(Por Roberto Córdova)
Mediodía, Plaza Aníbal Pinto: a los sones de La Gritona Comparsa, la gente que había respondido a la convocatoria de la Marcha Solidaria por Quintero-Puchuncaví espera el arribo de la marcha convocada por el Colegio de Profesores. Dos conflictos que enfrenta el gobierno de Piñera, muchas demandas que debe responder.
Ante la coincidencia en el día y hora de las marchas, lo sensato era sumar fuerzas. Al fin y al cabo, los marchantes tienen un mismo objetivo que es demandar al gobierno de Piñera, y son, según declaraciones de sus dirigentes, víctimas de un mismo modelo económico: el neoliberal.
Ante la pregunta sobre la respuesta del gobierno ante el petitorio del Colegio de Profesores, Aguilar afirmó: “El petitorio no fue respondido. Todo lo contrario. La carta que se nos entregó en la última reunión con el Ministerio de Educación fue una vergüenza, fue una no respuesta, casi una hoja en blanco, porque era una serie de lugares comunes y ambigüedades donde ni siquiera se respetó los puntos en los que habíamos avanzado; eso que ellos mismos habían propuesto, ni siquiera eso respetaron. Nos sentimos muy pasados a llevar, sentimos que hubo deslealtad. En una negociación, un código básico es que lo que ya fue acordado se respeta, eso no se retrocede; uno sigue discutiendo los puntos donde no hay acuerdos, pero no en los que ya se avanzaron. Por lo tanto, creemos que el gobierno actúo de manera gerencial, al estilo de como ellos hacen en sus empresas. Cuando se es gobierno se debe actuar de otro modo, no del modo empresarial”.
Consultado sobre los puntos del petitorio en cuestión, señaló: “Hay que aclarar que el 70% de la base del petitorio no es un tema económico. Estamos hablando de mejorar las condiciones de trabajo, terminar con el apoyo laboral docente que nos quita una enorme cantidad de tiempo para dedicarle a nuestros niños, que es un abuso laboral además. Queremos que haya una atención real a las agresiones contra docentes, que es un problema muy grave, sobre todo de apoderados, que quedan impunes. Queremos que se atienda el problema de la educación estandarizada, lo que tiene a nuestros colegios absolutamente tensionados; nuestros niños son un limón al cual hay que exprimirlo para sacarle rendimiento, pero el sistema no los trata como personas, los trata como un número. Tenemos el problema de nuestras colegas de educación diferencial y de párvulos que no tienen pago pensión, lo que es una gran injusticia. Tenemos el problema de los profesores a contrata, y la deuda histórica, que ha sido otra gran ofensa del gobierno cuando nos dice que ella no existe”.
Más atrás, acompañando este reclamo, La Gritona Comparsa, pone lo suyo. Valentina, una de sus integrantes enfatiza: “Lo que está pasando en Quintero es una violación a los derechos humanos. La gente está casi muriéndose y nadie hace nada, esto lleva años bajo la alfombra y ahora explotó, pero el gobierno y los medios quieren que de nuevo esté bajo la alfombra. Nosotros estamos aquí porque podemos meter bulla y creemos podemos ayudar a mover gente. No entendemos que se celebre que Chile tiene mar y en Quintero el mar es tóxico. Nosotros debemos estar ahí aunque sea para darle un poco de alegría a la gente afectada».
Ahora, como siempre, la pelota la tiene el gobierno de los “tiempos mejores”.


