Cultura

[OPINION] Para el intendentillo, la cultura es peligrosa (Robinson Delgado Martínez)

Los múltiples ataques que hemos sufrido quienes participamos de la actividad artística-cultural que se desarrolló de manera ordenada, espontánea y pacífica en la Plaza Aníbal Pinto este viernes 4 de junio dejan en evidencia la indefensión y abandono en el que se encuentra la comunidad cultural de nuestra ciudad.

Para muchos pseudo artistas y pseudo ciudadanos ilustres, o dueñ@s de locales comerciales, es una acción condenable. Para los primeros, los artistas deben guardar su “hobby” -porque para ellos, eso es la música y el arte- ya que su olla está llenita de comida y tienen un lugar cómodo donde dormir y desde donde grabar videítos. Para los segundos, que lucran con el alcoholismo de nuestra juventud, es mucho más noble y correcto que cientos de personas se sienten en sus terrazas, sin mascarilla, a beber y fumar sin ningún resguardo de las distancias y ocupando las calles de la ciudad.

Ante este ataque de desinformación que han generado los medios, llenando de mentiras e imprecisiones sus minutos de TV o sus páginas de diario, es preciso señalar que el día viernes, en el horario en que tocaban destacad@s artistas porteños en la Plaza Aníbal Pinto, la gente podía transitar libremente por las calles, sin ninguna restricción más que portar mascarilla, y que en la plaza donde se congregaron algunas decenas de porteños y porteñas de manera individual y sin responder a ninguna organización o institución, no se superó ningún aforo, ya que la plaza no indica ningún aforo que respetar, y que las personas que disfrutaban sana y pacíficamente del arte que le regalaban nuestros músicos porteños no eran ni la mitad de las que atiborraban a pocos metros las veredas de la misma plaza en mesas pletóricas de margaritas, pisco sour y el infaltable cenicero para apagar el puchito, con mínimas medidas de seguridad.

No podemos naturalizar las restricciones arbitrarias que nos impone la pseudo autoridad. Para ellos, la cultura es un peligro, por eso la persiguen y la prohíben. Para ellos, juntarse al aire libre a bailar con nuestras parejas es más peligroso que consumir alcohol y fumarse un pucho. Para ellos, la cultura debe morir porque los desenmascara y los denuncia. Por eso, a más de 18 meses de pandemia, la ayuda para el mundo cultural es una burla, es un concurso indigno e ineficiente.

Es tiempo que la comunidad cultural se levante y exija el lugar que le corresponde. Si se puede salir a tomar y fumar a la calle, entonces puedo bailar en la plaza. Apoyemos a nuestros artistas y levantémonos contra las políticas fascistas de este gobierno despreciable y criminal.

PD: Durante toda nuestra estadía en la plaza usamos mascarilla, incluso cuando bailábamos, y mantuvimos la distancia social con quienes libremente también llegaron al lugar.

Robinson Delgado Martínez
Gestor cultural

Categories: Cultura, Opinión

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1 reply »

  1. Coincido con el fondo del tema: se puede realizar actividades de todo tipo, respetando las consideraciones sanitarias. Seamos libres.
    Sin embargo, no creo que sea necesario denostar a quienes, dentro de la legalidad, proveen «drogas» lícitas, como el alcohol y la nicotina…ellos hacen su negocio y muchas familias sobreviven de ello. Hay otros que proveen y consumen «ilícitas», sea dentro del mundo cultural o fuera de él y cuyos dealers tienen a mucha de nuestra gente sin posibilidad de salida.
    Y sobre la CUECA: Arriba con la Chilena!!!!. Escribir, cantar, bailar, interpretar, sentir es mágico para el alma.

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