[OPINIÓN] Sedentarismo cognitivo: un problema silente (Javier Osorio)

La Inteligencia Artificial (IA) llegó para quedarse, así como en su momento lo fue internet y el buscador Google. Rápidamente ha ganado popularidad por lo fácil que resulta poder usarla, pues basta con dejar un mensaje para tener una respuesta rápida que puede ir del cómo hacer algo, consultar datos específicos o pedirle crear por nosotros, ya sea un texto o una imagen, hasta prácticamente todo lo que en una pantalla pueda materializarse.

Si bien parece inofensiva su utilización y, sin duda, facilita el día a día, un abuso del uso de la IA trae graves consecuencias, como es el “sedentarismo cognitivo”. Dicho concepto, se refiere a que cuando una persona cede constantemente cierta actividad cognitiva a un dispositivo tecnológico, poco a poco la capacidad de realizarla se va oxidando hasta perderse. De hecho, un estudio científico realizado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts demostró cómo la Inteligencia Artificial Generativa, como el ChatGPT, impacta de forma directa en la salud mental. Los resultados evidenciaron una disminución del 47% en la actividad cerebral de alumnos que hacían su tarea con ayuda de ChatGPT, frente a quienes no habían usado IA. Asimismo, un segundo estudio efectuado el año 2024 por la Universidad de Toronto, encontró que usar grandes modelos lingüísticos y sistemas de IA generativa reduce la capacidad de los humanos para pensar creativamente, lo que resulta en ideas más homogéneas y convencionales, y menos propuestas innovadoras, trayendo consigo una menor capacidad para pensar de forma independiente y creativa.

Las conexiones neuronales se entrenan, ya que el cerebro es un músculo, al igual que los brazos o las piernas. Por ende, si dejamos de entrenarlo delegando funciones a plataformas de IA como ChatGPT, Copilot, Gemini y similares, se genera un estado de comodidad mental que transforma al cerebro en un músculo cada vez más “vago” y satisfecho por poder resolver tareas de forma rápida y fácil sin mayor esfuerzo, haciéndolo caer en un espiral descendiente donde cada vez querrá evitar el trabajo cognitivo para reemplazarlo con una solicitud a la IA, sustituyendo, en definitiva, el esfuerzo intelectual que permite cultivar la creatividad, argumentación,  pensamiento crítico, comprensión, concentración, redacción y memoria, por nombrar algunos aspectos.

En son de lo expuesto, es razonable concluir que, pese a que la Inteligencia Artificial en sus múltiples plataformas permite ahorrar tiempo y facilitar ciertas tareas, una dependencia excesiva de las mismas produce una disminución significativa en las habilidades cognitivas como, por ejemplo, la resolución de problemas, redacción, análisis, memoria, creatividad, argumentación y pensamiento crítico. Esto último, genera un caldo de cultivo idóneo para la desinformación masiva y el uso malintencionado o abusivo con fines de manipulación, facilitando considerablemente la difusión de fake news que pretenden generar “un algo” sobre un tema o una persona determinada..

Javier Osorio O.
Exvicepresidente Interno Federación de Estudiantes USS, sede Santiago
Egresado de Derecho Universidad Alberto Hurtado


Las opiniones vertidas en esta columna son de responsabilidad de su(s) autor(es) y no necesariamente representan las del Diario La Quinta. 

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