[OPINION] Yo Acuso… (María Teresa Larraín)

El 13 de enero de 1898, el célebre escritor francés Emil Zola publicaba en diario L’Aurore una carta abierta al Presidente de Francia, Felix Faure, dando a conocer la serie de irregularidades y de cargos falsos que acusaban al capitán francés Alfred Dreyfus de alta traición, cargo que, de ser condenado, seria castigado con la pena máxima. Oficial de Artillería, del Estado Mayor del Ejército Francés, tenía importante cargo en el Ministerio de Defensa. La investigación policial y judicial realizada se basó en errores judiciales y en el marcado antisemitismo de la élite social, política y militar existente en Francia y en toda Europa. Recluido en la Isla del Diablo en la Guyana Francesa, mientras se seguía el juicio, Dreyfus fue liberado en 1906, sin cargo alguno, reintegrándose al Ejército con todos los honores y muriendo a los 75 años en 1935.

La carta de Emil Zola fue un verdadero terremoto político, social, y judicial en la Francia que arriesgaba su estabilidad política ante los prejuicios antisemitistas y el nacionalismo existente entonces en toda Europa.

Si cito a Emilio Zola, y el caso Dreyfuss, es porque hoy en Chile presenciamos un caso similar guiado por el prejuicio, la desidia de autoridades judiciales que, sin investigar ni leer las causas, se dejan llevar por un mirar subjetivo más que los deberes de justicia que juraron seguir.

Como es el caso de Jorge Mateluna que hoy nos impacta, hay muchos más cuyas pruebas falseadas se imponen a testimonios veraces que jamás llegan a la carpeta investigativa. Estamos plagados de ellos. El Huracán entre tantos, o de procesados y acusados de horrores solo presente en el imaginario de policías, fiscales y jueces que buscan honor o un titular de prensa más que en hacer justicia.

En mayo de 2018 el programa de investigación periodística de TVN, Informe Especial, emitió una investigación titulada «La Sentencia: Las dudas en el caso Mateluna». En el reportaje se muestran los horrores de un proceso que nunca fue anulado, pese a la insistencia de inocencia del procesado por la parte defensora. Inconsistencias instaladas por Carabineros, reforzadas por un Fiscal que apoyó esas evidencias sin siquiera ponerlas en duda. Y lo más grave: una declaración falseada por el hasta hoy activo carabinero, Juan Muñoz Gaete.

Este mintió ante el juez al sostener que un testigo había reconocido a Jorge Mateluna en una rueda de presos. El testigo, chofer del Transantiago, reconoció con el Nº 4 a otra persona, siendo Mateluna Nº 5. Muñoz Gaete reconoció su error ante el juez. Aun así, pese a la respuesta del juez que le indica la gravedad del hecho el funcionario policial escribe en su informe que fue Mateluna el señalado, a pesar que hay un registro audiovisual, el cual todos podemos ver en el programa de TVN (Youtube/ Informe Especial TVN 2018. La Sentencia. Las Dudas sobre el Caso Jorge Mateluna)

Aun, con todos los desaciertos, tanto el fiscal a cargo de la acusación, Eduardo Baeza, como el juez que redactó en primera instancia la causa, Cristian Alfaro, persistieron en el proceso. Y este grave hecho de perjurio NO FUE SIQUIERA CONSIGNADO en la carpeta procesal de Jorge Mateluna, hasta hoy.

Con el paso del tiempo, el carabinero Juan Muñoz Gaete fue elevado de rango, el fiscal Baeza mantiene su ojeriza ciega y los jueces que fallaron en todas las instancias posteriores acogieron su voz lavándose las manos como Pilatos.

A ello se suma una prensa obsecuente al poder, sumando abogados, parlamentarios opinando sin darse el tiempo para informarse y seguir el caso.

Las declaraciones de los abogados defensores de Jorge Mateluna, Jaime Madariaga, Juan Pablo Hermosilla y Davor Harasic, entregadas al programa de TVN en 2018, reiteradas hoy, impactan. No son abogados de izquierda, ni derecha. Son juristas de renombre. Davor Harasic, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, señala en el reportaje que “es una sentencia aberrante. No se hizo nada tendiente a exculparlo, se hizo todo tendiente a inculparlo, se falseó la información y se aceptó.

En otro país, con una ciudadanía más despierta, todos los involucrados estarían fuera de sus cargos. No importa si son Supremos o no. En Estados Unidos, país que la elite chilena sigue como a un rosario, tal situación estaría develada ante la prensa, y los causantes de tanto deterioro judicial habrían renunciado antes de someterse a la humillación de un juicio político.

Como Yo Acuso de Emil Zola, ha sido la prensa independiente, incluido El Desconcierto, la que toma el liderazgo para sentar justicia y perseguir la verdad. Un rol que deberían tener los jueces, las cortes, los fiscales. No todos están en el mismo saco. Ni ocupan titulares. Pero hay quienes escriben con tinta negra borrando una imagen que se gana con Justicia, solamente Justicia…Y que con tanto ahínco anhelan los ciudadanos de todos los colores del arcoíris en este país.

María Teresa Larraín
Periodista
Chandler, Arizona


Este caso será el tema de conversación en el programa «En debate» de Radio Ecos del Litoral hoy, domingo 15 de enero, a las 19:00 horas.

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