Internacional

TPP11: el invisible invitado de piedra

Por Maria Teresa Larrain O.,
Periodista.
Especial para el Diario La Quinta.


Esta semana no la tendrán “barata” la nueva presidenta del Senado, Yasna Provoste, tampoco el presidente Sebastián Piñera.

Las informaciones sobre el caso de Piñera-Casinos Enjoy que acumula titulares en la pantalla -silenciada en la prensa escrita tradicional- y el retiro del 10% a los ahorros de los trabajadores en sus AFP y los bonos para clase media son tensiones es una tensión que produce más que un dolor al centro del estómago de Palacio y sus parlamentarios de Chile Vamos.

Se suma a esto la urgencia que el presidente Piñera ha dado para el trámite del tratado TPP11, el cual debe ser ratificado por el Senado con el fin de que Chile se incorpore definitivamente a él. El cúmulo de artículos, que dudamos alguno haya leído totalmente, se ha paseado por el Congreso desde que Michelle Bachelet lo enviara al Parlamento a fines de su mandato: el 8 de marzo de 2018.

Para la señora Juanita o Berta que vende calcetines en la calle, o don Segundo, guardia de un edificio, esto no les interesa. Y a los medios de comunicación, tampoco. La gente está sobrepasada por un presente sombrío e incierto. No por el Covid-19 que, saben, deberán llevar a cuestas por un tiempo, sino por las decisiones erradas de las autoridades, encabezadas por el mandatario que hoy tiene un 13% de aprobación (Cadem, abril 2021). El MINSAL no los calma. Por el contrario, los anuncios abruman. Chile está con más de un millón de infectados y 30 mil muertos, lo que los obliga a cuarentenas larguísimas, dudosamente efectivas. Se suman la supresión de las garantías constitucionales, el uso y abuso de la policía, la delincuencia descontrolada, el toque de queda, la cesantía y una desigualdad social que corroe el alma.

“Si conocieran lo que se pretende imponerles, entre gallos y medianoche como ha sido hasta ahora, una marcha multitudinaria pararía al país de Arica a Magallanes”, manifiesta José Miguel Gutiérrez, quien se prepara para ser abogado y se ha especializado en el tema.

El TPP11 ha sido ampliamente rechazado no solo por movimientos sociales, sino también por autoridades políticas que, antes del 18 de octubre del 2019, fueron defensores de este pacto comercial internacional. En efecto, el 17 de octubre del 2019 el tratado fue analizado y aprobado por la Comisión de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento del Senado. Con los votos a favor de los senadores Felipe Harboe, Andrés Allamand y Víctor Pérez Varela y la disidencia del senador Francisco Huenchumilla. Felipe Harboe (PPD) es hoy candidato a la Convención Constitucional.

El actual precandidato presidencial del PPD, Heraldo Muñoz, uno de los artífices del tratado cuando era ministro de Relaciones Exteriores (2014-2018) durante el Gobierno de Michelle Bachelet, afirma hoy que no es el momento de aprobarlo.

En el Senado, la mayoría, salvo algunos de UDI y RN, rehúyen la conveniencia de su ratificación. La pregunta cae de cajón: ¿por qué? ¿Es que este invitado de piedra produce sarpullidos?

Debido al rechazo que ha generado el TPP11, quien hasta hace unas semanas era la presidenta del Senado, Adriana Muñoz, desestimó ponerlo en tabla pese a la presión del Ejecutivo. La actual mandamás de la Cámara Alta, senadora Yasna Provoste (DC), ha dicho: “espero que el gobierno no insista en forzar discusiones que nos dividen, sobre todo en estas materias donde existe una disposición mayoritaria que no está a favor de la suscripción de este pacto”.

La urgencia al tratado dada por Piñera tiene quizás otra explicación: distraer la atención de sus propios problemas que se acumulan en carpetas, para ser revisada por el propio Parlamento.

DESDE LAGOS, FREI RUIZ-TAGLE Y BACHELET HASTA PIÑERA, EL CORO: SACAR A CHINA DEL LIDERAZGO ASIA-PACIFICO

Fue en el año 2004 cuando el expresidente Ricardo Lagos abriera las compuertas e invitara a este “corredizo” invitado a quedarse en casa. Hoy en el Senado, la mayoría, salvo algunos de UDI y RN, rehúyen la conveniencia de su ratificación.

Fue en el año 2004 cuando el expresidente Ricardo Lagos abriera las compuertas e invitara a este “corredizo” invitado a quedarse en casa. Hoy en el Senado, la mayoría, salvo algunos de UDI y RN, rehúyen la conveniencia de su ratificación.

Inicialmente conocido como Pacific Three Closer Economic Partnership (P3-CEP), se negoció en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) realizada el año 2002 en Los Cabos, México, entre el presidente de Chile, Ricardo Lagos, la primera ministra Helen Clark, de Nueva Zelanda, y el primer ministro Goh Chok Tong, de Singapur. A partir de entonces, varios países se incorporaron con sus líderes entusiasmados en desprenderse del poderío e influencia de China objetivo final del TPP: separar a China económicamente del resto del mundo.

El Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (o Acuerdo P4), fue firmado por Brunéi, Chile, Nueva Zelanda y Singapur el 3 de junio de 2005 y entró en vigencia el 1 de enero de 2006, siendo aún Ricardo Lagos presidente. Desde 2008, otros países se sumaron para un acuerdo más amplio: Australia, Canadá, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Perú y Vietnam, aumentando el número de países integrantes a doce.

El 23 de enero de 2017, Estados Unidos anunció su retirada definitiva del tratado. Los once países restantes continuaron negociando el tratado, ahora conocido como TPP11, que fue firmado por Michelle Bachelet en Santiago de Chile el 8 de marzo del 2018, tres días antes que asumiera Sebastián Piñera como presidente de Chile.

Plantea un mercado de 498 millones de personas, esto es, el 13,3% de la economía mundial, con un PIB de 10,6 billones de dólares, un 14,7% de la inversión; y un 15,5% de las exportaciones globales. Entre otras cosas, el TPP busca rebajar las barreras comerciales, establecer un marco común de propiedad intelectual, reforzar los estándares de derecho del trabajo, derecho ambiental y establecer un mecanismo de arbitraje de diferencias.

Durante todo su primer periodo, las conversaciones en Cancillería, manejadas en secreto por los cancilleres Alejandro Foxley y luego Mariano Fernández (DC) dieron sus frutos. Por el lado de la elite empresarial de entonces SOFOFA, (Sociedad de Fomento Fabril) CPC (Corporación de Producción y Comercio, el asunto caminó sobre ruedas. A todos les convenía; Chile, especialmente, por un lado, ya que se codeaba con los grandes tigres de Asia y ampliaba su liderazgo internacional con los países de América Latina Pacifico, incluido Estados Unidos.

La presidenta Bachelet, elegida con amplia mayoría por la coalición de centroizquierda, Concertación, junto a sus cancilleres, inteligente y en pleno dominio del inglés, francés y quizás chino, creía sinceramente que, si su antecesor había dado el primer puntapié, como varias veces ella lo hizo en canchas de futbol, superaría la meta. Si Eduardo Frei Ruiz-Tagle abrió el camino codeándose con la dorada elite de Asia, una mujer como ella, pertinaz, podría ampliar el comercio de Chile con los otros once países incluido Brunei que con 433.500 habitantes tiene uno del más alto índices per cápita del mundo y su gobernante, el sultán Muda Hassanal Bolkiak, cuenta con una fortuna personal que alcanza los 20 mil millones de dólares. En Chile se le conoció por su encanto y excentricidades. Tiene un palacio de más de 1500 habitaciones y una colección de más de cinco mil vehículos de lujo (entre ellos 165 Rolls Royce).

A la fecha del año 2006, el Tratado tenía más de cinco mil páginas. Sin dudas, el legado Lagos Escobar – Frei Ruiz-Tagle no lo leyó la Presidenta. De haberlo hecho, socialista como era, es de suponer que lo habría firmado colocando a Chile primero, resguardando al Estado chileno de las humillantes imposiciones que este legajo, de firmarse, imponía. Pero no lo hizo.

CONCERTACIONISTAS: ¿SOCIALISMO O REALISMO?

Una cosa es ser socialista de corazón y otra gobernante, donde el dominio de las decisiones económicas estaba en manos de la elite empresarial y de una bien amarrada Constitución (1980), la cual paralelamente abrió, desde Pinochet hasta hoy, los lazos a los países del mundo. El principio de subsidiaridad escrito allí como norma inamovible fue la excusa para que el Estado, gobierno, no interviniese en la inversión privada. Tampoco hubo intención de hacerlo.

“Los Ministros de la época se obnubilaron con esto del libre comercio, ser de la OCDE, codearse con otros, sin pensar en que nosotros de clase media, que sostenemos al país y que dábamos el trabajo a 80% de chilenos, quedábamos con los brazos cruzados”, dice Enrique Peralta, un empresario del cuero que quebró dejando sin trabajo a más de 30 operarios de la Región de Valparaíso. “Nos embaucaron con que íbamos a crecer, con que este neoliberalismo. o como se llame, sería la panacea para nosotros. ¿Y qué pasó? Llegaron desde China todos los productos que fabricábamos con producción chilena, desde el cordón de zapatos y caja de fósforos hasta ajos para comer. Nos desnudaron y nos dejaron en la calle lleno de deudas”, dijo este representante de la pequeña industria que hoy trabaja junto a su señora en delivery de frutas y verduras, también paralizado, momentáneamente, por la pandemia y las medidas restrictivas del MINSAL.

A la Concertación, entonces, el neoliberalismo a ultranza les venía de perilla. Abrir las compuertas y sacudirse de un mercado protegido por el Estado que limitó a Chile, según a ellos, competir en el comercio internacional y crecer económicamente. La idea no era mala. Y, de hecho, varios países se levantaron económicamente con este ideario de una economía sustentable y “subsidiaria”, principios básicos de Milton Friedman, padre de los “Chicago Boys”. Para el dirigente gremial, Roberto Fantuzzi, estas compuertas abiertas destruirían la producción nacional, llevando a la quiebra a miles de empresas y a la cesantía a miles de chilenos.

Sus palabras y las críticas de miles de sostenedores de la economía nacional fueron desoídas por los presidentes gobernantes post Pinochet, quienes, junto a sus asesores, brindaron con jefes de Gobiernos en distintas cancillerías del mundo por un tratado que les beneficiaria. La pregunta es: ¿a quién o quiénes de este Chile desigual beneficiaria?

Donald Trump, el más derechista de todos, sorprendió al mundo con su decisión de salirse del TPP en noviembre de 2017, aduciendo que no era conveniente a la política económica de su país; que si habría que enfrentar a China, lo haría solo sin tratados de por medio, que consideraba humillantes. No se sabe aún la postura del actual presidente demócrata Joe Biden.

La decisión de Trump fue un balde de agua fría para la Cancillería chilena. Aún no asumía el presidente Piñera, por lo que fue Heraldo Muñoz el que tuvo que enfrentar a la prensa, señalando que habría que restudiar el legajo por cuanto retirándose Estados Unidos, se adecuaría una normativa para seguir adelante. Un rostro sombrío de entonces que, consultado hoy, se pone más sombrío aún, aunque anunció esta semana que votaría en contra.

HECHO A LA MEDIDA

Hassan Akram

Hassan Akram, Doctor en Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad de Cambridge, director de la sede chilena de la universidad norteamericana Wake Forest y militante de Convergencia Social (Frente Amplio), develó detalles de cómo este tratado fue prácticamente escrito por las Transnacionales. (Ciper Chile, 14/08/2019)

Bajo el título “Experto negociador contratado por el gobierno reconoció que texto del TPP fue dictado por transnacionales”, indica que el experto canadiense que asesoró al gobierno en la negociación del TPP, Peter Clark, reconoció que el capítulo sobre propiedad intelectual fue dictado por las multinacionales. Esto fue revelado por una serie de correos de Cancillería a los que accedió Hassan Akram, luego de solicitarlos a través de la Ley de Transparencia.

El académico hace un completo análisis de los comentarios de Clark: “El asesor criticó varios artículos por ser excesivamente pro estadounidenses y dañinos al interés de Chile. Además, la mayor parte de las redacciones que propuso para proteger los intereses chilenos no se encuentran en el texto final.

En una declaración pública del 14 de agosto, 18 funcionarios de la Cancillería, negociadores del TPP y del CPTPP, “denunciaron la absoluta falsedad” del argumento de que el TPP11 fue dictado por los lobistas de las multinacionales. Dijeron que “dichas afirmaciones (…) resultan injuriosas para todos los profesionales de distintos servicios públicos que participamos durante los siete años de las negociaciones”. El hecho que el experto contratado por Cancillería para asesorar a estos mismos negociadores reconozca que el capítulo sobre propiedad intelectual fuera dictado por las multinacionales farmacéuticas les desmiente y habla de su deshonestidad durante la tramitación parlamentaria del TPP11., indica el sociólogo.

Por ejemplo, Clark dijo que el TPP daba muy poca protección a los derechos laborales, para que EEUU pudiera ratificar el tratado sin tener problemas por sus leyes antisindicales. El texto del TPP11 actualmente tiene estas cláusulas que preocupaban a Clark, y no tiene las mejoras claves que él sugirió. Clark también dijo que el TPP tenía una impronta anti-empresas públicas y pro privatización, parte de la ideología económica estadounidense. De hecho, el experto pensó que este sesgo no sobreviviría las negociaciones, pero el TPP11 sigue con las cláusulas anti-empresas públicas que Clark criticó

Quizá lo más llamativo es que el experto reconoce que el TPP es una estrategia geopolítica, e incluso militar, estadounidense para aislar a China. En el contexto de la guerra comercial entre EEUU y China, tomar el lado de uno de nuestros socios comerciales en desmedro del otro, nos perjudica como país, escribe Hassan Akram.

El gobierno dice que, si EEUU quiere volver al TPP, tendría que negociar otra vez todas las cláusulas suspendidas. Pero lo que queda claro de las revelaciones de Clark es que las cláusulas vigentes del TPP11 son todas de una impronta tan pro-estadounidense que harían muy fácil aquella negociación. Así, ratificar el TPP11 hoy implica atrapar al Chile del futuro en una alianza con la Casa Blanca poco beneficiosa desde el punto de vista de su diplomacia económica, dice el sociólogo, el cual ha estado en las noticias todos estos días refiriéndose al tema

Cabe señalar que sus tribunas no están precisamente en la prensa tradicional la cual ha publicado tangencialmente el tema y guardado un silencio fantasmal frente al fondo del asunto. Mas, la tecnología pudo más. Hoy, la opinión pública se nutre precisamente en canales informativos virtuales como es el Diario La Quinta de Valparaíso.

LAS SIETE MENTIRAS

José Gabriel Palma

El economista José Gabriel Palma, en su columna de Ciper Chile del día 26 de marzo de 2019, enumera y analiza las siete mentiras del TPP. Señala que “Lo presentan como un nuevo tratado de libre comercio, pero el TPP11 es un acuerdo “proteccionista”, pues blindará hasta tornar inmutable un entramado internacional comercial y jurídico que beneficia a las multinacionales”. Advierte sobre las severas limitaciones a la soberanía nacional que producirá su firma. “Si Chile decide aplicar políticas públicas que las transnacionales consideren lesivas a sus intereses, podrían llevar al país a tribunales especiales, integrados por jueces y litigantes expuestos a conflictos de interés”.

PRIMERA MENTIRA: ESTE ES UN TRATADO DE “LIBRE COMERCIO”

Lo del libre comercio no es más que una vitrina (de mal gusto), dice el economista, cuyo objetivo es esconder la médula del tratado. Como ya se ha repetido una y otra vez, ya tenemos tratados de libre comercio con todo el resto de los países que conforman el TPP11. Este va a lograr que siga igual de limitado, pues está diseñado precisamente para, por ejemplo, obstaculizar posibles políticas públicas (como las industriales y comerciales) que pudiesen forzar una diversificación exportadora que beneficiase al país.

SEGUNDA MENTIRA: LOS QUE SE OPONEN A ESTE TRATADO SON “PROTECCIONISTAS”

Los proteccionistas son las corporaciones que lo delinearon y pagaron por su elaboración (aportando abogados y lobistas que escribieron los capítulos del tratado, cada uno trabajando a mil dólares la hora y que, a diferencia del resto de los mortales, tuvieron acceso a las negociaciones). Ellas son las que quieren cambiar el añejo “proteccionismo país” por un igualmente añejo “proteccionismo corporativo”: el TPP11. Una forma específica de socavar nuestra soberanía, colocando un candado para garantizar el inmovilismo en una gran gama de materias que les favorecen, escribe José Gabriel Palma. El TPP11 es un tratado que les asegura a las corporaciones seguir operando en el futuro de la misma forma como lo han hecho hasta ahora, pase lo que pase, cueste lo que cueste y, en especial: piense lo que piense la mayoría de nuestros conciudadanos. Ya decíamos: de democracia protegida a corporaciones protegidas.

A diferencia de lo comercial, lo que sí es nuevo en el TPP11 y relevante para Chile son cuatro elementos. Los dos primeros agregan a nuestros tratados comerciales ya existentes un capítulo (muy controversial) sobre comercio electrónico, y otro con cláusulas nuevas que restringen los requerimientos indirectos de contenido local. El tercero, que es clave, restringe las actividades de las empresas públicas Estos tres aspectos del tratado no estaban ni siquiera incluidos en el ya limitante tratado comercial con Estados Unidos. El cuarto, está dirigido a restringir aún más el rol del sector público en la vida económica como, por ejemplo, en materia de compra de remedios para los sistemas nacionales de salud.

Si necesitamos industrializar el sector exportador, piedra angular de nuestra indispensable diversificación productiva, el sector público no se va a poder meter en eso -ni indirectamente con políticas públicas, ni menos como agente productivo- aunque el sector privado (nacional o extranjero) no tenga ningún interés de hacerlo. Y eso por dos razones poderosas: el TPP11 restringe completamente el campo de acción de las empresas públicas; y porque los que se dedican a lo puramente extractivo pueden pedir compensación tan solo porque sus intereses se pueden ver perjudicados si, por ejemplo, se implementa un royalty diferenciado para incentivar el procesamiento local de los recursos naturales.

TERCERA MENTIRA: NO RESTRINGIRÁ NUESTRA DEMOCRACIA.

Escribe José Gabriel Palma en la publicación señalada: Como nos dice una encuesta de la Universidad Diego Portales, el 81% de los chilenos prefiere un sistema de pensiones estatal; solo el 23% de la ciudadanía apoya que las Isapres sigan siendo privadas; y así sucesivamente. Si bien el lobby y otros “incentivos” podrán mantener a raya a una parte importante de la clase política, el coctel de que más de la mitad de los que pueden votar prefieren no hacerlo (ni siquiera en la segunda vuelta presidencial), y que ellos y ellas quieren cambios fundamentales, puede ser letal para un “modelo” petrificado casi por medio siglo. Ahí entra el TPP11: un credit default swap barato contra la posibilidad que esa mayoría silenciosa deje de serlo. Lo demás es pasar gatos por liebre.

CUARTA MENTIRA: LOS NUEVOS TRIBUNALES INTERNACIONALES VAN A SER “INDEPENDIENTES”

La verdad es otra: estos tribunales, que van a reemplazar a los que ya tenemos en Chile, y serán los únicos donde se podrán dirimir las materias en controversia, no son más que tribunales de fantasía, y con jueces llenos de conflictos de interés. En ellos, jueces y abogados se van a alternar en sus funciones: rotarán entre servir como jueces en los tribunales y actuar en representación de las corporaciones que llevan sus causas a dichos tribunales

Con el TPP11, las áreas en las cuales otros Estados y corporaciones (y especuladores) van a poder demandar a Chile en estos tribunales incluyen una amplia gama de materias, por ejemplo, en lo relacionado al medio ambiente (olvídense de un Green New Deal criollo); al mercado laboral (estamos hablando de hasta ponerle un rango estrecho al salario mínimo); a la regulación de las finanzas (tanto las que operan en el país, como a los capitales golondrina).

QUINTA MENTIRA: EL TPP-11 NOS ABRE EL HORIZONTE EN MATERIAS ECONÓMICAS

Como decía otra columna en CIPER, el TPP11 no es más que un tratado destinado a impedir que gobiernos futuros puedan hacer algo efectivo respecto de tantas “verdades mentirosas” (en el sentido de Foucault) que apoyan a nuestro ineficiente, concentrador y añejo modelo neoliberal. Una vez firmado el TPP11, si se busca el cambio, se nos va a venir encima otro “tribunal constitucional” que nos va a bajar la línea en dichos temas

SEXTA MENTIRA: EL TPP-11 ES “UN PASO ADELANTE” Y NATURAL EN NUESTRO DESARROLLO

Un tratado así dificulta de sobremanera el poder hacer algo respecto de nuestras (muy rentables) fallas de mercado, Hay un aspecto del TPP que es importante enfatizar: el que se refiere a los mecanismos de solución de disputas entre Estados, y entre “inversionistas” y Estados. Y este punto establece que las corporaciones van a poder llevar a los Estados al nuevo tipo de tribunal internacional cada vez que, según ellas, vean afectadas “sus expectativas razonables de retorno”. Incluso pueden forzar a que las disputas sean dirimidas en este tipo de tribunal en lugar de los tradicionales, como los del Banco Mundial, o del sistema de Naciones Unidas (ya ni esos les dan confianza).

SÉPTIMA MENTIRA: EL TPP11 ES UN TRATADO “TRANSPARENTE”

No es así. Un ejemplo: un artículo afirma que “no hay nada en este capítulo que impida a un país miembro regular el medio ambiente, la salud u otros objetivos de esta naturaleza”. Pero, a reglón seguido, se agrega: “pero tal regulación debe ser compatible con las otras restricciones del tratado”.

EL VINO ESPUMANTE ESPERA UN BRINDIS QUE…

Hasta este momento, Pîñera espera su envío de suma urgencia sin conocer la respuesta del Senado. Los gobernantes de once naciones y sus cancillerías -ahora 10 porque Estados Unidos se retiró- mantienen el champán helado para brindar, esperando la decisión del Senado a que, por fin, el TPP11 vea la luz.

Sin embargo, la coyuntura política actual para el primer mandatario va en contra de sus deseos. Este año electoral cambiará el rostro político de nuestra República.

Son muchos los que postulan para hacer los cambios que con urgencia requieren los chilenos y chilenas. Son los que se suman al 18 y 25 de octubre de 2019. Día a día son más. Y eso lo tienen claro los parlamentarios de todas las tendencias. Votar a favor hoy en el Senado el TPP 11 es suicidarse políticamente.

La prensa virtual y las redes sociales de inmediato subirían horas y horas de textos, declaraciones de líderes sociales, fotos, archivos. Las marchas de protestas, aun con C19 y toque de queda, colmarían las plazas y calles… Y al instante, lo ansiado por ellos se desplomaría.

Al parecer, los asesores del 2º piso del presidente Piñera nuevamente han fallado. Y el invitado de piedra dormirá por ahora una merecida siesta invernal… O se irá para siempre.


NOTA DE LA REDACCIÓN

Hemos querido colocar las opiniones de Hassan Akram y José Gabriel Palma dado el profundo conocimiento que tienen sobre este tema. Ciertamente que nos gustaría tener la opinión de quienes lo apoyan. Estamos abiertos para contar con ellas.

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