Opinión

[CRONICA] El lado oscuro de Baquedano al finalizar la Guerra Civil de 1891 (Gato Dequinta)

He aquí el relato de un contemporáneo del general Manuel Baquedano, que describe su actuación al finalizar la Guerra Civil de 1891. El testigo revela que el militar no solo permitió, sino que alentó las brutales golpizas a los opositores al presidente Balmaceda y los saqueos a sus casas. Incluso, afirma que Baquedano estuvo presente mientras una turba robaba y destrozaba la casa de un partidario del mandatario suicida, sin dar orden de detener los delitos ocurridos enfrente suyo.

El libro se llama “Historia de la cárcel política de Santiago”, fue impreso en París y publicado en 1893 por Justo Abel Rosales, con el seudónimo de “El Vizconde de Palacio”. Copia de esta obra se puede encontrar en memoriachilena.cl y está al alcance de todos por internet.

Según este mismo sitio, Justo Abel Rosales nació en Valparaíso en abril de 1855. Fue un intelectual del siglo XIX que se desempeñó como investigador, periodista, archivero, cronista y escritor. Su obra aborda diversos aspectos de nuestro pasado colonial y de comienzos del siglo XIX, destacándose varias investigaciones acerca de las historias y tradiciones de la ciudad de Santiago, que gozaron de gran aceptación popular. Participó en la Guerra de Pacífico, fue escribano de la Corte de Apelaciones de Santiago y archivero de la Biblioteca Nacional. Se destacó también por ser un ferviente partidario del presidente Balmaceda. Murió en la pobreza en 1896.

LA CÁRCEL PÚBLICA

Según consigna Rosales en su libro, Baquedano gobernó Chile durante apenas cuatro estremecedores días. “Acepto provisoriamente en cargo que se me confiere para salvar el orden público”, sostuvo en el documento que firmó el general, al recibir la Presidencia interina, el 28 de agosto de 1891.

Pocos minutos más tarde, hizo imprimir una proclama: “El Gobierno Provisorio organizado en representación del derecho sagrado de la Nación, espera que el pueblo de Santiago sepa guardar todas las formas del respeto más profundo por el orden público”.

Pero Baquedano solo se quedó en las palabras, porque en los hechos permitió todo tipo de abusos contra los vencidos, según afirma Rosales.

A las 8 y media de la mañana del 29 de agosto de 1891, el general Baquedano entró personalmente a los patios de la Cárcel de Santiago y ordenó liberar a todos los presos que Balmaceda mantenía detenidos. Pero también liberó a todos los presos y delincuentes comunes.

Así lo dejó registrado el diario “La Democracia”, con el título de “Conducta del general Baquedano”. “En la madrugada del 29 (de agosto de 1891) el general Baquedano, que había recibido el mando de la República en la noche anterior, se presentó en la cárcel pública de Santiago y puso en libertad a más de 360 individuos que estaban arrestados por toda clase de delitos comunes, diciendo estas famosas palabras: “Pueblo, pueblo, haceos justicia, justicia”.

LOS SAQUEOS

Durante todo el día se registraron saqueos. Incluso, había instrucciones escritas para aquello. “Dejar la casa inhabitable; no incendiar; tomar preso, vejar, pero sin matar, a sus habitantes; hacer creer a la gente que esos eran actos de justicia y que los objetos se regalarían al pueblo; Señalar que los saqueados habían robados esos objetos a la Nación”, relata Rosales.

“Algunos clérigos, que iban en coches, se apoderaron de las mejores imágenes, telas y cuadros”, de las casas robadas.

Rosales, contemporáneo de Baquedano, afirma: “Se ha publicado que el general Baquedano asistió a algunos saqueos. A lo menos se ha aseverado en la prensa que presenció el saqueo de la casa de don Claudio Vicuña. Tan actitud alentó a las turbas y a sus instigadores. Alentó también a los individuos que se constituyeron en buscadores de hombres, para injuriarlos y encarcelarlos. De modo que el general fue testigo impasible de los desmanes de turbas que debieron ser dispersadas a su sola presencia”.

El mismo diario “La Democracia” expresa sobre este mismo hecho: “La casa-palacio de don Claudio Vicuña fue la primera saqueada y en presencia del mismo general que iba acompañado del intendente recientemente nombrado para Santiago, don Carlos Lira y del Comité Revolucionario, presidido por don Carlos Walker Martínez. El prestigioso general dijo a los saqueadores: Orden, orden, destruid, destruid, sin incendiar, sin incendiar”.

Claudio Vicuña fue ministro del Interior de Balmaceda y es el único Presidente Electo que nunca pudo asumir debido al triunfo de los opositores en la guerra civil.

“TRATO BRUTAL”

Sobre la situación general durante los días en que Baquedano fue Presidente Interino de Chile, Rosales relata: “Los perseguidos recibía trato brutal, siendo llevados a empujones, cuando no a palos. Algunos que resistían estas prisiones, fueron muertos y otros golpeados cruelmente”.

“Todos mandaban, el intendente, el comandante de bomberos, el prefecto, los partidarios de más posición. Baquedano dejaba obrar, encastillado en La Moneda”, agrega.

El 31 de agosto de 1891 llegó a Santiago la Junta de Gobierno vencedora. Baquedano, fiel a su estilo de rendir informes militares inmaculados, no entrega reporte ni registro de ningún muerto, ni de los saqueos, ni de los incendios, ni de la enorme violencia que asoló la capital. Solo se remite a decir: “Ha terminado la misión provisoria que acepté, de ejercer la autoridad con el solo propósito de mantener el orden público”.

La conclusión del testigo es profética: “Baquedano pasará a la historia como un militar que, a los acabos de su gloriosa carrera de las armas, no supo colocarse a la altura de su deber y de la situación, impidiendo con mano firme lo que en otro tiempo impidió en Lima: el desborde, el saqueo y la matanza. No lo hizo. La historia lo juzgará como corresponde, en verdad y en justicia”.

Opinion_GatodeQuinta

Categorías:Opinión

Etiquetado como:,,

Deja un comentario