Opinión

[OPINION] Proyecto Parque Pumpín: El último jardín (Rodrigo López)

En tan solo un día, los tres años de lucha para proteger el patrimonio cultural y social de Valparaíso fue desestimado por la Corte Suprema al acoger los reclamos presentados por la Inmobiliaria Puerto SpA, en contra de la Municipalidad de Valparaíso que denegó los permisos de edificación del proyecto Parque Pumpín.

Recordemos que el mencionado proyecto se ha levantado en el barrio O’Higgins, uno de los más emblemáticos de nuestra ciudad, que durante muchos años fue la puerta de entrada a Valparaíso antes de que se construyera la ruta 68 a Santiago y que tiene una rica historia cultural y social

Pero no es solo eso, si recordamos el estado de abandono que dicho sector ha sufrido por años por parte de las autoridades regionales, en una época oscura en la que los ciudadanos “problemáticos” durante la dictadura militar fueron sacados de las periferias de Santiago y traídos a nuestro puerto para asentarlos en lugares altos cómo San Roque y Rocuant entre otros.

Así, sectores de O’Higgins que antaño tenían mucho abolengo fueron desestimados, como el Parque Jack Davis, el estadio de la Compañía de Tabacos de Chile y el Jardín Suizo, que es dónde se construye el actual proyecto Parque Pumpín. El cual consta de 23 edificios, unos 720 departamentos “de baja altura”, y supuestamente con un 85% de áreas verdes según lo informado. Todo con una inversión de unos 80 millones de dólares.

Y es que algunos “verdes” valen más que otros, al parecer.

Cuándo la Municipalidad de Valparaíso denegó los permisos otorgados durante la administración del alcalde Jorge Castro (UDI), lo hizo a pedido de la comunidad residente del sector quienes veían con aprensión cómo el territorio tan habitual desaparecía sin explicación alguna. Y durante estos 3 años las personas pudieron observar los restos del lugar como un cadáver disecado de lo que alguna vez fue.

La cancha dónde en 1962, el equipo de Brasil junto a Pelé entrenaron. El bello Jardín Suizo, y el gran bosque del sector que podía ser recorrido por los vecinos, quienes ahora ni siquiera tienen un espacio propio como una plaza para que los niños puedan jugar.

La pregunta fundamental aquí es por qué nos debería llamar la atención esto, y probablemente muchos en la ciudad dirán que les da lo mismo, pero el tema fundamental es que, si bien el desarrollo inmobiliario tiene su importancia, el cómo se hace importa mucho más. Y es que no solo se debe construir por construir, si no planificar a futuro para quienes vienen después cómo una forma de respeto a ellos, y porque no decirlo, un poco de respeto al pasado que nos formó y que aún podría formar a las nuevas generaciones, si se les dejar existir.

Rodrigo López Osorio
Periodista

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