Opinión

[OPINION] Kast: un programa que retrocede en los derechos de las mujeres (Valeria Cárcamo Vidal)

Hemos sido partícipes de días con un número importante de votaciones en las urnas es cuando se va dilucidando la participación ciudadana en el interés de un cambio político. Se abren las urnas con decidir si queríamos o no una Nueva Constitución y si esta era escrita por el pueblo o mitad parlamentaria, mitad pueblo. La alta votación en la historia de nuestro país fue un manifiesto claro del síntoma que se venía escribiendo con nuestras propias manos, un nuevo Chile consagrando derechos en dignidad para todas las personas del país.

Ahora cerramos con un proceso eleccionario presidencial donde la prensa ha intentado instalar una hipotética guerra fría en nuestro país, una extrema derecha con una supuesta extrema izquierda cómo catalogaría la candidata presidencial Yasna Provoste. Lo que nos llama la atención de esto no es solo el programa en su totalidad de José Antonio Kast, sino el brutal retroceso en materias de derechos humanos.

Uno de los puntos que levantan las alertas es la eliminación (o fusionar) el ministerio de la mujer creando un nuevo ministerio que se denominaría “desarrollo social”. En este nuevo ministerio se reducirían los presupuestos que actualmente tiene el SERNAMEG (el cual no son rimbombantes) y se entregarán a una sola área, el rol de madres cuidadoras con subsidios en caso de estar casadas.

Esto nos invita a eliminar a la mujer como sujeta de derechos, sin derecho a decidir sobre nuestros cuerpos porque también plantea anular el aborto en sus 3 causales, lo cual el Estado obligaría a la mujer a parir un feto producto de una violación, estar en riesgo vital o el embrión o feto padezca una patología congénita adquirida o genética incompatible con la vida extrauterina independiente. Nuevamente pasamos a ser invisibilizadas en decidir.

Por tanto, solo se escribe la palabra mujer en el programa republicano cuando se refiere al rol de la mujer bajo el concepto de familia tradicional cristiano. El hombre sigue siendo el centro y la mujer un mero acompañamiento de las conquistas de su marido.

No se refiere al aborto legal, seguro y gratuito, a los derechos sexuales y reproductivos, a la necesidad de empleabilidad con sueldos equivalentes a hombres del rubro, a educación no sexista y tampoco a la garantía de incentivo a la participación, no se leen la remuneración de la trabajadora de casa como reconocimiento en sí de trabajadora, no hay protección a mujeres universitarias a través de protocolos de acoso, abuso o violación en sus establecimientos educativos, no habla de la mujer obrera del campo, tampoco de la protección de la niña, solo se refiere a su rol de cuidadora, un rol social único e impuesto por el sistema patriarcal.

Este programa se retrocede en conocimiento y educación, y “un pueblo educado es un pueblo libre.”

Valeria Cárcamo Vidal
Miembra FEMCHI
Militante Revolución Democrática

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