[OPINIÓN] A 52 años del asesinato de Pablo Neruda (Jorge Bustos)

«Gracias tierra… que me levantaste hasta la altura insigne de los hombres comunes».
Así hablaba Neruda, con versos que nos despabilan y nos enseñan que lo elemental -la mesa de los pobres, el vapor celeste, la tierra- es lo verdaderamente insigne.
Pero a nuestro Pablo lo asesinaron en septiembre de 1973. Su legado fue robado por civiles cómplices de las bestias pardas. Y la fundación que lleva su nombre ha guardado silencio 52 años. Solo tres nombres visibles —Hugo Moreno, el periodista Casasús y Pancho Calama, nuestro elefante y hormiga que ya partió— han hurgado en los rincones del silencio canalla para que la verdad emerja.
Los demás escriben de Neruda para asegurar el puchero. Para simular que entendieron lo que nos dejó dicho: no solo para soñar, sino para hacer.
La Oda al Viento sigue esperando lectores que se atrevan.
Los militantes de la vida, por la vida, como siempre, son pocos.

Jorge Bustos Bustos
Director Ejecutivo
Fundación Defendamos la Ciudad – Región de Valparaíso


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