[OPINION] Para evitar pérdida de industria de cruceros: prioridad a recalada de cruceros (por Jorge Bustos)

Lo que ha hecho el gerente de la Empresa Portuaria del Estado (porque no es de Valparaíso) es un atentado a la ciudad patrimonial y la industria que había crecido desde 2003 en dos dígitos anuales, hasta que los dirigentes portuarios promovieron la toma de un crucero pidiendo el fin del conflicto de las cargas limpias, que era una guerra comercial entre los españoles y alemanes, guerra que fue responsabilidad del gerente anterior de EPV, Gonzalo Davagnino.

Después de la fuga de dos tercios de los cruceros, la estatal, con Davagnino a la cabeza, viajó a Miami a jurarle a los dueños de los cruceros que nunca más permitirían otra maldad como esa, llevando como regalo a los dirigentes portuarios que -se supone- eran los autores intelectuales, para que se arrodillaran ante los patrones pidiendo perdón. Con documento en mano, con todas las firmas de actores sociales y comerciales, incluido el alcalde, se comprometieron a construir para el 2020 un muelle sólo para la industria de cruceros, cuestión que hoy es desechada por el actual gerente de la estatal.

¿Dónde estarán los firmantes? Uno de ellos hoy es director de la alemana TPS, concesionarios del Terminal N°1, y además presidente de la Cámara regional de Comercio de Valparaíso (CPCV), de apellido Zaccarelli. Al otro firmante lo echaron cuando se acabó la concesión del T2, el jefe de proyectos de EPV, (todos fracasados T2 y Mall), hoy gerente de la estatal, Franco Gandolfo, inubicable, y varios otros que no vale la pena nombrar, mudos. Y un alcalde que sólo muestra un papel con firmas que no valen nada, para que los porteños nos demos cuenta que los otros son mentirosos y no cumplen, sin embargo, no exige ni presiona ante la desastrosa situación de la ciudad.

¿Valparaíso y la industria de cruceros seguirán expuestas al juego comercial o del mercado, y de ineficiencia y mediocridad de los gerentes y directores de la estatal?, que no sólo en conjunto con los concesionarios han perdido 4 millones de toneladas de carga y 2/3 de los cruceros, sino que ahora ponen en riesgo el último tercio de recaladas de cruceros que nos queda.

La estatal junto a los Urenda y Falabella se gastaron en construir un terminal de pasajeros (VTP), según sus palabras, 10 millones de dólares, y dejaron abandonado el VTP patrimonial de la Bodega Simón Bolívar. Eso nos deja con una situación como tener dos edificios de atención al público en el Aeropuerto de Pudahuel pero, sin pista de aterrizaje. Construir un muelle para cruceros tiene un costo de 13 millones de dólares usando el molo del Barón; al parecer, las campañas políticas eran más importantes.

Así las cosas, debemos exigir como ciudad, los gremios y sus actores sociales, a la estatal portuaria que garantice la PRIORIDAD DE LAS RECALADAS DE LOS CRUCEROS por sobre los buques de línea en los sitios 1 y 2 del TPS, así como el sitio 8 de TCVAL. Que la estatal reponga la prioridad para los cruceros en los contratos es la única forma de garantizar que las pocas recaladas de cruceros que nos quedan sean aseguradas para salvar esta industria.

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