[OPINIÓN] IA, juegos y simulación (Matías Banda)

¿Alguna vez se han preguntado qué tienen que ver estas tres cosas? Por un lado, la IA que la mayoría conocemos es la que nosotros le preguntamos y esta responde usando información de múltiples sitios web públicos; los videojuegos son muy variados, desde juegos deportivos hasta juegos de guerra y dioses, y por último, la simulación, la cual empezó para ser una manera de sumergir a las personas en experiencias 3D y ha ido mejorando cada vez más con los años.

Además, que estas tres tecnologías no son solo herramientas técnicas, sino también culturales, pues reflejan deseos, temores y aspiraciones de la sociedad moderna.

Cabe destacar también que la relación entre ellas no es reciente, sino que tiene décadas en desarrollo, aunque en los últimos años ha cobrado mayor relevancia gracias a los avances tecnológicos.

Si bien todas estas cosas han ido mejorando y podría parecer bueno, la IA avanza a pasos agigantados, los juegos tienen gráficos cada vez más realistas y la simulación se usa hasta para ayudar a pilotos aeronáuticos a aprender sin riesgo real ni uso de un avión. En este punto es bueno parar a pensar si todo esto es realmente bueno para la sociedad y hasta qué punto es bueno,

Este tipo de reflexiones son más importantes hoy en día, dado que el acceso a estas tecnologías ya no está limitado a especialistas. Casi cualquier persona con un teléfono puede interactuar con IA, jugar videojuegos hiperrealistas o experimentar simulaciones mediante realidad virtual.

Esto plantea preguntas no solo técnicas, sino también éticas, sociales y psicológicas.

Podríamos empezar con los juegos, estos han sido objeto de debate desde hace mucho tiempo, debido a su nivel de adicción generado en los adolescentes y niños, estudios han demostrado que alrededor de un 6 y 7 por ciento de los adolescentes y niños son realmente adictos a los videojuegos, lo cual es mucho mayor al porcentaje de niños adictos a drogas ilícitas. ¿Significa esto que los videojuegos son realmente malos? La respuesta es que no, pero sí es muy importante vigilar las edades recomendadas para jugar ciertos videojuegos y el tiempo que se pasa detrás de la pantalla.

También es relevante reconocer los beneficios que los videojuegos pueden aportar, desarrollo de habilidades cognitivas, coordinación motriz, pensamiento estratégico, resolución de problemas y trabajo en equipo, especialmente en juegos cooperativos en línea.

Existen estudios recientes que incluso sugieren que algunos videojuegos pueden ayudar a combatir la depresión y la ansiedad, siempre y cuando se usen de manera moderada y consciente.

¿Qué hay de la simulación? Bueno, las simulaciones aparte de ser un medio donde las personas se recrean con distintos escenarios 3D, han sido muy importantes en el desarrollo de múltiples áreas donde entrenar y llevar a la gente al límite es muy complicado, costoso y peligroso, el uso de la simulación ha sido muy útil en esta y otras áreas.

Hoy en día las simulaciones se emplean en campos como la medicina, para entrenar a cirujanos con escenarios quirúrgicos complejos sin poner en riesgo la vida de los pacientes.

También se utilizan en la ingeniería civil para evaluar el comportamiento de edificios frente a terremotos, en el ejército para simular campos de batalla y hasta en programas espaciales para preparar misiones tripuladas.

La llegada de tecnologías como la realidad aumentada y la realidad virtual (VR) ha hecho las simulaciones aún más inmersivas y realistas, acercándolas mucho más a la realidad. Esto ha despertado debates sobre si estas experiencias podrían incluso reemplazar la experiencia real en algunos ámbitos.

Por último, la IA, en los últimos años la inteligencia artificial ha tenido un crecimiento gigantesco, desde responder preguntas simples, hasta programar rutinas, proyectos, trabajos, cálculos y muchas cosas más. Es impresionante la cantidad de cosas que puede hacer una IA; sin embargo, ¿hasta qué punto es buena? ¿Nos afecta en la vida diaria? Para mí la IA es buena, siempre y cuando no nos quite nuestra autonomía, nuestra capacidad de pensar y desarrollar ideas, si la IA nos afecta o no en nuestra vida diaria dependerá única y exclusivamente del uso que le demos.

También cabe resaltar que la IA puede ser un gran aliado para las personas con discapacidades ayudando en tareas de accesibilidad, comunicación y autonomía personal.

Pero no debemos ignorar los riesgos, en los algoritmos, pérdida de empleos por automatización, y la posibilidad de que las decisiones queden en manos de sistemas sin conciencia ni supervisión humana.

En este sentido, organismos internacionales ya discuten marcos regulatorios para asegurar un desarrollo responsable de la IA.

¿QUÉ PODRÍA PASAR EN UN FUTURO?

La IA, los videojuegos y la simulación son parte del mundo digital y actualmente ya se combinan los tres elementos en juegos como F1 2025, el cual es un juego arcade donde se mezclan estos tres elementos para dar con un resultado lo más parecido posible a la realidad, incluso contando con pilotos reales de Fórmula 1 como personajes dentro del juego. Videojuegos como estos nos hacen preguntarnos si en un futuro todo podrá ser reemplazado con fusiones de estos tres elementos; hablamos de las clases, los viajes, las citas y un montón de cosas más.

En realidad, ya existen proyectos experimentales en los que las aulas de clase se convierten en simulaciones interactivas con profesores virtuales impulsados por IA. De igual modo, los viajes virtuales ya son posibles gracias a plataformas que permiten recorrer museos, ciudades y paisajes lejanos mediante entornos 3D generados por computadora.

Incluso existen empresas que están explorando las “citas virtuales” con avatares realistas, lo cual genera debates sobre las implicancias para las relaciones humanas.

LA IA Y LA REALIDAD A FUTURO

Aunque no sabemos cómo será el futuro, con los avances actuales no es difícil imaginar cómo la IA irá cubriendo más y más aspectos de la vida. En la actualidad ya existen IA capaces de reemplazar a humanos en trabajos, como en Amazon, donde desde hace años usan la IA; por ejemplo, la realización de ofertas basadas en nuestros patrones de búsqueda e intereses, además de la automatización realizada por el CEO Andy Jassy que inició la adopción de IA masiva para optimizar procesos corporativos y operacionales. La IA sola ha demostrado que puede aprender y aprender sola, al punto que, en videojuegos de nueva generación, los enemigos son capaces de aprender nuestros patrones de comportamiento para atacar y ganarle al jugador. Pensar en este tipo de cosas nos hace cuestionarnos: si la IA puede aprender de nosotros, ¿qué la detiene de querer ser igual o mejor que la raza humana? En películas como “Matrix” encontramos posibles respuestas, donde la IA se apodera de la raza humana, usando generadores eléctricos a partir de humanos, quienes viven una simulación de su vida. Esto nos hace volver a la fusión de los videojuegos, la IA y la simulación: si esta sigue avanzando, ¿podríamos vivir en una simulación? Una especie de juego que simule una vida “mejor” que la vida real.

La posibilidad de vivir en una simulación, conocida como la hipótesis de la simulación, ha sido discutida incluso por filósofos y científicos contemporáneos como Nick Bostrom, quien plantea que, dado el nivel de avance tecnológico que se espera, es posible que ya estemos viviendo en una simulación sin darnos cuenta. Esto abre dilemas existenciales sobre el sentido de la realidad y si nuestras vivencias tienen validez.

Aunque la IA avance mucho y poder vivir en un mundo idílico suene como una posibilidad a futuro, ¿realmente preferiremos este mundo? Para mí la posibilidad de vivir en un mundo así no es atractiva. Por mucho que la IA, la simulación y los juegos avancen, el valor real de la vida es vivirla, sentir dolor, amor, desesperación, satisfacción, etc.

Las emociones humanas, aunque dolorosas a veces, son lo que nos hace realmente humanos y nos da identidad como individuos y como especie.

Vivir en una simulación donde todo está controlado podría alejarnos de la autenticidad y espontaneidad humana.

¿QUÉ SENTIDO TENDRÍA VIVIR EN UN MUNDO GENERADO POR IA?

Para algunos la posibilidad de vivir sin problemas suena tentadora y hasta perfecta, pero vivir algo así carece de sentido y de propósito. ¿Qué puede aportar un humano en un mundo perfecto? ¿Realmente replicar el calor humano es reemplazable? ¿Qué hay de las sensaciones que experimentamos? Aunque en un futuro la simulación y la IA fueran capaces de replicar esto, no sería más que eso: réplicas. Es cierto que la verdad absoluta no existe; en este tipo de cosas la respuesta a la pregunta de si tiene sentido vivir o no en un mundo generado por IA depende de cada persona, pero es fundamental en el presente y en el futuro no perder nuestra humanidad para no perder los valores que conforman nuestra especie.

Por eso es esencial mantener un equilibrio entre los avances tecnológicos y la preservación de nuestra esencia humana.

El desarrollo de la tecnología no debe ser un fin en sí mismo, sino un medio para mejorar la calidad de vida sin sacrificar nuestra libertad, creatividad y sensibilidad. Al final, los videojuegos, la simulación y la IA son herramientas maravillosas, pero siguen siendo solo eso, herramientas, y depende de nosotros cómo las utilizamos para bien o para mal.

Matías Banda
Estudiante
Carrera de Gestión en Turismo y Cultura
Universidad de Valparaíso


Las opiniones vertidas en esta columna son de responsabilidad de su(s) autor(es) y no necesariamente representan las del Diario La Quinta.

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