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El fracaso del FOGAPE: ¿Por qué los bancos no podrán llegar con el crédito COVID a las mipyme?

Los resultados del Programa COVID-FOGAPE no están consiguiendo los resultados esperados. El mal diseño del programa y las barreras impuestas por la banca para acceder al Fondo de Garantía para Pequeños Empresarios han terminado por impedir que las micro, pequeñas y medianas empresas cuenten con este apoyo crediticio.

Tres organizaciones gremiales -la Asociación de Exportadores y Manufacturas (Asexma); la Unión Nacional de Organizaciones Gremiales de Micro, Pequeña, Mediana Empresa y Empresarios, Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos de Chile (Unapyme), y el Instituto de la Pequeña Empresa y la Economía Social (IPEES)- presentan un análisis detallado de las falencias del programa de créditos impulsado por el Gobierno, las dificultades que han debido enfrentar las mipymes producto de la pandemia por COVID-19 y que, para muchas de ellas, se venía arrastrando desde el estallido social del 18 de octubre, así como una serie de propuestas para que este sector fundamental para la economía chilena pueda volver a operar una vez superada la crisis sanitaria.


El diseño del programa COVIDFOGAPE es el responsable de su fracaso

1. SIN APOYO A LAS MIPYMES EL PAÍS NO SALDRÁ DE ESTA CRISIS.

La anterior afirmación, que claramente han entendido los gobiernos de EEUU, la UE, China y Japón, parece ser muy difícil de entender para nuestras autoridades. Esperamos que el ministro Briones no deba explicarnos en algunas semanas más que se equivocó de diagnóstico, que no tomó las medidas adecuadas, y que navega en la oscuridad, tratando de buscar qué hacer. Con las explicaciones del ministro de Salud Chile ya tiene suficiente; el país no tiene ya fuerzas para una segunda ronda de fracasos de aquellos triunfalistas que, tras enormes errores, terminan pidiendo disculpas carentes de sinceridad.

La necesidad de implementar programas de apoyo a las mipymes obedece a un hecho evidente. Desde el lado empresarial existe un millón de familias que dependen de estas unidades económicas para vivir. Desde el lado laboral, otros cuatro millones de familias dependen de ellas, y si se considera en ese agregado a las familias que dependen del trabajo informal, de uno o más de sus miembros, la cifra total agrupa a cerca de seis millones de familias. Su destino, vinculado a esta crisis, depende de la efectividad y eficiencia de la autoridad para ir en su apoyo.

Si ese apoyo es inefectivo y/o tardío, el sufrimiento de la población será mayor que el actual, que ya es mucho.

Cualquier recuperación, posterior al fin de la fase crítica del COVID-19, se tornará cercana a lo imposible si es que las empresas que otorgan el empleo ya no pueden hacerlo, ya sea porque desaparecieron o porque su única opción fue pasar a la ilegalidad, en tanto sus deudas, pérdidas de activos y su ingreso a Dicom les hacen imposible volver a operar formalmente.

La mitad de la fuerza de trabajo mundial podría perder su empleo ...El resultado de la falta de apoyos efectivos será la instalación cuasi permanente en nuestro país de inéditas tasas de desempleo, acompañadas de un crecimiento exponencial del subempleo y de diversas opciones informales, ilegales o delictuales que cientos de miles de familias deberán buscar para poder sobrevivir.

Las grandes empresas sin duda están llamadas a jugar un importante papel en la recuperación económica, sin embargo, ellas no estarán nunca en condiciones de generar los empleos que la economía necesitará.

El cambio tecnológico se acelerará en las grandes empresas y es lógico que así sea; ellas poseen fluido acceso al capital y, por ende, sustituirán trabajo hasta donde la tecnología se los permita. Una mezcla de teletrabajo masivo y automatización parece ser una solución adecuada para un gran número de grandes empresas, si es que desean mantener su competitividad.

Las mipymes, en cambio, están concentradas en el sector servicios y por ende su modernización no implica necesariamente reducir el uso del trabajo, sino más bien hacerlo eficiente, sin necesidad de requerir más capital, pues este es escaso para ellas y las políticas públicas no parecen tener la intención de mejorar esa situación. Las mipymes necesitan defender sus capacidades operativas y no realizar grandes inversiones ahorradoras de empleo.

Apostar por las mipymes es aportar por una “nueva normalidad”, pero asociada a la prosperidad de todos, no solo de algunos. No hacerlo, es lanzar al país hacia una ruta de pobreza, crisis social permanente, decadencia y falta de futuro para los chilenos.

2. LAS POLÍTICAS DE APOYO FINANCIERO A LAS MIPYMES IMPLEMENTADAS POR EL GOBIERNO NO SIRVEN PARA ENFRENTAR ESTA GRAN CRISIS.

La crisis asociada al COVID-19 ha golpeado a la economía tanto desde el lado de la oferta como desde el lado de la demanda. Pero, de momento, lo más grave es el shock de demanda que ha provocado en las mipymes, pero no solo en ellas, la suma del estallido social y los efectos de esta gigantesca crisis sanitaria.

El coronavirus podría devorar más de 30% del comercio de América ...Todos vemos cómo la oferta mipyme de productos y servicios se debilita día a día, en tanto cientos de miles de pequeñas unidades ya no logran vender y, por ende, no generan ingresos. La prolongación de esa situación llevará muy pronto a cierres masivos permanentes de pequeñas empresas, aunados a despidos masivos. Si el país no genera acciones tendientes a sustentar a estas empresas, ellas comenzarán a derrumbarse a medida que avance el invierno y la crisis sanitaria se prolongue.

La autoridad no parece captar que no se trata, como algunos nos dicen, que estemos pidiendo salvar empresas “inviables”. Extrañamente siempre hay economistas que piensan que las pymes somos inviables en cualquier contexto, quizás porque carecemos de recursos para contratar sus servicios.

Lo que el país necesita es mantener vivas a su millón de empresas mipymes, no solo a los 20.000 restantes que han disfrutado ya de medio siglo de bienestar. No es posible que las autoridades vean las cosas igual que los marineros del Titanic: “los millonarios a los botes y al resto… usar los remos para mantenerlos alejados de ellos”.

Es necesario que la autoridad adopte una nueva perspectiva de las cosas. Hoy es la hora de lo social y no de políticas aristocráticas con música populista.

Se requiere que, tras amainar esta crisis, las mipymes sigan existiendo; de seguro llenas de problemas, como todo el mundo, pero vivas, produciendo, vendiendo y, sobre todo, dando empleo.

Cuando se trata de salvar a LAN u otras grandes empresas, la autoridad se torna razonable, entiende lo importante que son ellas para el país, comprende que Chile las necesita y que hay que meterse la mano al bolsillo para ayudarlas a sobrevivir, a la espera que pase la crisis.

Con nosotros el estado de ánimo es otro. Resuma inequidad, pareciera que nosotros somos prescindibles, que nueve millones de chilenos no importan, que a las mipymes se les puede dar cualquier chupete de consuelo, que se les puede engañar con medidas inefectivas y discursos tramposos. Pero las cosas no son así, aunque muchos quisiesen que así fueran.

3. EL PROGRAMA DE GARANTÍAS CREDITICIAS DEL GOBIERNO ESTÁ DISEÑADO PARA QUE LA PYME NO PUEDA ACCEDER A ÉL DEL MODO QUE LO REQUIERE

La mipyme necesita apoyos en distintas áreas, créditos y transferencias focalizadas no reembolsables. Hay empresas que, si logran pasar esta crisis con apoyo crediticio rápido y barato, volverán a funcionar a plena máquina y, sin duda, pagarán sus créditos, pero si no se las apoya eficazmente, no habrá futuro para ellas ni para sus trabajadores.

Hay mipymes, las más pequeñas, que requieren de apoyos no reembolsables, o con bajos porcentajes de reembolso. Hay pequeños agricultores que deben decidir pronto si siembran o no, pequeños pescadores que deben saber pronto si tendrán dinero para el combustible de sus naves, o si deben vender sus botes, motores y artes de pesca para poder traer alimento a sus familias; hay pequeños mineros que, sin aportes para capital de trabajo, no podrán financiar su producción y no tendrán minerales que vender a Enami ni pan para sus familias.

Sercotec, Corfo, Indap, Enami, tienen capacidades inmediatas de dar respuesta a estos problemas y conocen bien a los actores del drama, pero carecen de recursos que les permitan hacerlo.

No se necesitan anuncios vacíos, ni programas que nacen con el freno de mano puesto; se requiere actuar en esos dos ámbitos, crédito y transferencias, lo cual requiere aportar recursos y liderazgo, pero aún no se hace casi nada al efecto.

En el área crediticia, el diagnóstico del gobierno ha sido que, lo que impide que el mercado de capitales funcione por sí solo, es que las mipymes no poseen garantías y que su riesgo crédito ha aumentado. Por ello, el camino seguido ha sido aportar garantías estatales a la banca (FOGAPE) para que ella provea esos créditos a partir de sus propios recursos.

Chile lleva más de treinta años diseñando e implementando los más diversos programas de incentivos a la banca, a objeto que esta se oriente hacia las pymes, el resultado ha sido que en tres décadas se ha llegado a tan solo 600 mil mipymes bancarizadas (menos de la mitad), y de estas la mayoría son clientes de BancoEstado.

Luego, insistir en ese camino, sería lento, pero no malo, si se implementasen acciones complementarias y más efectivas. Pero no se ha hecho así.

Quizás es la Constitución Política la que lo impide, pero pareciera que lo que más incide es la falta de voluntad política de abordar el tema de la democratización del crédito y de la competencia dentro del sistema bancario, o si no es así, ¿hay algo que explique el que se nos informe de la castración de la “ley de portabilidad financiera”?

Hasta la señora Juanita entenderá que cuando, en los próximos días, se apruebe una ley llamada “de portabilidad crediticia”, la que nos prometieron permitiría a las personas cambiarse de banco, como quien se cambia de celular al encontrar otra compañía que haga mejores ofertas. Pero nos hemos enterado esta semana que esa portabilidad no se dará del modo prometido.

Le podrán decir mil cosas, pero la señora Juanita ya aprendió lo que era la portabilidad y no le cabrá la menor duda que lo que la nueva ley dice que es portabilidad, no lo será.

Si no tenemos una banca propyme, ni leyes que la incentiven a serlo (como la referida portabilidad), solo nos queda por delante el programa de garantías ofrecido por la autoridad, y este se ha convertido en una manzana envenenada.

banco.jpgEn primer lugar, aunque la banca diga haberse empeñado en sacar adelante este programa, es claro que BancoEstado es quien se ha llevado en sus hombros la carga del programa.

Pero, aún así, a la velocidad a la cual este evoluciona, jamás cumplirá las metas que se anunciaron por el presidente Piñera. Sin introducir cambios en el programa, nunca se llegará a 1 millón de mipymes, tampoco a 500 mil. Más aún, quizás no se llegue siquiera a 100 mil, mientras no se eliminen los “incentivos al fracaso” colocados por el Ministerio de Hacienda.

Esos “incentivos al fracaso” hacen que los bancos no se interesen por el programa como debieran hacerlo, que traten de reducir su cobertura todo lo posible, que lo focalicen en quienes menos lo necesitan y que minimicen todo lo posible los montos de los créditos concedidos.

4. ES EL GOBIERNO, MÁS QUE LA BANCA, QUIEN ESTÁ HACIENDO FRACASAR EL PROGRAMA FOGAPE-COVID.

La operación del programa de garantías Fogape-Covid posee un diseño que otorga a los bancos una clara señal en torno a lo que desea el gobierno: prestar poco, con muchas restricciones y solo a las empresas más grandes y solventes. De hecho, el programa castiga a los bancos que no actúen así. Mostraremos con un ejemplo que, lo que acá se sostiene, representa fielmente la realidad. Crédito Fogape: ¿En qué consiste y quiénes serán los beneficiarios?

El programa ha anunciado que garantizará el 85% de los créditos a la mipe y un 80% a los créditos a las medianas empresas. Eso no es así, pues el Ministerio de Hacienda introdujo un artilugio denominado “deducible” que reduce casi a la mitad esas garantías.

El deducible es de un 5% para las micro y pequeñas empresas (mipe) y de un 3,5% para las medianas.

¿Por qué el Estado garantiza más a las empresas más grandes, en las cuales la banca está más interesada, y no al revés? Esa es una pregunta que la autoridad debiera responder con presteza pues imaginamos que alguien diseñó esa opción.

La decisión de que exista un deducible fue del gobierno, y es totalmente discrecional: ¿si la autoridad deseaba garantizar vía Fogape, menos del 85% de los créditos Covid, por qué no lo anunció así directamente?; ¿qué necesidad había de inventar artilugios que le permiten afirmar a los medios que se garantiza un 85%, sabiendo que las garantías reales son mucho más bajas?

Los dos cuadros que se incluyen a continuación, muestran cómo están operando las garantías para las pequeñas empresas (primera tabla) versus las de las medianas empresas (segunda tabla).

cuadro

Como se ve acá, el deducible para la mipe es de 5% y la garantía Fogape del 85%; para las medianas el deducible es de 3,5% y la garantía de 80%, vale decir, aunque los prestamos sean iguales, las empresas medianas reciben un mejor trato que las pequeñas en materia de garantías fiscales.

Se supone, en los dos cuadros, que existen cuatro montos distintos de crédito, entre 10 millones y 60 millones. Se asumen además tres escenarios de mora, uno en que las empresas no pagan el 10%, el 30%, el 50% y el 90%, respectivamente.

Como muestran los cuadros para las pequeñas empresas, el resultado sería el siguiente:

a) Las garantías reales del Fogape oscilarán entre el 35% al 79%, pero nunca llegarán al 85%.
b) Mientras más grande es la empresa (columna H) y mayor el crédito, mayor será la garantía Fogape aportada por el Estado.
c) Cuando existe un siniestro, perderán el Fogape y el Banco, pero la columna (J) muestra que, con el sistema de deducibles, enfrentados a un siniestro, los bancos pueden perder hasta un 65% de sus recursos con las pequeñas empresas y un 50% con las medianas. Vale decir, si se quería disminuir su riesgo para incentivarlos a prestar, las garantías del Fogape no son un buen incentivo, y no lo es porque la autoridad decidió que no lo fueran.
d) El incentivo está puesto en que los bancos minimicen sus eventuales perdidas, prestando a empresas de mayor tamaño y prestando los menores montos posibles a ambos tamaños de empresas y eso sucederá de ese modo (en la práctica así ha sucedido).
e) Los bancos licitarán montos pequeños, de modo de mostrar “solidaridad social” pero cautelar a la vez su patrimonio y predominara esto último sobre lo primero.
f) Si adicionalmente la Administración del Fogape estima el deducible como el 5% del total siniestrado de la cartera y no de cada cliente, las cifras antes reseñadas empeorarán mucho más aun, en contra de las mipymes y en contra de los bancos.

Los resultados del programa, se han movido, hasta la fecha, siguiendo directamente los incentivos puestos por el gobierno; por ello se están consiguiendo resultados distintos de los que se dice buscar. Los bancos están prestando mucho menos de lo que se les solicita (tres meses de ventas); prestando mucho más a las empresas más grandes, pese a que, quienes más solicitan créditos son las empresas más pequeñas.

Probablemente los bancos habrían, por sí solos, actuado conservadoramente ante la relación riesgo rentabilidad que les presenta la pandemia; sin embargo, los instrumentos del gobierno han incentivado a extremar esa conducta, incorporando castigos a los bancos que actúen de otro modo.

¿Qué pretende el gobierno? ¿Minimizar el uso del Fogape y salir de esta crisis con un presupuesto lo más equilibrado posible, o asegurar el empleo y la producción?

¿Qué pretende el gobierno anunciando A y haciendo Z?; ¿impulsar medidas que carecen de apoyo social usando triquiñuelas?, ¿o se trata tan solo de incompetencia técnica?

Realmente no importa demasiado tener las respuestas correctas a estas preguntas, eso se puede dejar para otro momento. Lo que el país y las pymes requieren hoy es que se cumplan las promesas efectuadas, que fluya el crédito que se prometió y que se desplieguen los necesarios programas complementarios.

Aún es tiempo que el gobierno rectifique antes que sea demasiado tarde.

Todos estamos sufriendo este oscuro periodo, no necesitamos que la autoridad aumente ese sufrimiento, con declaraciones divorciadas de la realidad, ni con medidas que solo consiguen efectos contrarios a los declarados.

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1 reply »

  1. El banco estado pone mil trabas para otorgar crédito, solicite $5.000.000, me preaprobado . 2.000.000, pero como tengo Dicom , al ir a firmar los documentos de solicitud, me negaron el crédito, es una sartalada de mentiras lo que ofrece Piñera y sus nefastos proyectos de ayuda, me veo en la obligación de ir a quiebra, no hay empatía con los pymes y se llenan la boca que este gobierno fortalece a los emprendedores, solo los grandes empresarios tienen apoyo de la banca y el estado, el descontento social no les sirvió de nada, don ciegos, sordos, indolentes e inopertantes e inopertantes y esto va para Piñera su gobierno y toda la clase política

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