[OPINION] Los nadie: cultura y corrupción en la comuna de Concón

Beatriz Poblete fue una artista de la danza con un gran trabajo tanto a nivel local como regional en el ámbito del arte y la cultura. Una persona cuyo objetivo estaba en la educación de los sectores periféricos y estigmatizados desde la empatía, la solidaridad y un amor inquebrantable que le hizo callar la sospecha de su propia muerte a sus jóvenes 33 años para no dejar de hacer lo que amaba. Luchando contra las violencias del sexo soberbio, buscando apoyo en el gobierno local (como muchos otros artistas abandonados), danzando hasta su muerte producto de lesiones internas que no pudieron sanar consecuencia de una leucemia no diagnosticada en su precario sistema de salud público. El único aporte municipal recibido en su vida: el pago por el pozo en el cual descansa su cuerpo en el cementerio de Concón.

Esta es la historia universal de los nadie. Aquellos que no tienen nombre ni conocidos. Los que intentan con colores y palabras. Los que ensucian. Los flojos. Aquellos que ponen su alma en la melodía, la vida entera en la calle, porque su piel necesita el contacto directo con el calor de lo precario. La luz de quienes están con los que mas necesitan.

Hoy el trabajo cultural sigue tomando la vía fácil. La construcción de escenarios institucionalizados, hegemonizados por los grandes intereses; pisoteando a quienes abogan por la cultura independiente, la autonomía y la solidaridad entre las comunidades. El marketing, la propaganda necesaria, el cálculo electoral y la adorada gobernabilidad apunta con el dedo a los violentistas, los alborotadores, los desordenados y drogadictos artistas que no merecen el epíteto de trabajadores de la cultura. Porque aquel concepto es solo válido en el formulario de la burocracia de la que son dueños.

Evidencias hay muchas. Desde el pago directo de ENAP, negociado por operadores políticos como Pedro Verdejo, hacia escuelas de surf con tal de bajar la notoriedad del impacto de su proyecto Central Nueva Era, hasta iniciativas creadas directamente desde ENAP, como la Asociación Juvenil Artística de Concón, fundada por Pablo Ludwig y su pareja, Camila Henríquez, hija de Bebe Henríquez, ex encargada de Medio Ambiente de la Municipalidad de Concón que luego pasó directamente al sector Comunidades de ENAP Refinerías en donde fue encargada del programa “Plaza Viva”, programa a través del cual el centro cultural Casa Abierta (financiado por ENAP refinerías por intermedio de su sindicato de trabajadores) financió esta iniciativa con una cifra superior a los 80 millones de pesos a menos de un mes de creada la organización. Hoy, esta seguidilla de irregularidades se corona con el apoyo y financiamiento de la I. Municipalidad de Concón a esta organización creada y llevada a cabo de manera fraudulenta con un único propósito: desviar la atención de la investigación socioambiental en torno a la Central Nueva Era y los impactos ambientales de la actividad de ENAP refinerías en el territorio.

De esta manera se va configurando un orden en el cual todas las agrupaciones financiadas por ENAP surgen mostrando a Concón como tierra de oportunidades, mientras otras organizaciones independientes que han defendido el patrimonio, la ciencia y la cultura como mecanismo de justicia social, van desapareciendo. Así ocurrió con la desaparecida Asociación de Protección al Medio Ambiente de Concón (APAC), el Centro Cultural el Concón (expulsado de la sede vecinal-que construyeron con sus propias manos) de la población el Carmen a raíz de la intervención llevada adelante por ENAP y la creación de su parque, Espacio Hangar; otros son invisibilizados, como el Centro Cultural GASA y la Fundación Local para la Sostenibilidad CONALAS, las escuelas de surf que luchan por la investigación de las condiciones fisicoquímicas en el sector La Boca, el Comando Conciencia y las iniciativas para preservar el ecosistema dunar como la Escuela Patrimonial Coñaripe.

Cada organización ha realizado sus aportes a nivel local, desde el impulso al Festival Danzalborde por parte de Beatriz Poblete hace muchos años atrás –y que se mantiene vigente hasta el día de hoy- hasta la creación de la biblioteca comunitaria por el grupo hip-hop Comando Conciencia.

Pero más allá del testimonio de la historia reciente, ¿que nos enseñan estos años de solicitudes, ruegos de apoyo, llamados a la acción, actividades públicas y luchas por la sostenibilidad llevadas adelante los últimos años?

Hace algún tiempo tuvimos la posibilidad de participar en lo que hasta ahora es la única ventana de participación ciudadana en torno al aspecto cultural, como resultado de esta, los trabajadores de la cultura llegaban a un diagnóstico común: la necesidad de avanzar hacia una gestión cultural descentralizada que entregara profundidad a los espacios de comunidad y autonomía. Sin embargo, la municipalidad nunca informó del estado final de aquella participación y continuó con su modelo de gestión centralizado, impidiendo y dificultando actividades impulsadas desde la independencia y llevando adelante el primer centro cultural comunal, pasando por encima de todos los artistas locales, centros culturales ya existentes y vecinos organizados. El peor antecedente, la cancelación repentina de la construcción de un aula sostenible en la Escuela Oro Negro a través de una llamada anónima que, luego de una investigación realizada por el director del Departamento de Educación de la época, se concluye que no hay registro sobre el origen de dicha llamada. Cabe mencionar que el aula sostenible se había logrado luego de seis meses de trabajo entre funcionarios, académicos, directivos y alumnos de la institución. Hasta el día de hoy no existen responsables.

Esta forma de operar basados en la competencia, en la necesidad de ser siempre el número uno, en lugar de colaborar con lxs vecinxs de la comuna es repetido por ENAP Refinerías cuando abiertamente daba a conocer su intención de invertir más de 2.000 millones de pesos en un centro para la creatividad e innovación, cuando ese mismo año jóvenes provenientes de las poblaciones de la comuna con mucho esfuerzo logran levantar “La Pajarera”, centro para la creatividad e innovación fruto de un trabajo de dos años, financiado por el Instituto de la Juventud y que nunca recibió apoyo alguno de la estatal o el municipio. Hoy ya ha desaparecido.

A los que nos dedicamos a hacer cultura y deporte desde lo público, interesados por el bienestar de la comunidad y el territorio, de su salud comunitaria y el buen vivir, nos resulta evidente que no es posible realizar cultura a través del orden que se nos ha impuesto. Las nuevas metodologías de participación ciudadana sostenible estipuladas en la ONU van en contra de los principios arraigados durante los últimos 20 años en la comuna de Concón. A pesar de esto, existen alternativas como la propuesta por la Fundación CONALAS como método de financiamiento a la cultura sostenible que pueden revisar en la página de Votainteligente, que demuestra la voluntad de colaboración de las organizaciones locales a través de métodos objetivos enfocados en el impacto, sostenibilidad y diversidad de las iniciativas.

La ética cultural y deportiva ha sido puesta a prueba, algunos han tomado el camino de la solidaridad y el respeto al medio ambiente y otros han utilizado todas las herramientas disponibles para quedarse con los fondos puestos a disposición de co-romper, de des-unir lo que siempre ha estado junto.

El llamado es a la unidad y la diversidad. Todas las manifestaciones culturales deben ser respetadas y apoyadas por igual, creando economías creativas que impulsen iniciativas autónomas que provengan desde lo público y que tengan el interés en lo compartido, en nuestro patrimonio, su cuidad y el derecho a la independencia que la ética de la sostenibilidad necesita.

Beatriz quema en la memoria, su cuerpo insubsidiable probablemente haya desaparecido. Su recuerdo ha sido negado, como muchxs amigxs que aún se esfuerzan por levantar espacios de resistencia, educación y comunidad; entre la precariedad y gritos desgarrados de madres que pierden a sus hijos en los callejones, asesinados por la pasta base.

Todos estos antecedentes han sido puestos a disposición de los concejales y las autoridades locales durante el año 2017 y el primer semestre del año 2018, sin embargo, aún no tenemos respuestas de ninguno. Las puertas se han cerrado una vez más para la cultura; la falta de oportunidades y el olvido han vuelto, los noventas han regresado.

En memoria de los trabajadores de la cultura detenidos torturados y desaparecidos. Aún no hacemos justicia con el espíritu de su arte.

Firman:

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