Nacional

Red Docente Feminista denuncia despidos masivos por razones políticas en el contexto de la movilización social

En declaración pública dada a conocer hoy, REDOFEM asegura que las desvinculaciones de fin de año no se justifican profesional o pedagógicamente y que la política de persecución responde a las lógicas del modelo de educación de mercado que de modo autoritario pretende silenciar toda postura disidente.

A continuación, reproducimos el texto íntegro del comunicado.

Como docentes, al llegar el mes de diciembre, debemos enfrentarnos a la compleja situación de saber si continuaremos o no en nuestros trabajos, pues la mayoría trabajamos con contratos de plazo fijo. Esto se ha convertido en parte de la rutina en los establecimientos educacionales provocando una rotación constante de profesores y profesoras. Las consecuencias que esta situación genera son complejas, ya que subsiste a nuestra labor un desgaste significativo ante la incertidumbre, inestabilidad y precarización del futuro laboral. En este sentido, quienes ejercemos la profesión docente, podemos dar cuenta del modo arbitrario en que se realizan estos despidos; generalmente no se justifican profesional o pedagógicamente, y muchas veces lo que hay detrás son razones persecución políticas y de irrupción de opiniones diversas dentro del espacio educativo.

Desde REDOFEM, como profesoras comprometidas y movilizadas por las transformaciones profundas que necesita la educación- principalmente por evidenciar los diversos modos en que se reproduce la cultura patriarcal en las escuelas y por proponer una educación no sexista e integral- hemos vivido experiencias de hostigamiento, censura y una serie de malas prácticas laborales que para muchas ha significado actualmente la cesantía. Comprendemos que la causa principal de ello responde a las lógicas del modelo de educación de mercado, que de modo autoritario pretende neutralizar la profesión docente, silenciando radicalmente toda postura disidente, criminalizando la organización y generando un fuerte control para instalar el lineamiento conservador e ideológico propio del sistema neoliberal. Ejemplo reciente de ello es la intención de la ministra de Educación de proponer un proyecto de ley contra el “adoctrinamiento”, pretendiendo amordazar la figura docente e imponer en las escuelas un rol inactivo frente a un contexto político efervescente, situación que opera ya hace bastantes años con el argumento de que la educación en nuestro país debe ser neutra, sin cuerpo, e higienizada.

Denunciamos, que este año en específico, esta política de persecución se ha profundizado, desde el proceso de movilización docente a mediados de año, agudizándose con la presente movilización, donde hemos participado activamente en las distintas manifestaciones que se viven a nivel nacional. Frente a ello lo que hemos obtenido de respuesta de parte de las directivas de los colegios-empresas han sido las desvinculaciones con causas confusas como “necesidades de la empresa” o directamente ilegales. Un ejemplo preocupante de lo desmedido y grave de esta situación es el caso del colega Roberto Campos.

Por lo anterior, exigimos que se detengan estas prácticas que constituyen un ataque directo no solo para las y los profesionales de la educación, sino que además provocan un debilitamiento generalizado en la educación, impidiendo cumplir los objetivos que los mismo programas declaran, por ejemplo, el desarrollo del pensamiento autónomo y crítico; vulnerando así los derechos de las/os niños y adolescentes de recibir una educación integral que tenga como uno de sus ejes fundamentales los DDHH, pues se está expulsando de las escuelas a las y los docentes que hemos tomado la responsabilidad de educar en base a ellos.

Hacemos un llamado a denunciar públicamente estos hechos, desde la unidad y el fortalecimiento de la organización de la colectividad docente a nivel nacional. Sabemos que lamentablemente se van sumando muchos casos a lo largo de Chile, por lo que anunciamos acciones y campañas concretas que nos permitan seguir exigiendo dignidad y justicia desde las calles y desde las salas de clases.

1 reply »

  1. Cero autocrítica.
    Asumen las docentes que toda desvinculación laboral es por censura o persecución política, cuando la realidad es que hay profesores cuyo ejercicio de la docencia es paupérrimo, con un manejo básico de contenidos, sin proactividad ni ejercicio de la innovación, que intentan traspasar sus frustraciones y resentimientos a los educandos, y no siguen los ejes programáticos del establecimiento en que trabajan, cuya visión y misión conocían al ingresar a trabajar, y prometieron respetar.
    Es muy fácil echar la culpa «al sistema», ocultando así las propias falencias, ineptitudes y fracasos tras el oportuno manto de la «injusticia».

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