Opinión

[OPINION] Día Mundial del Agua 2021 (Jorge Morales Trincado)

¿Cuántas civilizaciones se crearon considerando el acceso al agua como principal necesidad? Si por cierto hasta en la visión idílica del Edén por parte de los creyentes está presente el agua. Ese bien común que se creía inagotable dado la composición del planeta, la composición del cuerpo humano, se creía resuelta por naturaleza, no se cuestionaba el acceso al agua.

Hoy vivimos en un país que no garantiza el acceso al agua de las comunidades, que habla del “dominio” del agua, que ha separado la tierra del agua, que gestiona el acceso a este bien común con criterios exclusivamente mercantiles. Nos han bombardeado con la idea que es un recurso y que por ende hay que explotarlo, que son las empresas las que deben cubrir nuestras necesidades de agua, que “las aguas se pierden en el mar”, que si no tienes “derechos de agua” estás después de un palto en el orden de acceso al agua.

Esas creencias que algunos han normalizado, y un Estado, -que, dicho sea de paso, hace rato no nos valora como sujetos de derecho- que ha favorecido la proliferación de conflictos por disponer de acceso al agua. Hoy nuestra región enfrenta un episodio de escasez hídrica sin precedentes en la historia.

Para comprender en parte el conflicto, es preciso mirar lo siguiente:

El embalse Los Aromos (año 1973), conceptuado en la actual ubicación, principalmente por la existencia del canal Waddington (año 1845 inicia su construcción) y el Canal Ovalle (año 1956), ambos juegan el rol de recarga del embalse entre los períodos de abril a septiembre de cada año, previo acuerdo económico entre ESVAL y las juntas de vigilancia del río Aconcagua y asociación de canalistas. Inicialmente fue creado como obra de riego, luego pasó a ser de uso mixto (riego-potable) y en la actualidad es de uso exclusivo potable, siendo la fuente de agua potable para más de 1,2 millones de personas de la Región de Valparaíso que, en conjunto con el lago Peñuelas, hoy seco, eran nuestras fuentes de agua.

El lago Peñuelas, seco desde el 2020 dado que no alcanza a acumular 1 millón de metros cúbicos (1Hm3) en circunstancias que su capacidad nominal es cercana a los 90 millones de metros cúbicos (90Hm3) y el Embalse Los Aromos a marzo, con un volumen acumulado de 3 millones de metros cúbicos (3Hm3), enfrentan el estrés hídrico más agudo que registra su historia, al punto que, de no mediar cambios en el modelo de gestión de las aguas, podríamos estar enfrentando en los próximos meses un posible racionamiento de agua potable (Gran Valparaíso y Litoral Norte de la región). El consumo mensual de agua desde Los Aromos está en torno a los 2 millones m3 por mes (2Hm3/mes).

La situación antes descrita la vivimos también en abril 2020 en donde, como señaló ESVAL, “pocas personas lo saben, pero en abril del 2020 estuvimos a 3 o 4 días del racionamiento de agua”. Durante ese mes, el volumen del embalse llegó hasta 1 millón de metros cúbicos (1Hm3), límite bajo el cual el embalse deja de operar por razones técnicas. Estas alertas no han sido suficientes para que el Estado haga uso de sus facultades para garantizar el suministro regular y continuo de las comunidades al agua aplicando los decretos de escases hídrica vigentes en gran parte de la región, pudiendo reasignar los “derechos de agua” río arriba del Aconcagua en beneficios de la priorización del uso del agua para el consumo humano y, a cambio, ha impulsado una serie de obras que no garantizan aquello y por lejos consolidan el actual modelo de gestión mercantil del agua, exponiéndonos nuevamente al posible racionamiento de agua potable.

Pero las comunidades nos hemos organizado y, haciendo uso de nuestro derecho, hemos judicializado la defensa del estero Limache, del río Aconcagua, del humedal desembocadura Aconcagua, de La Victoria. Nuestro recurso se encuentra en la Corte Suprema para ser visto por el tribunal. Nuestra consciencia nos obliga a defender los territorios despojados, las formas de vida, culturas y tradiciones. No permitiremos que nos atropellen. No nos oponemos a la garantía de agua para la región, si por cierto esa lucha nos mueve, pero debe haber una nueva lógica para garantizar aquello, debe hacerse respetando las comunidades ya empobrecidas. No es lógico restarle al que ya poco le dejaron, al campesinado. El MOP, a través de su Dirección General de Aguas, deben restituir las aguas para el consumo humano reasignando los derechos de agua de la minera, agroindustria, hidroelectricidad, todas presentes en el río Aconcagua o sus afluentes con grandes acumuladores, y liberar el agua para que fluya en el Aconcagua, generando así la recarga del embalse Los Aromos que es fuente de agua para más de 1,2 millones de personas de la región.

Como habitantes del territorio, vemos con preocupación cómo son las mismas comunidades ya empobrecidas las que nuevamente pagan el despojo a través de obras que secan sus valles. Modelos de gestión de agua, como son los comités y cooperativas de agua potable rural, están cada día más presionados por la monopólica presencia de sanitarias como ESVAL que, amparado en la ley 20.998 promulgada en noviembre de 2020, permite que ingresen como operadores en zonas rurales, mismas zonas que ha secado con sus proyectos como Conducción Reversible Los Aromos-Concón entubando el estero Limache, ahora con su obra Conducción El Romeral que es entubar aguas provenientes de pozos en Llay-Llay hasta Calera, extrayendo caudal del río Aconcagua para esos efectos. En cada uno de esos proyectos, vastas comunidades, principalmente agrícolas de subsistencia, se ven secadas y obligadas a perder su autonomía.

Rechazamos el modelo de gestión del agua a través de sanitarias que perpetúan un modelo de despojo en desmedro de comunidades principalmente campesinas, cada vez más estresadas por grandes corporaciones agrícolas, con la privatización de las semillas (TPP11), permitiendo que aun existan comunidades completas que reciben agua en camiones aljibes sin certeza de la inocuidad de esas aguas. Resulta incomprensible que en el “Jaguar de Latinoamérica” ocurran estas cosas y el Estado tan solo tome palco.

En el Día Mundial del Agua, ratificamos la necesidad de un cambio estructural en el modelo de gestión del agua derribando los enclaves extractivistas del agua dejados por la dictadura a través de la Constitución y el nefasto Código de Aguas. Nos debemos esos cambios y es a través del proceso constituyente que redactará una nueva Constitución que resguarde los intereses de todas, todos y todes en la materia, de garantizar que el agua sea un bien común y no un recurso explotable.

Jorge Morales Trincado
Salvemos el Estero Limache

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1 reply »

  1. Excelente análisis que da cuenta de nuestra realidad, gracias Jorge por tu continua lucha

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