// En los últimos días, la agenda mediática ha estado copada de información vinculada a los diferentes sistemas frontales que han afectado nuestro país, haciendo incluso programación especial -y un tanto sensacionalista- para seguir tratando tal tema. Un mínimo porcentaje de la cobertura se remonta a la megarreforma propuesta por el gobierno que -tras la votación del reciente martes 21- está prácticamente zanjada. Y, muy escuetamente, se ha abordado un tópico sistemáticamente silente: Medidas para proteger el bolsillo del pueblo.
Referente a la aprobación del proyecto de megarreforma, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, destacó los efectos económicos que, según el Gobierno, tendrá la iniciativa, al apuntar a hacer más atractivo el invertir en Chile, casi como si las soluciones para mejorar la economía única y exclusivamente pudiesen venir desde el exterior. En contraste, desde el Ejecutivo han decidido restarle énfasis y desviar un poco la atención sobre el desempleo en aumento y la nueva alza en las bencinas de, al menos, $30 pesos por litro a partir del próximo jueves 30 de julio que, como efecto dominó, traerá aparejado más de algún incremento en productos de la canasta básica, afectando mayormente a la clase baja y media.
El mes siguiente la situación no es mucho más auspiciosa, toda vez que se prevén nuevos aumentos en los precios de los combustibles a raíz del valor del barril de petróleo, el tipo de cambio y las tensiones geopolíticas. Para hacer frente a esta situación nuestro país cuenta con el Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO), cuyo rol es amortiguar las fluctuaciones del crudo, empero, fue el propio presidente de la República José Antonio Kast quien reconoció públicamente que su administración adoptó la determinación de no hacer uso del MEPCO, permitiendo que el incremento real del valor de las bencinas fuera asumido directamente por los consumidores finales.
Por si lo anterior no fuese grave y derechamente atentatorio contra las familias chilenas más vulnerables, cuando se le consulta al ministro Quiroz sobre el porqué cuando el precio del barril de crudo estaba levemente inferior al instante previo al recordado “bencinazo”, desde el gobierno decidieron no bajar en igual proporción el precio y solo hacerlo levemente. Respondió diciendo lo siguiente: «Para hacer gasolina el petróleo necesita ser refinado, y las refinadoras del mundo están muy afectadas». Desconociendo -o tal vez faltando a la verdad, al conferir responsabilidad a refinerías extranjeras- que el combustible en Chile se refina en la ENAP (Empresa Nacional del Petróleo) y no en compañías del extranjero como procuró dar a entender.
Ambos hechos, tanto el reconocimiento de José Antonio Kast de no usar el MEPCO, como el intento por asociar la imposibilidad de bajar más las gasolinas debido a refinerías extranjeras del ministro Quiróz -cuando el crudo es refinado en Chile por la ENAP- solo dejan entrever que al presente gobierno pareciera no importarles cuidar el bolsillo de los más vulnerables y aquellas familias de clase media que luchan arduamente por llegar a fin de mes.
Javier Osorio O.
Exvicepresidente Interno Federación de Estudiantes USS, sede Santiago
Egresado de Derecho UAH
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