Valparaíso

[OPINION] Residuos tecnológicos: un problema global (Luis Villarroel)

Hoy en día, con la llegada de la pandemia COVID-19, es difícil pensar en trabajar, estudiar o saber de nuestras familias sin el uso de un computador, tablet o celular. En la actualidad, ha cambiado la forma de comunicarnos y nuestra dependencia de la electrónica moderna lleva consigo un costo elevado en lo ambiental. Sólo en el año 2019, se tuvo 53 millones de toneladas m3 en desechos electrónicos; los dispositivos que ocupamos a diario se vuelven cada vez más desechables. Esto frente a la tentativa no sólo en dispositivos móviles, y en este punto entran los televisores, equipos de música, entre otros artefactos.

EL PROBLEMA

Nuestra dependencia de lo tecnológico va de la mano de necesidades que son gatilladas por las empresas, las cuales, al competir por capturar el interés del consumidor, se esmeran en desarrollar tecnología que va quedando obsoleta en un periodo de 6 meses a 1 año. Una realidad muy cercana vivida en nuestro país con los retiros de la AFP, donde un sector no menor adquirió bienes tecnológicos sin necesidad de estar obsoletos.

Tampoco dejaremos de lado a las empresas que, en su ánimo de desarrollar nuevas tecnologías, les falta el componente ambiental que no va de la mano solo con el bajo consumo eléctrico de los productos, pues se debe pensar en el proceso completo desde el desarrollo del producto hasta el recambio o reutilización.

La mala noticia son las políticas que no están claras ni normalizadas como se debiese. Ejemplo de ello son los puntos de acopio para este tipo de chatarra. Cada componente de la chatarra electrónica constituye un problema grave de salud al ser vertida, por ejemplo, a aguas subterráneas, cerca de ríos u otros.

RECICLAJE DE CHATARRA ELECTRÓNICA

La necesidad de tener que realizar un tratamiento a los desechos electrónicos es clara por dos razones importantes: proteger nuestra salud y la recuperación de metales valiosos. Este proceso no es sencillo; se requiere de mano de obra y de maquinaria en algunos casos para desmontar los metales de valor.

En muchos países incluso se están exportando los desechos electrónicos, la mayoría de estos van al sudeste asiático, donde existe poca supervisión medioambiental y precarias medidas hacia los trabajadores.

Queda una brecha grande aún, pero hay esperanza en las nuevas generaciones y en las pequeñas empresas que han tomado cartas en el asunto con el fin de garantizar un mejor futuro a las generaciones venideras.

Como R-Acciona, nuestro compromiso desde los inicios ha sido adquirir un enlace con la generación actual y las que vienen, junto a planes de capacitación para distintos tipos de organizaciones, desde jardines infantiles hasta empresas. Queremos ser parte de este cambio de conciencia global.

Les dejamos invitados a revisar nuestro sitio Web: www.r-aciona.cl / www.r-acciona.cl/gestionambiental

Luis Francisco Villarroel Santibáñez
Jefe de Tecnología
R-Acciona

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