[OPINIÓN] Fernando Ramírez Gálvez: Dime quiénes son tus socios y te diré quién eres (por Jorge Bustos)

Quiera o no quiera uno, no se puede evitar juzgar a las personas por quiénes se rodea, tal como el viejo dicho “dime con quién andas y te diré quién eres”, y aunque esto resulte en comentarios prejuiciosos, tiene cierta lógica, porque regularmente las personas se juntan con quienes comparte intereses o causas comunes; ejemplo de ello son las orgánicas políticas, las asociaciones deportivas y religiosas, entre otras.

Lo anterior cobra sentido en nuestra comuna con el nombramiento del abogado Fernando Ramírez Gálvez, ex vicepresidente de la Empresa Portuaria de San Antonio (EPSA), como presidente de la Empresa Portuaria de Valparaíso (EPV); es decir, aparentemente, pareciera no existir otro cuadro profesional y políticamente afín al gobierno en Chile, y menos en Valparaíso, que pueda asumir su cargo cuando lo único que se debía cuidar para dicho trabajo era que no contraviniese las normas de las sociedades anónimas.

Como a uno le gusta estar informado y saber quién será el que tendrá las riendas del feudo que funciona en la ciudad -me refiero a EPV-, lo mínimo es hacer una pequeña investigación y… ¡sorpresa!, sus socios y posiblemente amigos son los mismos que defendieron, durante más de una década, al ilegal y derrotado Mall Barón. Al parecer, Fernando Ramírez era el hombre oculto, no visible, ya que expusimos y logramos sacar a lo menos a dos de ellos por lo poco transparente de su actuar en las instituciones en la cuales se desempeñaban.indice

Fue el caso de un abogado integrante de la Corte de Apelaciones de Valparaíso quien, siendo socio de este bufete de abogados defensores y operadores de Plaza Valparaíso S.A., participaba cuando se cursaban nuestras denuncias, las que curiosamente perdimos en su totalidad, todas. Y el otro abogado caradura ejercía simultáneamente en la Municipalidad de Valparaíso y en Plaza S.A. durante el período de Castro, al que, a través de una carta pública, logramos que presentara su renuncia indeclinable.

Era tal la influencia de este bufete en la ciudad que, tras la derrota de Castro por Sharp (con el apoyo de todos los que lo acompañamos), los defensores y operadores de los proyectos truchos porteños fueron cesados en sus contratos por parte de Plaza S.A. ya que era obvio que el municipio no seguiría siendo su barricada de contención del proyecto Mall Barón.

Así, Ramírez pasa a ser persona sospechosa pues su pasado lo condena y condena también a sus socios. Es a lo menos bizarro que alguien que fue director de una empresa como EPSA se traslade al directorio de EPV, la empresa competidora.

La Ley de Sociedades Anónimas de Chile establece en el Art. 43 que “Los directores están obligados a guardar reserva respecto de los negocios de la sociedad y de la información social a que tengan acceso en razón de su cargo y que no haya sido divulgada oficialmente por la compañía.”

Dependiendo de la cantidad de información interna que el director conozca de la empresa y de otros agentes económicos relacionados, podría haber problemas prácticos al asumir en el directorio de la nueva empresa que es competidora de la anterior. Por un lado, tendría que “abstenerse” de participar y de tomar decisiones en el nuevo directorio pues su opinión y voto sería influenciado por los secretos estratégicos y comerciales de la empresa en la que anteriormente trabajó como director. Si el director posee información confidencial, la primera empresa o los otros agentes económicos relacionados a ésta podrían obtener una orden judicial que le prohíba la divulgación o el uso de la información. El presidente y los directores de la segunda compañía tendrían que cumplir con la orden judicial.

Es imposible que el presidente omita o no considere, para las decisiones del directorio, la información que conoce de la competencia, en particular si fue su responsabilidad inmediatamente anterior. Que el presidente le diga a los otros directores que no puede comentar algo, pues es parte de su conocimiento de la empresa anterior, resulta una anomalía en la operación del directorio y afecta negativamente el desarrollo de la empresa.

Para evitar estos inconvenientes, el director tendría que haber esperado un cierto tiempo antes de unirse al directorio de su competidor.

Además de las cuestiones planteadas, hay que considerar la negativa evaluación ética de la situación y el impacto en la reputación del presidente, de quienes lo nominaron en tal responsabilidad y de la empresa.

Así las cosas, ésta es otra salida de madre del ministro de Hacienda o sus asesores son operadores de grupos de poder que viven de los negocios del Estado.opinion_jorgebustos

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