al baño no es solo una necesidad básica humana, sino que además afirma la identidad de género en un espacio público. Es aquí donde reafirmamos quienes somos, pero encontramos un conflicto cuando el binarismo sexual de los baños públicos afirma una identidad de género que nos reduce a si nos sentamos o no. Este puede ser un acto sin importancia cuando tu sexo e identidad de género coinciden, cuando no, se vuelve algo crítico.

Esto le sucedió a Ambar Simone, mujer transgénero que fue discriminada y maltratada al querer usar el baño de mujeres, situación que muchas veces se repite e incluso llega a la violencia física, pero no son denunciadas por miedo a las represalias que puedan resultar de ello. La Alcaldía Ciudadana de Valparaíso comprometió una ordenanza municipal que pueda regular y fiscalizar estos hechos, pero eso continuaría dejando en desamparo a muchas mujeres o personas LGBTTTIQ de otras zonas de la región y del país, por lo que pensar en una solución también es parte de la elaboración de políticas públicas regionales y nacionales.

En otros países se han implementado baños sin distinción de género en algunos bares y universidades, medida que se tomó como una respuesta a los conflictos de género en los espacios públicos generados por grupos más conservadores. Respuestas como éstas no son sólo producto de iniciativas privadas, sino que de voluntades políticas y, por lo tanto, de políticas públicas. Hoy la Comisión de Género del Consejo Regional puede abrir el espacio a estos y otros tantos debates que son urgentes y que deben darse, especialmente en tribunas institucionales.

Un concepto con el que aún nos cuesta familiarizarnos es con el de heteronormatividad, realidad que no solo nos afecta en el espacio identitariamente, sino que en la misma construcción de la ciudad. Los grupos patriarcales predominantes usan y abusan del espacio urbano, y cuando hablamos de las necesidades sanitarias queda más que claro que el hombre cuenta con un “beneficio” con el que no cuentan las mujeres o personas con identidad no binarias, quienes hasta se reprimen las ganas de usar los baños cuando no se les habilita.

Lamentablemente, si esperamos al Ejecutivo para tomar riendas en el asunto, estaremos años escuchando compromisos con la agenda feminista sin ver respuestas concretas. Esto nos demuestra aún más la urgencia de instalar una mirada de ciudad desde una perspectiva feminista y hacerle patente a la experiencia masculina, históricamente predominante, que por años nos ha negado algo tan básico como habitar la ciudad en las mismas condiciones. Algo que para las personas trans es brutalmente evidente en su experiencia cotidiana.

Nataly*Nataly Campusano, Consera Regional Valparaíso, Casablanca y Juan Fernández – Frente Amplio