[OPINION] Qué pasa con la Coordinadora No+AFP de Valparaíso (por Edgar Guíñez*)

Sorpresa y molestia en varios de las y los asistentes a la marcha por el fin del sistema de capitalización individual en Valparaíso produjo el discurso sectario y agresivo, durante el tradicional acto final, de algunos de los que hicieron uso de la palabra. Esto causó que un número importante de participantes, que ya eran pocos, se fuera de las inmediaciones del Parque Italia, conocido popularmente como Plaza del Pueblo, donde se efectuaba el acto de cierre de la marcha convocada por la Coordinadora NO+AFP.

Una de las características fundamentales del movimiento NO+AFP ha sido su amplitud y transversalidad. Eso le permitió instalarse como un movimiento social de importancia capaz de convocar a cientos de miles para participar en marchas, plebiscitos y otras formas de protesta para empujar al Estado a cambiar el actual sistema de pensiones privado que condena a la miseria a nuestros jubilados y jubiladas. En ello, Valparaíso siempre hizo una especial contribución por su masividad y organización.

Lo observado en el escenario de Valparaíso este 31 de marzo distó mucho de eso. La utilización de un discurso ochentero, cargado de consignas y vacío de contenido, parece estar cansando a las y los adherentes al movimiento; no me refiero al activo político y social que siempre está presente y que en número de algunos cientos se mantuvo hasta el final, aplaudiendo cada una de las intervenciones. Son los otros y otras que no estuvieron o que se fueron los que deben preocuparnos.

Llamativo aún fue el uso de los micrófonos para destacar la presencia de algunos referentes, al parecer más cercanos ideológicamente a quienes tienen hoy la conducción de la coordinadora en Valparaíso, en desmedro de otros que estando presentes no fueron mencionados ni saludados, mostrando una faceta sectaria que no se había advertido tan claramente en el pasado. También se marcó una línea entre los que partieron antes y lo que se sumaron después a la coordinadora, estableciendo una diferencia que no ayuda para nada a que nuevos actores se vayan plegando a un movimiento que en general ha ido mostrando algunos signos de agotamiento que, para ser superados requieren, entre otras cosas, una visión unitaria y acogedora que allane el camino para recuperar la masividad e influencia que se necesita para empujar los cambios. Nada de eso advertimos en la Plaza del Pueblo este domingo.

Fuimos testigos de un llamado desde el escenario a expulsar, incluso violentamente, a un parlamentario de la ex Nueva Mayoría que se encontraba presente (ver video al final de esta columna). La demostración de lo desenfocada que está la actual conducción de la coordinadora en Valparaíso es que dicho llamado tuvo cero eco; al contrario, provocó que algunos asistentes se acercaran a solidarizar con el legislador que se mantuvo sin problemas hasta el final del acto.

Es hora que quienes pretenden conducir el movimiento en la ciudad puerto se pregunten si van por buen camino pues parece ser que la estrategia de utilizar el movimiento social como plataforma para estrategias políticas particulares, por muy legítimas que sean, no está dando resultado y lo que está produciendo es el debilitamiento acelerado de lo que ha costado tanto construir.

Debiera producirse una fuerte autocrítica por la evidente baja convocatoria que, si bien es cierto a nivel nacional se salvó la situación, en Valparaíso fue penoso constatar la baja participación y la evidente ausencia de sentido unitario y transversal de los organizadores.

Los participantes en distintos movimientos culturales, políticos y sociales deben preguntarse si es correcto y legítimo dejar morir, en Valparaíso, un movimiento tan esperanzador y motivador, que ha puesto en cuestión un pilar estratégico del sistema neoliberal que campea en Chile.

La miseria que provoca el sistema de AFP afecta por igual a gente de izquierda y derecha, personas con y sin partido, a hombres y mujeres… a todos y todas por igual, y no se debe seguir permitiendo que siga siendo instrumentalizado para otros fines distintos a los que han inspirado la lucha por el fin de las AFP, no sólo porque no es correcto, sino que principalmente porque se deslegitima una herramienta que es vital para golpear al sistema donde más le duele; cuestionar, golpear, debilitar y reemplazar el modelo privado de pensiones es golpear el corazón del neoliberalismo y sus políticas financieras y económicas que los sostienen. Eso no lo hacen grupos sobre ideologizados que con su accionar causan más daños que beneficios y finalmente se convierten, al dividir, atomizar y desorganizar, en funcionales al sistema que dicen querer cambiar.

La demanda por el fin de las AFP está plenamente vigente y es cada vez más urgente, y existen propuestas serias para su reemplazo por un sistema solidario. Se necesita dejar atrás los sectarismos y los ideologismos obtusos para recuperar la unidad y la masividad del movimiento. Miles de chilenos y chilenas lo necesitan porque la miseria o ya la viven o está a la vuelta de la esquina.

La mafia política empresarial le teme a la demanda por el fin de la AFP y ha desplegado su poder y su dinero para impedir que avance más. Por favor, no les facilitemos la tarea.

*Edgar Guíñez M., director SICNoticias

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