Opinión

[OPINION] El error de Jadue con el PS (Gato Dequinta)

El candidato presidencial del PC, Daniel Jadue, acaba de dar un paso en falso en su campaña por sumar fuerzas más allá de su partido al hacer un llamado directo a los socialistas para que lo apoyen a él y no a la candidata oficial de ese conglomerado, Paula Narváez. En esta pasada, le ganó la ansiedad.

Jadue es un convencido militante comunista desde su más tierna juventud y cuenta con una extensa formación política. Siendo un dirigente juvenil, aplicó los principios de marxismo-leninismo en su paso como presidente de la Unión General de Estudiantes Palestinos, UGEP, a fines de la dictadura. Por ejemplo, el centralismo democrático, la compartimentación y la crítica y autocrítica dentro de la organización, entre otros.

En su mensaje a los socialistas, Jadue les recuerda que la izquierda ha logrado grandes triunfos cuando han estados unidos comunistas y socialistas. Pero su error es haber tratado de llegar al PS “por arriba”.

EL PS HOY

Jadue parece ignorar la naturaleza profunda del PS de Chile. Este partido nace, precisamente, como expresión de un sector de los trabajadores, más cerca de la pequeña burguesía que del proletariado y decididamente antagonista del PC dentro de la izquierda. El anticomunismo es uno de los rasgos distintivos de una extensa masa de socialistas chilenos, sobre todo del sector pequeño burgués que, en general a lo largo de la historia del PS, ha controlado la dirección del partido como “elite” y que hoy también lo controla a manos de Elizalde, Insulza, Schilling, Isabel Allende y muchos otros líderes socialistas que jamás han estado en una población o entrado a un sindicato.

Jadue también parece ignorar que el PS de hoy no es el PS de los tiempos de Allende, el de la UP, ni tampoco el del MDP que dirigió el movimiento popular durante la dictadura.

Jadue mira al PS como si éste se hubiera quedado congelado en el tiempo. El PS de hoy ha devenido en un partido vacío de contenido popular, un engendro socialdemócrata alejado completamente del pueblo y de quienes históricamente ha dicho representar, los trabajadores.

Hoy el PS se ha llenado de militantes-ficha, aquellos que solo votan para las elecciones y después cobran ese favor exigiendo trabajo a algún alcalde, concejal, diputado o senador. No hay democracia interna y la participación de la militancia se reduce a votar y elegir los candidatos nombrados por los diferentes “lotes” cada dos años. En general, en los comunales, la militancia es “de café” y esta se ha ejercido, cuando la hay, por Facebook o WhatsApp, mucho antes de que la pandemia obligara a aquello. Los socialistas que participan en algún frente de masas o los comunales que funcionan son piezas de museo.

Se trata de un PS que al comienzo de la mal llamada “transición” obligó a los dirigentes sindicales, poblacionales y estudiantiles a irse para la casa, abandonar el movimiento popular y “no hacerle olitas al Gobierno”. Un PS que nunca renegó de mantener el modelo neoliberal mientras estuvo en el poder con la Concertación. Un PS que a través de “La Oficina” infiltró a las organizaciones populares y llevó a la cárcel a sus líderes. Un PS que negoció con el general Cheyre en España conseguir un “nunca más” de los militares, a cambio de protegerlo de las acusaciones de violaciones a los DDHH por su actuación durante la Caravana de la Muerte en La Serena. Un PS que prefiere continuar aferrado a la mano de la DC y crear un eje socialdemócrata, en vez de unirse a un amplio abanico de fuerzas de izquierda. Etc., etc., etc.

Una muestra de este crecimiento de la pequeña burguesía dentro del PS es la incorporación de dueños de pymes como militantes, quienes como argumento dicen que son también “trabajadores”. Es decir, sujetos que viven del capital y que tienen bajo su control y explotación a quienes viven de su trabajo y que les niegan un salario digno y sus derechos laborales.  Es la perversión total del “trabajador” como concepto de clase.

Otro ejemplo del copamiento de la burguesía dentro del PS es el hecho de que sujetos como Máximo Pacheco Matte, un funcionario del empresariado chileno y extranjero, sea militante socialista, probablemente gracias a la cantidad de dinero que aporta a las campañas electorales. Otra muestra de la amplia “bolsa de payaso” en que se ha convertido el concepto “socialista” en Chile.

SOCIALISTA DE BASE POR JADUE

Por eso, el mensaje de Jadue fue sentido como una bofetada por esta elite socialdemócrata y pequeñoburguesa, que respondió a su invitación con un rechazo histérico.

El error más grave de Jadue es haber hecho él mismo el llamado al PS, en vez de esperar que surgiera un movimiento de apoyo hacia su candidatura desde las propias bases socialistas, más clasistas y proletarias que, en general, ven con interés su postulación y rechazan el nombramiento “a dedo” de Paula Narváez, sin consulta ni primarias internas.

Esto de que socialistas apoyen a un candidato distinto al oficial no es nuevo. Lo mismo ya pasó con aquellos que apoyaron a Arrate y MEO en elecciones anteriores. De hecho, parece que Jadue no lo sabe, pero hoy ya existe un grupo llamado “Socialistas por Jadue”.

Entonces, debería haber esperado un poco para que este grupo creciera e hiciera público su respaldo y entonces salir a recorrer los barrios y poblaciones, para encontrarse en terreno con estos socialistas de verdad. Y allí también “dejarse querer” por el pueblo allendista al que aspira representar, según dijo en su mensaje al PS.

Y un consejo final para Jadue: debe dejar de hablar y pensar como activista político y pensar y actuar como candidato presidencial y estadista. Pasar de la arena chica de una comuna como Recoleta a tratar de convencer de que es capaz de dirigir con ideas y responsabilidad a todo el país. Hablar y pensar en grande, por todo y para todo el pueblo chileno. Si así lo hace, tendrá una amplia base de apoyo popular que lo llevará a La Moneda.

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