Internacional

[OPINION] El efecto «boomerang» contra los chilenos por el rechazo de Piñera al Pacto Migratorio (por Gato Dequinta)

Nadie en la derecha ha reparado en el efecto «boomerang» que tendrá el rechazo de Piñera al Pacto Migratorio contra todos los chilenos que quieran salir del país a partir de ahora en busca de mejores horizontes.

Se trata del principio de «reciprocidad» vigente en el derecho internacional. Si bien el Pacto Migratorio no es legalmente vinculante, es un pacto solemne y significa un compromiso de honor. En síntesis, se trata de que yo como país trato a tus connacionales como tú tratas a los míos. Es decir, a partir de ahora, cuando un chileno viaje a cualquiera de los países que sí firmaron el Pacto, estos advertirán que viene de Chile y entonces estos chilenos sufrirán discriminación a la hora de entrar a esos países, tendrán más dificultades para encontrar trabajo, acceder a estudios o, simplemente, pasear como turistas allá afuera, porque Chile no es firmante de un pacto multilateral.

Obviamente, tampoco tendrán facilidades en los otros 12 países que se negaron a firmar el Pacto: Estados Unidos, Austria, Hungría, Italia, Polonia, Estonia, Bulgaria, República Checa, Suiza, Israel, Australia y República Dominicana.

Está demás recordar cómo tratan a los chilenos en Europa. En España, tenemos cartel de «ladrones»; en Reino Unido y Francia, de «indios»; en Suecia, Dinamarca, Noruega y otros países, «sudacas»; en Alemania y Austria, «cabezas negras».

En resumen, Piñera ha colocado nuevamente a todos los chilenos que viajen al extranjero como «parias», ciudadanos de segunda clase que serán apartados de las filas de viajeros en los aeropuertos internacionales y hasta podrían ser devueltos por considerar que Chile no cumple con la bilateralidad del Pacto Migratorio Mundial.

Para que lo tengan en cuenta los fanáticos de la derecha. No lloren cuando anden de viaje en el extranjero, en Alemania, Suecia, Italia, Austria, etc. los detengan la policía y eventualmente los suban a un avión y los deporten de vuelta a Chile, como ha hecho Piñera con los extranjeros en Chile. Es el costo que nuestro país debe pagar por adherir quienes hoy nos gobiernan al ultranacionalismo, al racismo y a la xenofobia. En síntesis, recibirán ¡sopa de su propio chocolate!

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