[ENTREVISTA] Ministra Maisa Rojas y aprobación de Escazú: “Creemos firmemente que puede transformarse en una útil herramienta para disminuir la conflictividad socioambiental”

La Sala del Senado aprobó la noche de este martes la incorporación de Chile al Acuerdo de Escazú, completando así todos sus trámites legislativos. Se trata de una buena noticia para la participación ciudadana, y especialmente para los defensores del medioambiente, destacó la secretaria de Estado.

La primera medida que adoptó el Gobierno del Presidente Gabriel Boric, a una semana de haber asumido, fue firmar y despachar al Congreso el proyecto de Ley para la incorporación de Chile al Acuerdo de Escazú.

Ese hito, del primer Gobierno Ecológico de nuestra historia, finalmente se concretó gracias a su aprobación en el Congreso durante la jornada de ayer, una noticia que fue destacada y aplaudida por la ministra de Medioambiente, Maisa Rojas.

La autoridad destacó la importancia del acuerdo que reconoce el deber de protección por parte del Estado a las y los defensores ambientales, además de la participación pública en la toma de decisiones. Una noticia que se suma a muchas otras que están marcando la pauta del Ministerio, como el reciclaje, la protección de ecosistemas, el cambio climático, la sequía o la carbono neutralidad, y que a continuación nos detalla la Secretaria de Estado.

¿Por qué es clave que hoy se haya aprobado y que Chile sea participe del Acuerdo de Escazú?

-El Acuerdo de Escazú es el primer y único tratado ambiental de la región. Consideramos que es una poderosa herramienta porque garantiza la implementación de los derechos que tienen las y los ciudadanos de acceder a la información ambiental, a la participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales y el acceso a la justicia en asuntos ambientales.

¿Qué rol juega en la defensa de los luchadores medioambientales?   

-Se trata de un Acuerdo que explícitamente reconoce el deber de protección por parte del Estado a las y los defensores ambientales, que lamentablemente, muchas veces arriesgan su vida por esta labor. Para que esto no sea más así, necesitamos avanzar en su protección y Escazú entrega directrices para ello.

¿Se puede considerar como una herramienta concreta de protección?

-Vemos que el Acuerdo de Escazú será un aporte relevante para el país, dando cumplimiento a una sentida demanda de las comunidades y organizaciones sociales por hacer valer sus derechos de acceso y con esto, contribuir a efectivamente construir una democracia ambiental robusta. Creemos firmemente en que puede transformarse en una útil herramienta para disminuir la conflictividad socioambiental en nuestro país. No es un peligro, sino una oportunidad para todos.

Hace dos semanas participó en la declaratoria del Santuario de la Naturaleza del río Maullín. ¿Qué medidas concretas se están tomando para cuidar este y otros importantes ecosistemas de nuestro país?

-Lo primero que hay que decir en ese punto es que tenemos la tarea de darle contenido al primer gobierno ecologista de Chile, que tiene como meta transitar hacia un nuevo modelo de desarrollo que enfrente la crisis climática y la pérdida de biodiversidad. Para eso es prioritario sacar adelante el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), una deuda pendiente de la reforma ambiental del 2010 y que está hace 11 años en el Congreso. Por eso, ya comunicamos que impulsar el SBAP será una de las prioridades legislativas del ministerio del Medio Ambiente durante este año. Con el SBAP buscamos hacernos cargo de resolver la dispersión institucional en las áreas protegidas, enfrentar de manera más sistémica e integral la crisis de pérdida de biodiversidad en todo el país y a mejorar el financiamiento del sistema de áreas protegidas.

El pasado mes también conmemoramos el Día del Reciclaje. ¿Qué medidas se están tomando como gobierno para fomentar y aumentar el reciclaje?

-Nuestro principal desafío es impulsar una economía circular, que incluye el reciclaje, pero que va mucho más allá.   Para enfrentar las crisis medioambientales –la climática, la de biodiversidad y la de contaminación– debemos cambiar la forma en que producimos y consumimos, dejando atrás la lógica lineal y reemplazándola por una de economía circular, en la que los materiales se utilicen de la forma más eficiente posible y en la que los procesos productivos no degraden, sino que, al contrario, regeneren nuestros ecosistemas. Dicho eso, como país debemos avanzar en la infraestructura y modelos de gestión que nos permitan aumentar nuestras tasas de reciclaje, que siguen siendo muy bajas. Por eso, la implementación de la ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) es clave, porque exigirá a las empresas reguladas a organizar y financiar la gestión de los residuos de los productos prioritarios, a través de sistemas de servicios de recolección y valorización con gestores de residuos autorizados.

Entiendo que también se está trabajando en un proyecto de residuos orgánicos…

-Sí, tomando en cuenta de que el 58% de los residuos de la “bolsa de basura” son orgánicos -como restos de frutas o verduras-, estamos trabajando en un proyecto de ley de residuos orgánicos que nos permita evitar que se conviertan en basura y terminen en un relleno sanitario. Cuando lo tengamos más afinado entregaremos los detalles, pero queremos empoderar a los municipios para que se puedan recolectar de forma separada y que podamos avanzar en su compostaje.

Siente que falta una cultura de reciclaje en el país, ya que muchas veces vemos los puntos limpios llenos de basura que no corresponde…

-En este punto, creo importante decir que para enfrentar la crisis climática, de biodiversidad y de contaminación, la responsabilidad no puede recaer solo en la ciudadanía, sino que los gobiernos y el mundo privado tienen mucho por hacer. Esto también aplica para el reciclaje, por eso estamos trabajando en lo señalado anteriormente: la implementación de la ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) y en un proyecto de ley de residuos orgánicos. Entre las medidas está la masificación gradual del “camión del reciclaje” que pasará por los hogares a lo largo del país recolectando los envases reciclables y que tendrá una cobertura del 80% de las viviendas de todo Chile.

Uno de los grandes desafíos que tenemos como país es el cambio climático. ¿Qué tan grave es la situación que tenemos con la sequía? ¿Hay posibilidad de tener racionamientos de agua?

-Es una tarea urgente porque, como dice el IPCC, la evidencia científica es inequívoca: el cambio climático es una amenaza para el bienestar humano y la salud del planeta. Tenemos una ventana breve para actuar con energía, porque se cierra rápidamente la opción para asegurar un futuro habitable. Para actuar será clave la implementación de la Ley Marco de Cambio Climático porque será una herramienta para para transversalizar el mandato de gobierno de ser el primer Gobierno ecológico de Chile, porque coordina y organiza la acción del Estado bajo la meta de la carbono neutralidad y resiliencia al clima. Eso implica que el enfoque ecológico sea integrado en las decisiones de todos los ministerios.

¿Y respecto a la crisis hídrica?

-Respecto a ello, sabemos que es un problema complejo de abordar, no sólo por los efectos del cambio climático, sino también por déficits en la gobernanza del agua debidos, en parte, a fragmentación institucional. Para hacernos cargo de esta situación anunciamos la creación del Comité Interministerial de Transición Hídrica Justa que escuchará a la ciencia, a los técnicos y también donde pongamos atención a los saberes de los territorios.

El cambio climático requiere de acciones rápidas y contundentes. ¿Cómo podemos aportar los ciudadanos en esta carrera que al parecer ya es contra el tiempo?

-Como todos los problemas complejos a los cuales nos enfrentamos, no hay soluciones únicas, ni tampoco sólo individuales. Todas y todos los actores deben alinearse para actuar coordinadamente en pos de transformar nuestra sociedad por una que reconoce nuestra interdependencia con la naturaleza y que adapta sus procesos productivos y de consumo en la escala que permita la sustentabilidad de nuestros ecosistemas. Por eso, vuelvo a destacar que la Ley Marco de Cambio Climático está pronta a ser promulgada y tendremos la responsabilidad de implementarla, lo que será una de las prioridades de nuestra gestión. Queremos ser el primer Gobierno Ecológico de Chile y para conseguirlo es clave poner en marcha el mandato de esta ley, que permite que todos los ministerios se coordinen para transformar la manera en que nos transportamos, alimentamos, calefaccionamos, generamos energía, etc. En este contexto, la ciudadanía tiene un rol clave que cumplir demandándole a los otros actores, tales como al mundo privado y público que hagan las iniciativas y políticas con la calidad y financiamiento suficiente para cambiar el rumbo del desarrollo hacia este nuevo paradigma.

De qué manera el gobierno se está comprometiendo con el desarrollo de la economía circular…

-Como ministerio del Medio Ambiente, y a través de un amplio proceso participativo, elaboramos la Hoja de Ruta de Economía Circular que tiene la visión de que al 2040 la economía circular regenerativa impulse a Chile hacia un desarrollo sostenible, justo y participativo que ponga el bienestar de las personas al centro, cuidando nuestra naturaleza. Este proceso estableció siete importantes metas como, por ejemplo, aumentar la tasa de reciclaje de residuos sólidos municipales al 65% en 2040. Para eso, se proponen 27 iniciativas, cada una de las cuales contiene distintas acciones, las que suman 118 medidas específicas.

Chile se ha planteado alcanzar la carbono neutralidad al año 2050, ¿Están las condiciones hoy en día para cumplir con este plazo? ¿Se podría adelantar esta fecha?

-La Ley Marco de Cambio Climático establece como meta nacional ser carbono neutral y resiliente al clima a más tardar el 2050, pero también señala que esta meta nacional debe ser revisada cada cinco años, lo que podría resultar en que sea adelantada. Esta decisión dependerá de un análisis detallado de las potenciales opciones que tiene el país para reducir sus emisiones, a través de acciones y políticas que puedan desarrollarse e implementarse. Aquí es muy importante escuchar a la ciencia, tomar decisiones basadas en evidencia, sin dejar por eso de seguir el lineamiento del Acuerdo de París que plantea la importancia de la ambición climática de todos los países. Si cada uno hace su parte, podremos hacer uso de la ventana de oportunidad que tenemos para mantener la temperatura del planeta bajo los 1,5°C.

¿Cuáles son los principales desafíos que ha fijado su cartera en materia medioambiental para los próximos años? 

-Como ya he señalado, queremos ser el primer Gobierno Ecológico para Chile. Esto lo lograremos a través de la protección de nuestra naturaleza, el prepararnos para disminuir los efectos negativos del cambio climático en Chile –que técnicamente lo llamamos adaptación- y lograr una Transición Ecológica Justa, es decir, que el cambio social necesario para la protección de la naturaleza se realice de manera justa, donde los costos no los paguen los mismos de siempre, los más vulnerables ni que los beneficios los obtengan los que siempre los tienen. En esa línea, entre nuestras prioridades como ministerio está el hacernos cargo de la falta de agua que afecta al país, con una mirada intersectorial. También tenemos el desafío de implementar la Ley Marco de Cambio Climático, y queremos sacar adelante el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), la gran deuda pendiente de la reforma ambiental del 2010, hace más de 11 años en el Congreso.

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