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[OPINION] “Tiernos abuelitos” piden “morir con dignidad” (por Gato Dequinta)

Un grupo de ancianos recluidos en un centro penal solicitan a las autoridades de Gobierno que se les otorgue indulto humanitario para poder enfrentar la amenaza del COVID-19 en arresto domiciliario. Incluso, sus familiares imploran que varios de ellos tienen enfermedades terminales y que, debido a esto, se les debiera sacar de las cárceles y concederles el derecho a irse a sus casas, para “morir con dignidad”.

Hasta allí pareciera ser una solicitud razonable. Pero hay “algunas” diferencias con el resto de la población penal. Se trata de los presos de Punta Peuco.

Sus abogados defensores, sus familiares y decenas de políticos de derecha nos quieren hacer ver que se trata de un grupo de tiernos abuelitos, en que hoy muchos de ellos superan los 70 y 80 años, que están viejos, decrépitos, canosos, pelados y guatones, algunos con enfermedades como diabetes, hipertensión o, incluso, alzhéimer.

Por supuesto, hoy lucen así. Han pasado 47 años desde el golpe de Estado y la acumulación de tantos años evidentemente dejan huella en cualquiera.

Pero cuando estos oscuros sujetos estuvieron “buenos y sanos”, en sus años mozos, fueron asesinos y torturadores implacables. Incluso se jactaban de ello. Salían a “cazar” marxistas, eufóricos. Caminaban por las calles con las metralletas en la mano, atemorizando a la población. Asistían a bares y clubes nocturnos con sus armas al cinto. Gozaban y abusaban por ser temidos.

Y ahora piden para ellos el derecho de “morir con dignidad”. Pero ¿La tuvieron ellos con Marta Ugarte cuando la arrojaron al mar? ¿O con Tucapel Jiménez y los tres profesionales degollados? ¿O con Rodrigo Rojas Denegri, quemado vivo? ¿Con Víctor Jara y sus 44 balazos? ¿Con Orlando Letelier o Carlos Prats asesinados a bombazos? ¿Con las víctimas de la Operación Albania acribillados en Pedro Donoso? ¿Escucharon los ruegos de quienes, aún vivos, arrojaron al mar? ¿Tuvieron clemencia con las 3.200 víctimas asesinadas por la dictadura?

¿Tuvieron la piedad que piden hoy con todas las mujeres violadas y asesinadas por la DINA y la CNI? ¿La misericordia que imploran ahora la tuvieron con los torturados, los fracturados, los “parrillados” que rogaban que no siguieran torturándolos?

Ahora nos quieren hacer creer que son inocentes y tiernos abuelitos que nada tienen que ver con esas atrocidades. Pero el pueblo tiene memoria y no debe aceptar este chantaje, esta farsa de presentar los criminales de ayer como blancas y decrépitas palomas. Justicia nada más, pero nada menos.

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