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[OPINION] Desafíos para el deporte de Viña del Mar post COVID (por Alejandro Aguilera)

Viña del Mar se ha conocido en los últimos años como la “Ciudad del Deporte”, pero al mismo tiempo es una de las comunas que tiene los índices de inactividad física más altos del país. Asimismo, los efectos nocivos del COVID-19 reflejan una contradicción que debe resolverse en una administración municipal que tenga como principio a las personas y como fin a la ciudad.

A propósito de lo anterior, y según una encuesta coordinada por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), en conjunto con la Universidad Andrés Bello, se señala que un 60% de la población que antes se ejercitaba, ha dejado de hacerlo producto del COVID. Además, este mismo estudio señala que quienes han podido trabajar en el período de pandemia, lo han hecho de forma intensificada por más de la jornada legal, llegando algunas personas a declarar que trabajan más de 14 horas diarias. Ello, se suma a las cifras que tanto el Ministerio del Deporte como el de Salud plantean respecto de la inactividad física, en donde ambas instituciones coinciden en que más del 80% de la población chilena es inactiva físicamente.

Cuando hablamos de deporte, no sólo debemos hablar de esta práctica como la única opción posible de realizar en la comuna. La recreación y el ejercicio físico, entendidos como prácticas corporales, también deben ser opciones válidas y aseguradas por el Municipio, en tanto los consideramos como derechos de cada ciudadana y ciudadano de nuestra ciudad. Esto nos plantea el desafío de pensar el deporte, el ejercicio y la recreación para una comuna que mira de frente el siglo XXI, por ello, quiero señalar algunos desafíos para esta hermosa localidad que puede llegar a ser la verdadera capital del deporte del país.

Los retos son múltiples, y van desde las ideas con las que se piensan estas prácticas deportivas hasta los programas con los que el Municipio llega a los diversos sectores de la población. El primer desafío, de presente y de futuro, es invitar a las personas a que vuelvan a ejercitarse, a disfrutar del movimiento del cuerpo y también que retornen a los espacios públicos para socializar por medio de las diferentes prácticas corporales que se pueden realizar en la ciudad. Esto quiere decir que el Municipio de Viña del Mar debe saber cuáles han sido los efectos del COVID en nuestra comuna para  proyectar los siguientes pasos. Por ejemplo, es necesario saber cómo ha afectado el teletrabajo en las dinámicas familiares para proyectar programas que permitan conciliar el deporte y el ejercicio con la crianza y con el trabajo.

El segundo reto es propiciar el deporte, el ejercicio y la recreación coherente con la historia y la cultura de cada lugar de la ciudad. Eso quiere decir que es primordial FORTALECER LOS CLUBES DEPORTIVOS de la comuna, ya que sabemos que Gómez Carreño, Santa Julia, Achupallas, Glorias Navales, Reñaca Alto, Santa Inés, el Plan, Chorrillos, Forestal, Villa Dulce, Recreo, Agua Santa, Nueva Aurora, Felipe Camiroaga, Chile Despertó, entre otras. tienen diferentes formas de recrearse y practicar deportes debido a sus entornos geográficos y cultura local, con ello, cada club u organización porta su historia, sus anécdotas y sus proyectos.

De este modo, es muy importante que un Municipio que respete y cuide a sus ciudadanas y ciudadanos facilite una mayor robustez de sus clubes deportivos, tratándolos como aliados, reconociéndolos como tejido vivo del territorio social tanto para el uso  como para la administración de los establecimientos municipales disponibles para el deporte. Son ellos y ellas, los que conocen lo que ocurre en cada territorio desde antes que llegara la actual administración municipal neoliberal que traicionó a la ciudad, y serán quienes se mantendrán vigentes cuando pasen otras administraciones. Ahora bien, en nuestra administración de nuevo tipo lo que haremos será capacitarlos, entregarles las herramientas municipales para que su historia e identidad se fortalezca y se mantenga al servicio de sus socios, socias y usuarios. En concreto, transformándolos en estructuras sociales más amplias que expandan el sentido de la actividad física.

El tercer desafío es utilizar permanentemente el borde costero. Tenemos la suerte de vivir en una de las más lindas comunas de Chile, una ciudad que es visitada por casi todo el país y por varios países de Latinoamérica y el mundo. Queremos que esto siga, pero también buscamos que cada viñamarina y viñamarino desde pequeño sepa habitar el mar, nadando, trotando y navegando en nuestras playas, intentando recuperar lo que otrora fuera el Balneario de Recreo o la Piscina Municipal de 8 Norte. Esto lo concretaremos con un estudio permanente, anclado en el diálogo entre las comunidades de la ciudad y las universidades locales, para saber cuáles son las necesidades y potencialidades que existen para evaluar cada paso que daremos con el objeto de dotarlas de realidad en el corto o mediano plazo.

Por lo señalado, volviendo la motivación, fortaleciendo los clubes y vinculándonos con nuestras playas, Viña del Mar será una verdadera ciudad que goce no sólo del deporte sino del ejercicio y la recreación, elementos claves para el Buen Vivir.

Alejandro Aguilera
Director
Fundación País Digno

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